
El catedrático de Literatura Española en la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid, Andrés Amorós, ha hablado En casa de Herrero de su gran amigo Francisco Ayala, el hombre “lúcido” por excelencia hasta el final.
Cuenta Amorós cómo su encuentro con el Premio Cervantes se produjo en Nueva York durante el exilio del escritor. “Nos acabamos haciendo grandes amigos”, señala el catedrático. “Él era republicano, de izquierdas”, pero “estaba deseando contactar con los jóvenes españoles educados por Franco”.
Y es que, tal y como recuerda Amorós, el escritor tenía claro para quién escribía: “Yo escribo para el lector español, y sobre todo para la gente joven”.
“Granadino” y con “mucha, mucha retranca”, Francisco Ayala señalaba que lo que le conservaba con vida era la “mala follá granadina”. “Lúcido y magníficamente bien de cabeza”, en los últimos años ya se notaba cansancio en el escritor, recuerda Amorós.
Ayala “no era un hombre religioso, pero sí espiritual”. Tenía una visión muy dura del hombre y del mundo, sobre todo al principio. Creía en la máxima el hombre es un lobo para el hombre. Pero luego sufrió una cierta evolución de “Quevedo a Cervantes”. Esa visión más cervantina le llevó a "creer en el amor, en la literatura –tomada muy, muy en serio–, en el arte, en la música”. Pero sobre todo le importaba “ser civilizado, no molestar. Comprender las debilidades humanas y tolerarlas”.
Es por ello, que “nunca mitificó el exilio: Si gracias al exilio he vivido yo mejor que muchos españoles”, ha rememorado Amorós En Casa de Herrero. Para el catedrático, Ayala “ha sido el exiliado literario que supo volver a España mejor, de la manera más discreta”. En sus últimos años se alejaba de los “idealismos; se partía de risa con ellos”. Y veía “clarísimos los defectos de uno y otro bando”.
Francisco Ayala, en una de sus declaraciones públicas se definía así mismo de este modo: “He procurado vivir en el mundo y entenderlo y adaptarme sin plegarme”.
Andrés Amorós ha recomendado a los oyentes de En casa de Herrero El jardín de las delicias, “su obra maestra”.
Vargas Llosa: "Ayala fue un hombre universal con raíces muy hundidas en España"
El escritor Mario Vargas Llosa ha lamentado la muerte de Francisco Ayala, "un hombre universal, aunque con raíces muy hundidas en España". Vargas Llosa ha recordado que Ayala era "un escritor que vivió prácticamente todo el siglo XX, en sus grandezas y en sus miserias, en sus ilusiones y en sus tragedias, y que dio cuenta de todas esas experiencias".
Ha subrayado que "fue un hombre universal aunque con raíces muy hundidas en España", que sabía lenguas, conocía otras culturas, y fue un gran traductor, a parte de escritor, que tradujo al español por lo menos tres obras maestras de Thomas Mann.
Al mismo tiempo, fue "un demócrata a carta cabal que defendió toda su vida sus ideas en favor de la tolerancia, de la sociedad abierta, en contra de toda forma de censura o de intolerancia", ha indicado Vargas Llosa. Una de las mejores cosas que se pueden decir de él es que Ayala fue "un hombre muy querido que no ha dejado enemigos" y "todos lo vamos a extrañar", ha apuntado.
Ayala se conservó lúcido hasta el final, "una cosa maravillosa y envidiable", ha resaltado el escritor peruano.
"Ha muerto nuestro patriarca"
Como "nuestro referente y nuestra luz", así veía a Ayala la directora de la Biblioteca Nacional, Milagros del Corral, quien, hablando por ella y por su equipo, dijo a Efe: "Ha muerto nuestro patriarca".
Del Corral consideró al novelista "un referente literario, ético y humano" y destacó la sorprendente lucidez que ha mantenido hasta el final de su longeva vida, cuyos aniversarios se han ido celebrando con todo el mundo literario desde que cumplió los cien.
De esa larga vida, la directora de la Biblioteca recordó que Ayala "siempre se ha movido con su tiempo. Tenía mucho gancho con los jóvenes". Del Corral, que conoció a Ayala en los últimos tiempos, consideró que "la sabiduría acumulada al final de su vida era impresionante", y que es en sus memorias, tituladas "Recuerdos y olvidos", donde se encuentra "el mejor resumen de una trayectoria vital". Esa es, añade, "la sustancia de su vida y su obra".
"Con pesar nos despedimos de nuestro patriarca, de nuestra luz", dijo la directora de la Biblioteca, que le dará personalmente su último adiós esta tarde, cuando acuda a su capilla ardiente.
El referente de la concordia en España
El director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, se dijo "desolado" por la muerte de Francisco Ayala, un escritor que vivió "ajeno a todo rencor" y que en España "fue un referente de la convivencia y de la concordia".
"Conservó la lucidez hasta el último momento", aseguró García de la Concha y añadió que en la Academia, todos están "desconcertados y desolados", por más que supieran que, dada su edad, "cualquier día podía morir".
A Ayala se le puede considerar "el último representante de la generación del 27, porque aunque fuera muy joven por aquellos años, ya formó parte cercana a ese grupo y al de los escritores de la etapa de la República, como intelectual, gran jurista, sociólogo y brillantísimo creador".
Durante el largo exilio del escritor en Argentina, Puerto Rico y Estados Unidos, los libros de Ayala fueron llegando "lentamente" a España, pero tras su regreso definitivo, al comienzo de la Transición, "hubo una progresión de ir descubriendo su figura en todas estas facetas que él había cultivado".
"La celebración de sus cien años, en 2006, sirvió para que toda España lo conociera en profundidad, porque fue una celebración intensísima y que él resistió de manera admirable. Participaba en todos los actos con una generosidad de respuesta al cariño que le mostraba todo el mundo", afirmó.
Y en cuanto a la Academia de la Lengua, García de la Concha subrayó que Ayala "era un verdadero admirador" de esta institución. "Se hartó de repetir, desde hace muchos años, que la Academia había sido para él la casa más ejemplar de convivencia, de servicio a una causa noble y con un ambiente familiar de gran respeto", añadió el director de la RAE. "Le encantaba venir a la Academia y estuvo haciéndolo hasta última hora. Aquí fue siempre una voz de auténtico maestro. Lo que decía Ayala era una autoridad suprema", subrayó García de la Concha.
El autor de "Recuerdos y olvidos" quería "ponerse bueno" para poder volver a la Academia, según le contaba hace pocos días al director de la RAE el médico que atendió a Ayala hasta última hora, el académico Pedro García Barreno.
"Es un día de gran dolor, aunque al mismo tiempo tengamos esa satisfacción de haber conocido a una persona que cumplió su vida de una manera ejemplar", concluyó García de la Concha.
Antonio Gala: un escritor espléndido al que se leyó menos de lo que merecía
El dramaturgo, novelista, poeta y ensayista Antonio Gala ha dicho de Francisco Ayala que fue un escritor espléndido de la lengua castellana "que ha sido mucho menos leído de lo que merecía".
Gala ha considerado que quizá sucedió así porque "pasó demasiados años fuera de España", pero también porque "aquí se le ignoró, casi 'por orden superior'". El autor de "El manuscrito carmesí" y "La pasión turca", entre otros célebres títulos, ha valorado de manera especial un recuerdo: leer "siendo jovencillo 'En la cabeza del cordero' y 'Muerte de perro', y no se me olvidarán nunca".
"Yo le conocí personalmente en Argentina y luego he tenido ocasión de verle aquí, ya mayor. Teníamos en común una cosa: jamás utilizábamos el ordenador para escribir, los dos lo hacíamos a mano; yo, con una letra mucho más chica, que a él le hacía una gracia extraordinaria porque no podía entender lo que yo escribía", recordaba Gala.
"Francisco tenía una cosa muy curiosa, pero en un sentido poético: tenía y ha tenido siempre 'la mala follá' granadina, una 'mala follá' que es graciosa, y te hace reír y yo mismo me río al recordar lo que acabo de decir", ha indicado Gala.
Desde su punto de vista, Ayala "fue granadino de una manera que se le notaba en el amor y se le notaba en un compañerismo especial y extraño que ellos tienen". Recuerda Gala que Ayala "disfrutó poco" de Granada, pero "siguió siendo granadino hasta la médula, y lo envidiable de él es que tuvo a su lado siempre a (su esposa) Carolyn (Richmond), sin la que no hubiera podido vivir tantos años".
Zapatero expresa su tristeza y dice que la cultura se ha quedado huérfana
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha dicho que la "cultura se ha quedado huérfana" con la muerte del escritor Francisco Ayala, una persona muy querida que "nos ha regalado 103 maravillosos años de magisterio y sabiduría".
Así se expresa el presidente en un telegrama que ha enviado a la viuda de Francisco Ayala, Carolyn Richmond, a quien traslada su "más honda tristeza" por la muerte del escritor. Tras agradecer el legado que ha dejado el escritor, Zapatero asegura que Ayala ha sido "la mirada lúcida de un país que no se resignó a enterrar sus mejores logros, incluso cuando la Historia fue adversa".
"Allá donde estuvo supo sembrar la semilla y el deseo de Libertad y Justicia, a través de su fecunda obra literaria y de su compromiso democrático con la Educación dentro y fuera de las aulas", subraya.
Con su muerte, "la comunidad que habla, piensa y siente en español se ha quedado huérfana. La cultura se ha quedado huérfana", apostilla Zapatero, para quien, "ahora, más que nunca si cabe, nuestra obligación es estar a la altura de su memoria".
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