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LA ERTZAINTZA BUSCA A SU COMPAÑERO, PRINCIPAL SOSPECHOSO

El guardia jurado muerto en el incendio del edificio de Hacienda en San Sebastián tenía un disparo en la cabeza

Florencio Parra Barrios, el vigilante de seguridad cuyo cadáver fue encontrado la pasada madrugada en el interior del edificio de la Hacienda Foral de Guipúzcoa al producirse un incendio presentaba un tiro por arma de fuego en la cabeza, según informaron fuentes de la Ertzaintza. La policía autonómica busca al otro guardia jurado que mantenía un problema laboral con el fallecido. El edificio tenía desconectados desde el interior todos los sistemas de seguridad salvo el "blindaje" de acceso y el incendio tuvo varios focos.

L D (Agencias) Las mismas fuentes policiales señalaron que las fuerzas de seguridad están tratando de localizar, para "determinar su implicación en los hechos", al guardia de seguridad huido, Manuel Ignacio Apaolaza, que mantenía un "problema laboral" con el fallecido, ya que éste -superior de Apaolaza- le había advertido de que acumular varios turnos en una sola jornada representaba una "irregularidad".

El diputado general de Guipúzcoa, Joxe Joan González de Txabarri, que desveló que los sistemas de seguridad del edificio habían sido desconectados desde el interior, informó de la desaparición del arma reglamentaria que los vigilantes se intercambiaban en los turnos, así como de una moto de gran cilindrada del fallecido.

Los bomberos trabajaron en la extinción del fuego registrado en la cuarta planta de este edificio de once alturas y en los garajes del inmueble, que cuenta con cuatro niveles en subsuelo, donde localizaron, hacia las 04.00 horas, el cuerpo sin vida del vigilante de seguridad, Florencio Parra Barrios, un donostiarra de 41 años residente en Rentería (Guipúzcoa).

González de Txabarri, precisó que el fallecido era el jefe del vigilante desaparecido, Manuel Ignacio Apaolaza, de 42 años, nacido en Zizurkil (Guipúzcoa) y residente en San Sebastián, entre quienes existía un "problema laboral", ya que el superior le había advertido de que acumular varios turnos en una sola jornada representaba una "irregularidad". Txabarri agregó que también ha desaparecido el arma reglamentaria que los vigilantes se intercambiaban en los turnos, así como una moto de gran cilindrada del fallecido.

Durante toda la noche los bomberos trabajaron en la extinción de las llamas del sótano y, sobre todo, en la extracción del humo de las plantas subterráneas, ya que el fuego de la cuarta planta fue rápidamente sofocado. Fuentes de la investigación aseguraron a Efe que el incendio es intencionado, tanto por la manipulación de los sistemas de seguridad como por la existencia de seis focos independientes, cuatro en las plantas subterráneas y otros dos en pisos superiores. Las mismas fuentes agregaron que más de 300 monitores de ordenador, algunos coches oficiales aparcados en los sótanos y diverso material informático del edificio sufrieron daños antes de que se declara el fuego.
 
Un segundo incendio

Pese a que el edificio había sido inspeccionado, pasadas las 10.30 horas se declaró otro incendio en el séptimo piso, donde se encuentran los despachos del diputado foral de Hacienda, Juan José Mújika, y de los directores de su departamento, cuyas llamas destruyeron la planta noble antes de que fueran extinguidas por varias dotaciones de bomberos. Empleados de Hacienda que no pudieron incorporarse hoy al trabajo, así como de oficinas próximas y numerosos vecinos siguieron desde la calle, tras el cordón policial, las evoluciones del fuego y la labor de los bomberos.

Las llamas quedaron definitivamente controladas pasadas las 14.00 horas y hacia las 17.20 horas una comisión judicial ordenó el levantamiento del cadáver, que fue evacuado al Servicio de Patología Forense de San Sebastián para practicarle la autopsia. Durante la tarde permanecieron en el lugar de los hechos varias dotaciones de la Ertzaintza y de los bomberos para controlar los rescoldos, un dispositivo que se mantendrá durante toda la noche para evitar que se reavive el fuego.
 
El máximo mandatario guipuzcoano desveló este dato este lunes en una rueda de prensa, en la que reveló que el fallecido, Florencio Parra, era el jefe del desaparecido, Manuel Ignacio Apaolaza, al que había advertido de la "irregularidad" de acumular varios turnos en una jornada como él deseaba.  Durante su intervención, González de Txabarri explicó asimismo que en los registros realizados por la Ertzaintza en el edificio no se ha encontrado el arma de fuego que los vigilantes intercambiaban en sus distintos turnos ni la moto de gran cilindrada del fallecido.
 

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