
Varios estudios científicos realizados en mayo ya advertían estas reticencias y, ahora, en los foros de la profesión surge esta cuestión, especialmente en aquellos que ya tampoco se vacunan anualmente de la gripe estacional, según Molero, entre el 60 y el 70 por ciento de todos los médicos y enfermeras del SNS.
Pese a este bajo índice de vacunación, la profesión médica no presenta un índice de contagio superior a la media de la población, por lo que comienza a extenderse la creencia de que "tampoco se van a contagiar de ésta", explicó este experto.
Además, a este "precedente histórico" se unen ciertas dudas sobre la eficacia que pueda tener esta vacuna, ya que la de la gripe estacional sólo tiene una tasa de respuesta del 60-70 por ciento en pacientes sanos y entre un 40-60 por ciento en la población de riesgo, enfermos crónicos, embarazadas, niños y mayores de 65 años, por lo que "con esta vacuna pasará lo mismo y, aunque habrá menos casos, la incidencia del virus seguirá siendo grave".
Sin embargo, desde la semFYC consideran necesario que los profesionales sanitarios se vacunen dando prioridad al "beneficio sanitario para toda la población por encima del clínico para el propio profesional". Según explicó Molero, deben garantizarse todos los recursos disponibles y "en los periodos de máxima incidencia no puede haber plantillas de médicos mermadas por la gripe".
Durante los meses con más casos de gripe estacional, generalmente enero y febrero, entre un 5 y 10 por ciento de los profesionales sanitarios tienen que darse de baja por esta enfermedad, por lo que "al juntarse los dos virus el porcentaje puede aumentar, generando colapsos en las consultas".
Vacunarse por "responsabilidad social"
La Organización Médica Colegial (OMC) se mostró también de acuerdo en que sus facultativos se vacunen apelando a su "responsabilidad social" pero siempre que haya una vacuna "con una seguridad contrastada". Según señaló el director general de la OMC, Serafín Romero, en declaraciones a Europa Press, "se pedirá a los médicos que se vacunen, no sólo para no coger la enfermedad, sino también para no transmitirla".
Pese a ello, Romero recordó que "no se puede obligar a nadie a vacunarse" y, de hecho, entre el 10 y el 20 por ciento de los facultativos del Sistema Nacional de Salud (SNS) no se vacunan de la gripe estacional.
Las razones pueden ser variadas, explicó, desde ser reacios a pincharse a no considerarse un grupo de riesgo o "porque no la ven segura o eficaz". Ante esta postura, el secretario general confía en que "cuando el medicamento esté en la calle sea porque el riesgo-beneficio sea menor".