
El estudio de un equipo noruego y otro norteamericano ha sido publicado en la revista "Plos Genetics".
Para lograr dar con el gen, los científicos de la Arizona University, y de la Norwegian University of Life Sciences, llegaron primero a la insulina que lo acompaña y lo denominan "sustrato receptor de insulina".
Actualmente, se cree que la insulina puede cambiar los hábitos alimenticios al estar marcado por ese gen en el cerebro. Sin embargo, los resultados del equipo investigador muestran que el gen fuera del mismo también puede modificar las elecciones sobre alimentos.
Los investigadores comprobaron que las abejas con el gen normalizado en el cerebro pero modificado en la grasa abdominal -donde se encuentran la mayoría de las células grasas- regresaban a su colonia con menos néctar que otras abejas.
Estas abejas incrementaron su atracción por el polen y la disminuyeron por los carbohidratos, lo que se puede explicar por una alteración en su sensibilidad al azúcar.
En las personas, el mismo gen se encuentra en aquellas con alguna enfermedad provocada por las deficiencias en el sustrato de insulina, explicó uno de los investigadores."Las decisiones sobre la comida son en parte responsables de enfermedades como la diabetes o la obesidad", señaló uno de los responsables del proyecto.