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Gallardón corona su "pirámide" con una bóveda de cristal de 5 millones de euros

El último lujo del faraónico remozado del Palacio de Comunicaciones para convertirse en Ayuntamiento es una bóveda de cristal en la parte trasera del edificio. El resultado es espectacular, pero el precio también: más de 5 millones. Eso sí, no es tanto en el total de una obra que ha costado ya 509.

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El Ayuntamiento de Madrid anunció hace unos días, con la retórica que suele ser habitual, la apertura de "un nuevo lugar de representación, celebración y encuentro para los ciudadanos". Se trata de la Galería de Cristal, el último capricho de Gallardón en el "ennoblecimiento" del Palacio de Telecomunicaciones para convertirse en la sede principal del consistorio madrileño.

El resultado ha sido ciertamente espectacular, pero hay dos grandes objeciones que los ciudadanos podrán hacer al alcalde: en primer lugar no se trata de un "espacio de encuentro", ya que los madrileños de a pie difícilmente podrán disfrutarlo pues sólo se ha abierto domingos y festivos y hasta el mes de septiembre; y en segundo lugar pero más importante todavía, el acristalamiento de un espacio cuya utilidad resulta un misterio ha costado a los ciudadanos más de cinco millones de euros, concretamente 5.185.831,85, según ha podido saber Libertad Digital.

Casi 2.000 cristales

La Galería de Cristal cubre el gran patio interior del edificio, entre las calles de Alcalá y Montesa, que hasta el momento era una calle privada del Palacio de Telecomunicaciones, diseñado en el edificio original para que los camiones de Correos descargasen la correspondencia.


La superficie acristalada es de más de 2.400 metros cuadrados, mientras que la cubierta, que en total tiene 3.000 metros cuadrados, se ha realizado con una estructura metálica con cristales triangulares que toma diferentes formas según las zonas, construyendo un dibujo visualmente llamativo.

Para realizarla, se han necesitado 2.966 barras de metal, 1.024 nudos que unen las distintas piezas metálicas y 1.919 cristales de vidrio de alta calidad. Todo se sustenta en una viga perimetral de acero al carbono que ha sido fabricada especialmente para el proyecto por una empresa alemana.

Bajo el acristalamiento, al nivel de los viandantes, se ha creado un espacio prácticamente diáfano en el que sólo se encuentran una serie de 27 bancos sin respaldo, de aspecto un tanto peculiar (tanto como que los viandantes preguntan a los guardias de seguridad qué es eso) y en los que se puede estar sentado pero a los que se prohíbe subirse de pie. Por la noche estos bancos de diseño se iluminan.

Además, también hay equipos de sonido, es de suponer que pensados para cuando la gran sala se utilice en actos y presentaciones: unos altavoces de modernísimo diseño y que, curiosamente, también son 27.

Un proyecto más amplio

La Galería de Cristal no es el único elemento nuevo de esta zona del Ayuntamiento, bajo el suelo del patio interior se van a construir, según la escasa documentación aportada por el propio consistorio, dos plantas subterráneas que albergarán un auditorio para 300 personas con acceso de vehículos, zonas de vestuarios, camerinos, archivo, almacenes, instalaciones, incluso un espacio de carga y descarga en la que podrán aparcar hasta cinco vehículos de transporte de decorados.

Hasta el momento el Ayuntamiento no ha facilitado a Libertad Digital, pese a haberlos solicitado, datos sobre el coste total de la actuación, aunque sí hemos podido saber que la bóveda de cristal ha supuesto por sí misma un gasto de más de 5 millones de euros, una cantidad escandalosa pero que palidece frente a los 509 millones de euros que, según la oposición municipal, lleva gastados Gallardón en la reforma del Palacio de las Telecomunicaciones, al que trasladó al poco de llegar al cargo la sede de la alcaldía y otros órganos, ni mucho menos todos, de la administración municipal.

Tampoco se han ofrecido datos sobre el uso que se va a dar al nuevo espacio creado, que al parecer se va a utilizar tanto para recepciones del propio consistorio como para alquilar a empresas u otras instituciones para que realicen actos o presentaciones.

Otro aspecto sobre el que no se ha querido ofrecer información es el coste de mantenimiento que tendrá la estructura, cuya limpieza por ejemplo se antoja bastante complicada (algunos cristales ya presentaban un aspecto bastante sucio a pocos días de la inauguración) dadas sus especiales características.

En definitiva, una muestra más de cómo entiende Gallardón la gestión municipal: gastos innecesarios, suntuarios y completamente de espaldas a los ciudadanos, adornados después con una retórica vacua y particularmente cursi como la que decoraba la nota de prensa en la que se anunciaba la apertura del lugar: "El nuevo patio es un espacio entre lo público y lo administrativo y entre el interior y el exterior".

Y, sobre todo, espacios que los ciudadanos pagan pero no disfrutan: recordemos que ahora sólo se puede visitar domingos y festivos, pero a partir de septiembre ni siquiera eso: entonces habrá que conformarse con ver la Galería de Cristal desde su puerta de cristal. Eso sí, con la "satisfacción" de haberla pagado.

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