
El vecindario se encuentra en una situación que una fuente de la Policía Local ha descrito como de "calma tensa, pero calma al fin y al cabo". La pelea llegó a implicar a unas mil personas.
También el despliegue policial en la zona ha vuelto a la normalidad, sin ningún dispositivo especial pero con "vigilancia itinerante" por parte de las patrullas asignadas al distrito centro, que pasan frecuentemente por las calles Tomas Rullán y Regal y la plaza Fra Juan Alzina, donde se originó el altercado. Las labores de vigilancia son este sábado más de carácter preventivo que activo.
La pelea que, según las primeras indagaciones del Cuerpo Nacional de Policía, pudo comenzar en una disputa entre una pareja de etnia gitana y un vecino del barrio de nacionalidad nigeriana por unas gafas de sol, se saldó con tres heridos por arma blanca, decenas de contusionados, daños en una quincena de vehículos y en el mobiliario urbano.