LIBERTAD DIGITAL
En una rueda en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) Roberto Saviano ha manifestado que estos
datos proceden de una investigación policial del Departamento Antimafia en la que se ahonda en los lazos que unen a esta organización y la etarra.
Sin embargo, tal y como lamentó el escritor, esta información
parece no calar en España. “Aquí se tiende a no creer” porque
ETA difunde un discurso “moralista” y se ocupa de no enseñar
esa cara, una característica que “comparte con las organizaciones mafiosas” y “los talibanes”. “Para ellas es un pecado relacionarse con la droga,
pero trafican con ella”, subrayó el escritor, quien hizo hincapié en lo “interesante” de este dato para “tratar de descubrir el sistema de financiación de la banda y su forma de controlar el territorio”.
Para Saviano, los vínculos con ETA no son los únicos que mantienen la Camorra y la Mafia con España, como lo demuestra el hecho de que en los últimos años se haya detenido en este país a “
más de diez capos”.
Según alertó el escritor, el día que se descubra en qué medida
“España está infectada” por el lavado de dinero procedente de los clanes mafiosos, a través de los sectores de la construcción y el turismo, “será realmente un mal día”. Sin embargo, “como los daños todavía no son tan evidentes, porque no hay matanzas” no parece “que el problema tenga tanta gravedad”, lamentó.
Para Saviano, el lavado de dinero en España es un asunto “muy complejo” y para comprenderlo “es necesario
leer las investigaciones realizadas por las policías de otros países”, no porque la policía española “no sea capaz de realizar esas investigaciones, sino porque parece que de momento está centrada en otros asuntos”, algo que cambiará, a su juicio, cuando los mafiosos “decidan disparar”. Será entonces cuando se comprenderá “hasta qué punto las organizaciones mafiosas están presentes en este país”, aseveró.
Para este escritor y periodista, el fin de los clanes mafiosos es “un sueño” posible si cambia el sistema económico. A su modo de ver, “no es suficiente con cambiar la moral, ni con las acciones policiales, la única esperanza es
que cambien las reglas económicas, pero no sólo de Italia, sino del mundo entero”.