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Los radicales logran cerrar la capilla de la UB tras sus ataques y amenazas

Los radicales han hecho todo tipo de tropelías hasta conseguir cerrar temporalmente la capilla de la UB. Ahora van a por la Complutense.

Pancarta en la Facultad de Derecho de la UCM
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Tras meses cercando la capilla de la Facultad de Económicas de la Universidad de Barcelona, la única que quedaba en esta institución, los radicales han cumplido su objetivo de hacerla cerrar al menos de manera temporal.

Con amenazas, manifestaciones y pancartas, los radicales laicistas, aquellos que tampoco permiten a ciertas personalidades expresarse en libertad en las aulas, han intentado amedrentar a los estudiantes y personal docente que querían acudir a la capilla para rezar o participar en la Eucaristía. Finalmente, las actuaciones de los extremistas no sólo han quedado impunes sino que han impuesto sus exigencias y la capilla ha sido cerrada temporalmente por motivos de seguridad.

Fue tal la situación de agresividad de los estudiantes izquierdistas radicales que la Universidad se vio obligada a escoltar con personal de seguridad a los estudiantes que querían entrar en el espacio reservado para el culto religioso. Desde entonces, guardias de seguridad tienen que custodiar las puertas de la capilla ante las maniobras de estos energúmenos que campan a sus anchas por este centro educativo público.

Ante el cierre de la capilla, el decanato ha asegurado a los estudiantes y profesores católicos que "el gabinete jurídico del centro está elaborando un informe en el que analizará cómo puede protegerles de posibles altercados cuando vuelvan a celebrarse las misas". ABC recoge que una de las posibles medidas de protección sería la instalación de una puerta en el pasillo que da acceso a la capilla y que es el lugar en el que los radicales coaccionan a los católicos.

Los choques y enfrentamientos entre ambos grupos han ido aumentando en las últimas semanas y el hecho más grave se produjo cuando el pasado 15 de diciembre un grupo de 40 estudiantes progresistas irrumpió en la capilla durante una misa con bocadillos y haciendo sonar sus móviles impidiendo al sacerdote a celebrar la Eucaristía. El sacerdote asegura que "lo que ocurre muchos miércoles no tiene ninguna justificación".

Mientras tanto, la Universidad de Barcelona se mantiene en un segundo plano. El centro tiene firmado un acuerdo con el Arzobispado y desde que se inició el conflicto ha emitido dos comunicados. En el primero afirmaba que "los tiempos y las opiniones cambian, pero en todo caso, el debate se ha de realizar en los foros y órganos pertinentes y en condiciones de respeto".

En un nuevo comunicado, la UB niega el cierre de la capilla y habla de que "funciona con normalidad". Asegura que se decidió modificar el horario de la misa del miércoles "hasta que se terminen unas obras de mejora de los accesos a la capilla", que coincide con las puertas que se instalarían por motivos de seguridad.

Igualmente, añade que "las instituciones firmantes del convenio se reservan el derecho a modificar el servicio religioso si en algún momento se considera que no se puede garantizar la seguridad de los asistentes". Es decir, que si se repitiesen los incidentes anteriores o acudiera un nutrido grupo de manifestantes el culto podría suspenderse.

Por último, añade que "actualmente las medidas de seguridad propias del centro universitario están totalmente garantizadas, pero si se repiten episodios como los que tuvieron lugar los miércoles del pasado mes de diciembre, se podrían sobrepasar las condiciones para las que están dimensionadas estas infraestructuras".

Ahora a por Madrid

El éxito que han tenido los radicales laicistas en Barcelona les ha dado alas y su próximo objetivo pasa por acabar con la capilla más importante de la Universidad Complutense, la de la Facultad de Derecho. Las presiones, pancartas y protestas comienzan a ser también habituales. La capilla de la Facultad de Historia también está experimentando este acoso y ya se ha votado para su progresivo cierre. Ahora van a por Derecho pese a la gran afluencia de estudiantes que pasan por ella todos los días.

Esta campaña está alentada desde Europa Laica, contenta por el cierre de la de la Universidad de Barcelona. En un comunicado, esta organización denuncia que "la facultad de Derecho de la Complutense mantiene aún una capilla" y asegura que "el Observatorio de la Laicidad denuncia esta situación fruto del nacional catolicismo y los Acuerdos con la Santa Sede".

De este modo, considera que su exigencia aún no ha tenido éxito "al enfrentarse grupos de estudiantes ultraconservadores y ultracatólicos con estudiantes progresistas". Así denuncian que España vive "una situación impropia del siglo XXI donde el conocimiento, la ciencia y la cultura se han liberado de los dogmas religiosos y de la autoridad eclesiástica que dominaron esta institución durante siglos".

En declaraciones a Libertad Digital, don Juan Ardura, capellán de la Facultad de Derecho explica que la capilla tiene una gran actividad y que en las misas hay una media de más de 50 personas aunque desde que se inició el conflicto el número ha aumentado. Además, a lo largo del día más de 200 estudiantes y profesores pasan por esta instalación para rezar o confesarse.

Los laicistas que exigen el cierre usan el peregrino argumento de "cómo no puede haber dinero para fotocopias y sí para mantener una capilla". Sin embargo, los estudiantes católicos denuncian que las asociaciones de estudiantes, alguna de las cuales pide el cierre, también tienen sus locales con línea telefónica incluida a costa de la universidad.

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