- Felipe González, portada de ¡Hola! junto a su novia
- El credit crunch y el desplome del consumo avanzan la llegada de la deflación a España
- Landa, a Federico: "Si el 2% de este país se asemejara a ti otro pelo nos luciría"
- The Economist: "Los constructores españoles saben que se les acabó el chollo"
- Salgado disculpa a Castro y dice que es Aguirre quien debe pedir perdón
- Esperanza Aguirre: "Castro tiene que dimitir y dimitirá, no les quepa la menor duda"
- Arzalluz, ante ETA: "Hay que aguantar, y el que no pueda, que tome valium"
- Protesta de los trabajadores de la empresa de Uría: "No estamos de acuerdo"
- Condenan a 45 días de cárcel a una madre por dar una bofetada a su hijo
- La crisis golpea de lleno a la F1: la escudería Honda anuncia su retirada del Mundial
- "Los ciudadanos de Azpeitia tienen el mismo derecho a beneficiarse de los fondos"
- Arzalluz, ante ETA: "Hay que aguantar, y el que no pueda, que tome valium"
- Esperanza Aguirre: "Castro tiene que dimitir y dimitirá, no les quepa la menor duda"
- "Pido perdón todas las veces que sea. Me caliento más que el pico una plancha"
- Ya es oficial: España cerrará 2008 en recesión económica, por primera vez en 15 años
- Salgado disculpa a Castro y dice que es Aguirre quien debe pedir perdón
- Los alcaldes del PP, menos Gallardón, abandonarán la FEMP si Castro no dimite
- Pedro Castro dice ahora que aguantará "lo que pueda" como presidente de la FEMP
- Aguirre y De Cospedal exigen la dimisión de Pedro Castro por insultar a los votantes
- Landa, a Federico: "Si el 2% de este país se asemejara a ti otro pelo nos luciría"
Noticia publicada el 24-11-2008
L D (EFE) La ceremonia, celebrada este lunes ante 30.000 personas en el estadio Big N de Nagasaki (sur del país), conmemora por primera vez en Japón la muerte de estos mártires nipones, que a pesar de ser perseguidos y torturados durante años, se negaron a renunciar a sus creencias religiosas.
El cardenal portugués José Saraiva, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y enviado especial del Papa Benedicto XVI, ofició hoy esta ceremonia histórica en Japón, un país en el que tan sólo el 1 por ciento de los más de 122 millones de habitantes del país son cristianos.
La ceremonia de beatificación, que es el paso previo y necesario a la canonización con la que un beato pasa a ser un santo, comenzó a las 12 del mediodía hora local y duró más de tres horas, según dijeron a Efe fuentes de la Conferencia de Obispos de Japón.
Entre los nuevos beatos destacan Pietro Kibe, uno de los últimos sacerdotes jesuitas de la antigua misión de Japón además del primer nipón que visitó Jerusalén; y Julián Nakaura, uno de los principales evangelizadores cuando el cristianismo empezó a ser perseguido.
Sin embargo, en esta beatificación destaca que 183 de los 188 homenajeados eran personas laicas, mientras que tan sólo cinco de ellos eran religiosos.
Tras la llegada del navarro San Francisco Javier en 1549 a las costas de Kagoshima (suroeste de Japón), el catolicismo hizo su primera aparición en Japón, un país en el que el hasta el siglo VII sólo se permitía la práctica del Shintoismo, una religión de origen japonés basada en el respeto a la naturaleza.
La labor de evangelización de los cristianos, entre los que destacaron los jesuitas, fue apoyada en un principio por las autoridades niponas, que vieron el cristianismo como un aliado en la lucha contra la propagación de otras religiones como el budismo en el país.
Sin embargo, cuando los europeos comenzaron a conquistar vastos territorios asiáticos arropados bajo la bandera de la evangelización y la propagación de la religión católica, los japoneses empezaron a percibir el cristianismo como un amenaza y en el siglo XVII decidieron prohibirlo durante dos siglos.
Durante esos más de doscientos años, fueron muchos los cristianos que fueron perseguidos en Japón: algunos renunciaron a sus creencias, otros vivieron escondidos hasta la reapertura de Japón al exterior con la restauración Meiji (siglo XIX) y otros, entre ellos estos 188, murieron por su fe entre 1603 y 1639.
Hace 27 años, el Papa Juan Pablo II visitó Nagasaki y dijo que Japón era un país de mártires y que estos debían ser reconocidos. Por eso, en junio del año pasado, el Papa Benedicto XVI decidió la fecha de la beatificación y desde entonces, la Iglesia Católica nipona empezó a organizar este evento, que se produce justo ahora que Japón tiene un primer ministro católico, Taro Aso. "(Que el primer ministro nipón sea católico) es muy positivo, un signo de la vitalidad del catolicismo en Japón y puede que también un signo de la providencia", dijo Saraiva el pasado viernes durante una rueda de prensa en Tokio.
A pesar de la extensión del budismo y el shintoismo –las dos religiones más extendidas en Japón hoy en día–, los japoneses celebran muchas de las fiestas cristianas, tales como la Navidad. Pero la relación de Japón con la Iglesia, no se reduce a la importación de las costumbres.
El jesuita español San Francisco Javier, "Xavieru", para los nipones, es una figura muy reconocida en Japón, y además la Universidad Sofía de Tokio, fundada en 1913 por la Compañía de Jesús, es una de los centros educativos más prestigiosos del país.
Por otro lado figuras tan representativas dentro del catolicismo como el Padre Pedro Arrupe y actual General de la Compañía de Jesús, el jesuita Adolfo Nicolás, vivieron muchos años en el país del Sol Naciente.
Hasta ahora 42 japoneses han sido declarados santos a lo largo de la historia y al menos 205 católicos con profundas relaciones con Japón han sido beatificados por la Iglesia Católica, aunque ninguna de las ceremonias para estos nombramientos se celebró en territorio nipón.
El cardenal portugués José Saraiva, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y enviado especial del Papa Benedicto XVI, ofició hoy esta ceremonia histórica en Japón, un país en el que tan sólo el 1 por ciento de los más de 122 millones de habitantes del país son cristianos.
La ceremonia de beatificación, que es el paso previo y necesario a la canonización con la que un beato pasa a ser un santo, comenzó a las 12 del mediodía hora local y duró más de tres horas, según dijeron a Efe fuentes de la Conferencia de Obispos de Japón.
Entre los nuevos beatos destacan Pietro Kibe, uno de los últimos sacerdotes jesuitas de la antigua misión de Japón además del primer nipón que visitó Jerusalén; y Julián Nakaura, uno de los principales evangelizadores cuando el cristianismo empezó a ser perseguido.
Sin embargo, en esta beatificación destaca que 183 de los 188 homenajeados eran personas laicas, mientras que tan sólo cinco de ellos eran religiosos.
Tras la llegada del navarro San Francisco Javier en 1549 a las costas de Kagoshima (suroeste de Japón), el catolicismo hizo su primera aparición en Japón, un país en el que el hasta el siglo VII sólo se permitía la práctica del Shintoismo, una religión de origen japonés basada en el respeto a la naturaleza.
La labor de evangelización de los cristianos, entre los que destacaron los jesuitas, fue apoyada en un principio por las autoridades niponas, que vieron el cristianismo como un aliado en la lucha contra la propagación de otras religiones como el budismo en el país.
Sin embargo, cuando los europeos comenzaron a conquistar vastos territorios asiáticos arropados bajo la bandera de la evangelización y la propagación de la religión católica, los japoneses empezaron a percibir el cristianismo como un amenaza y en el siglo XVII decidieron prohibirlo durante dos siglos.
Durante esos más de doscientos años, fueron muchos los cristianos que fueron perseguidos en Japón: algunos renunciaron a sus creencias, otros vivieron escondidos hasta la reapertura de Japón al exterior con la restauración Meiji (siglo XIX) y otros, entre ellos estos 188, murieron por su fe entre 1603 y 1639.
Hace 27 años, el Papa Juan Pablo II visitó Nagasaki y dijo que Japón era un país de mártires y que estos debían ser reconocidos. Por eso, en junio del año pasado, el Papa Benedicto XVI decidió la fecha de la beatificación y desde entonces, la Iglesia Católica nipona empezó a organizar este evento, que se produce justo ahora que Japón tiene un primer ministro católico, Taro Aso. "(Que el primer ministro nipón sea católico) es muy positivo, un signo de la vitalidad del catolicismo en Japón y puede que también un signo de la providencia", dijo Saraiva el pasado viernes durante una rueda de prensa en Tokio.
A pesar de la extensión del budismo y el shintoismo –las dos religiones más extendidas en Japón hoy en día–, los japoneses celebran muchas de las fiestas cristianas, tales como la Navidad. Pero la relación de Japón con la Iglesia, no se reduce a la importación de las costumbres.
El jesuita español San Francisco Javier, "Xavieru", para los nipones, es una figura muy reconocida en Japón, y además la Universidad Sofía de Tokio, fundada en 1913 por la Compañía de Jesús, es una de los centros educativos más prestigiosos del país.
Por otro lado figuras tan representativas dentro del catolicismo como el Padre Pedro Arrupe y actual General de la Compañía de Jesús, el jesuita Adolfo Nicolás, vivieron muchos años en el país del Sol Naciente.
Hasta ahora 42 japoneses han sido declarados santos a lo largo de la historia y al menos 205 católicos con profundas relaciones con Japón han sido beatificados por la Iglesia Católica, aunque ninguna de las ceremonias para estos nombramientos se celebró en territorio nipón.
La Ilustración Liberal
Móviles & PDA
Email gratuito
Amor y amistad
Cursos y masters






