
El uso doméstico de la lejía está asociado a una menor sensibilización a los alérgenos, tanto los del interior de las casas (por ejemplo los alérgenos de gato) como los exteriores (alérgenos de los pólenes) y de hecho, desde hace más de dos siglos, se usa, junto a otros derivados del cloro, para blanquear, limpiar y desinfectar.
Sin embargo, los investigadores del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental y del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM-Hospital del Mar), participantes en este trabajo, han detectado también una prevalencia elevada en los síntomas respiratorios no alérgicos entre aquellos que utilizaban lejía cuatro o más días a la semana.
La lejía es el producto más utilizado en todo el mundo como desinfectante y blanqueador de la ropa, aunque con amplias diferencias en su uso, que van del 17 por ciento de los hogares suizos al 92% de los españoles.
El objetivo de este estudio epidemiológico ha sido analizar la asociación entre el uso doméstico de la lejía y la sensibilización alérgica, las enfermedades alérgicas y el estatus de la salud respiratoria en adultos, ha informado el IMIM-Hospital del Mar.
Estudios anteriores ya habían mostrado que el uso profesional de la lejía se asociaba a síntomas respiratorios y se sabía que la lejía era capaz de inactivar los alérgenos, incluso llegando a reducir el riesgo de alergias en niños.
Los autores seleccionaron a 3.626 personas que se encargaban de la limpieza de sus casas y participaban en la II Encuesta de Salud Respiratoria de la Comunidad Europea, que se llevó a cabo en 10 países.
Se disponía de datos sobre un parámetro para medir la sensibilización alérgica de estos individuos (IgE sérica específica) para cuatro alérgenos ambientales.
Los autores entrevistaron a los participantes con el objetivo de determinar con qué frecuencia usaban lejía, así como la naturaleza de sus síntomas respiratorios.
En las casas de los participantes también se midieron los niveles de alérgenos de ácaros del polvo doméstico y de gato en el polvo de los colchones.
Según Jan-Paul Zock, primer firmante del artículo, "la lejía tiene un efecto paradójico ya que parece que, por un lado, reduce la sensibilización alérgica, pero por el otro aumenta los síntomas respiratorios no alérgicos".
Sin embargo, los responsables de la investigación advierten de que todavía son necesarios nuevos estudios para poder explicar esta relación y para evaluar las implicaciones para la salud pública.
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