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El propio club lo cuenta en una nota oficial, emitida en catalán y castellano, en la que explica que
"la música no forma de nuestra actividad" y que
"no explotamos ningún negocio, sino que se trata de crear un clima más agradable hasta el inicio de la competición". Además, recuerda que l
a entidad es "sin ánimo de lucro" y que su finalidad es "el fomento, desarrollo y practica de la actividad deportiva".
Tal y como
cuenta la edición electrónica de Marca, la polémica se inició porque uno de los dos autores del himno no entendió, como sí lo hicieron el otro y el propio club, que la composición era una donación y, aunque en ningún momento reclamó al propio equipo ningún pago,
más tarde inscribió la pieza en la SGAE.
La situación se mantuvo durante el año pasado, cuando la entidad gestora cobraba al club una tarifa de 30 euros por cada ocasión en la que sonaba el himno, pero ha estallado este al exigir la SGAE nada más y nada menos que
triplicar la tarifa y pasar a cobrar 90 euros, una cantidad que el modesto club deportivo no puede asumir.