(Libertad Digital). En la reparación del fusible de temperatura, que obligó a la aeronave a retrasar el despegue, la compañía aérea Spanair puso a disposición de los técnicos de mantenimiento unas instrucciones que no recogían las indicaciones del fabricante del JK5022.
En este sentido, el manual facilitado por Boeing especifica que en caso de que la sonda de temperatura quedase fuera de servicio los técnicos de mantenimiento deben comprobar qué efectos pudo provocar en otros sistemas relacionados con este dispositivo. Sin embargo, el texto de la aerolínea no incluía ningún protocolo de actuación para arreglar dicha avería.
Por ello, este técnico acató las directrices de Spanair y consultó el listado de equipos mínimos con los que el avión puede volar y comprobó que éste podía realizar un vuelo. El problema estribaba en que la sonda de temperatura falló cinco veces en menos de 48 horas.
Los restos del avión siguen en Barajas
Desde hace cinco semanas, los restos de la aeronave se encuentran en un hangar cerca de una terminal de carga cercana al lugar del suceso. Aquí, los expertos están reconstruyendo algunas de las piezas claves del accidente.
Según informa
El Mundo, de las dos alas sólo la izquierda se conserva mientras que en lo que queda de la derecha se puede observar que el slat no está extendido. Además, también se distinguen los restos del alerón. Por su parte, la parte superior delantera del avión es la que mejor se conservó tras el duro impacto.