
La investigación se inició a raíz de la denuncia de la chica, que no acudía al instituto por temor a ser humillada públicamente. La Policía obtuvo el permiso de un juez para registrar el domicilio, pero se encontró con que el detenido no disponía de ordenador y que las fotos las había colgado desde un 'cibercafé' cercano a su casa.
Sin embargo, y aunque el joven intentó esconderlo, los agentes le requisaron el teléfono móvil con el que había grabado en dos ocasiones sus relaciones sexuales con la menor y donde aún conservaba los vídeos. En el interrogatorio policial, el detenido confesó los hechos y fue puesto a disposición judicial.
Con la intención de hacer el mayor daño posible a su ex novia, el joven envió a todo el círculo de amigos y conocidos de la menor un mensaje a través de la red social en Internet Tuenti. La Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía calcula que al menos 46 personas pudieron ver en Youtube los vídeos sexuales antes de que fueran retirados de la Red.
La Policía está especialmente preocupada con los delitos que se cometen contra menores sirviéndose del anonimato en internet. La proliferación del uso de la Red entre menores de edad provoca que delincuentes sexuales camuflen su verdadera identidad para contactar y chantajear a los niños.
Los agentes de la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT) recomiendan a los padres que sitúen el ordenador en una zona de uso común del domicilio familiar y que supervisen la utilización que del mismo hacen sus hijos. La Policía insiste en que se conciencie a los hijos en contra de facilitar vídeos o fotos a nadie a través de internet si no se está seguro de quién es el verdadero destinatario.