LIBERTAD DIGITAL
Mientras el cadáver de
Arsenio Díaz se encuentra todavía en el Instituto Anatómico Forense pendiente de la autopsia, que revelará el misterio de si el infarto fue posterior o anterior a la caída en la zanja, la contrata que lleva a cabo las obras del tramo de la calle Serrano ha tapado la zanja con una generosa capa de cemento.
El infortunado accidente en el que Arsenio Díaz perdió la vida sigue cubierto por el misterio. El pasado jueves se celebró en Madrid la
Fashion's Night Out, una iniciativa de la revista
Vogue que permitió a los madrileños comprar en una selección de boutiques céntricas hasta la medianoche. La
joyería Díaz estuvo también abierta y el fallecido atendió a la clientela que se dejó caer por la calle Ayala hasta las 12 de la noche. Tras cerrar el comercio cruzó la calle y estuvo hasta las 3 de la mañana en compañía de amigos en el
Caffè Romano.
A las 3 Arsenio abandonó el local y se dirigió a su domicilio, en la calle Hermosilla, a apenas 300 metros de su joyería, al otro lado de la manzana que forman las calles Serrano, Hermosilla y el paseo de la Castellana. A mitad de camino, en el número 29 de la calle Serrano, en una zona donde la acera de los impares
ha quedado reducida a un estrecho pasillo plagado de vallas metálicas y pasarelas peatonales sobre las zanjas, se produjo el deceso. No se sabe si el infarto fue posterior o anterior a la caída en la zanja, y sólo se sabrá cuando se haga pública la autopsia.