
"Nosotros los ciudadanos hoy reunidos, y unidos, en Palma de Mallorca, para defender la libertad, no queremos continuar con la actual situación de imposición lingüística del catalán en prácticamente todos los ámbitos de nuestra sociedad. Desde los públicos, tan importantes como la educación, la administración, o la sanidad. Hasta los privados, como el comercio y el deporte.
Reivindicamos un bilingüismo en libertad. La misma libertad que utilizamos en nuestras relaciones cotidianas para comunicarnos, la queremos cuando nos dirigimos y/o utilizamos los servicios públicos que sostenemos económicamente todos. Las lenguas son instrumentos de comunicación, para unir, no para dividir. Y esa unión se consigue desde la libertad, no con la imposición.
Por ello, los ciudadanos de Baleares manifestamos que:
Queremos libertad de elección de lengua para poder escolarizar a los niños en cualquiera de las dos lenguas mayoritarias de Baleares. Porque apoyamos nuestras lenguas, nuestro mallorquín, menorquín e ibicenco, junto a nuestra, también, lengua castellana, oficial del Estado y compartida por más de 400 millones de personas.
Queremos que la lengua sea considerada un mérito y no un requisito excluyente que dificulte el acceso al trabajo.
Queremos disfrutar de nuestras manifestaciones culturales, teatrales, sin la politización nacionalista a la que actualmente se ven sometidas.
Queremos que nuestro mallorquín, menorquín e ibicenco no se pierda con el actual proceso de sustitución por un catalán estándar ajeno a lo que siempre hemos hablado.
Estas reivindicaciones pasan, necesariamente, por una nueva normativa lingüística que no cree barreras donde no las hay ni las ha habido nunca.
Exigimos: