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Un niño de 9 años siembra el terror en una escuela de Gerona

Los padres de los alumnos de cuarto de Primaria del Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Montseny de Breda (Gerona) dejarán de llevar a sus hijos a clase a partir del próximo lunes 22 de febrero por las continuas agresiones de un alumno de nueve años, que padece un trastorno de conducta. (Volver)

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punt dijo el día 1 de Marzo de 2010 a las 11:08:16:
----(PARTE 3)----
[Tera] Cierto, el chiste es bastante malo, pero no pasa nada: a veces me da el "punto" y los cuento peores... ;-)

Me da la impresión de que piensa vd. que defiendo la LOE, lo cual no es cierto. La LOE es una ley destinada a embrutecer a los niños y a programarlos ideológicamente, y como tal está impregnada de la Z a la P por el asqueroso paradigma antipedagógico nacido en Rousseau y que se ha extendido sobre todo desde mayo del 68. Como quiera que ese paradigma es claramente destructivo, la LOE lo plasma camuflándolo mediante una serie de ambigüedades muy bien calculadas, lo que le permite tener una apariencia contraria a su naturaleza.

En principio, los superdotados estarían considerados como ACNEEs en la LOE, y como tales deberían ser objeto de adaptaciones curriculares que les permitan avanzar más que sus compañeros (por ejemplo, mientras la clase hace sumas de un dígito, que ellos tengan ejercicios adicionales para hacer restas llevando).

En la realidad, esto no sucede así. El problema para ello es doble:

- Por una parte, al no admitirse la especialización que mencionaba en la respuesta a loboe, los grupos son tan heterogéneos que son ingobernables. En esta situación, los maestros optan por "cortar las alas" a estos niños superdotados para simplificar su tarea: la mayoría de las veces desatienden sus demandas y les ponen a hacer lo mismo que los demás, de forma que al final pierden interés y dejan de "pedir" más conocimientos (de ahí el elevado índice de fracaso escolar); otras veces es cierto que hacen adaptaciones para estos alumnos, pero suelen limitarse a ponerles un mayor número de ejercicios, iguales a los del resto (como los resuelven antes, pues que hagan más), pero esto aburre y desazona al niño, que no ve que esos ejercicios supongan avance ninguno; por último, hay algunos maestros que sí ponen de su parte para facilitar el avance de estos niños, y con ellos los niños mejoran mucho, pero en cuanto el niño pasa de curso, cae en manos de otros maestros que incluso se molestan por recibir un niño tan... "diferente" y "complicado".

- Por otra parte, los propios currículos educativos establecen unos "objetivos" que deben alcanzarse. De alguna forma, los maestros "saben" que tienen que atenerse a estos objetivos, pero no sólo para alcanzarlos, sino también para no sobrepasarlos. La razón es que si se sobrepasan esos objetivos, se complica el trabajo del maestro del siguiente curso, que recibe un grupo en el que sólo una parte de los alumnos necesita el temario a impartir (¿Qué hacer entonces con los alumnos adelantados, que ya dominan ese temario? ¿Darles temario avanzado? Muy pocos lo harían: la mayoría esperará hasta que el grupo alcance al adelantado mientras critica al maestro anterior "por darle problemas").

Todo esto se produce porque con el paradigma deseducativo que fundamenta la LOE pasa lo que con tantas otras iniciativas de este desgobierno: pregona que busca la "igualdad" de los alumnos, pero en realidad persigue su "igualación", que no es lo mismo. Igualdad sería "que todos tengan las mismas oportunidades y el mismo trato, de forma que el esfuerzo de cada uno pueda determinar diferencias en su propio avance". Igualación es "amoldar a todos los alumnos conforme a un perfil único, perfil que es afín y útil a la política y a la ideología del partido en el gobierno".

Lo de que "casi todos los colegios especiales son privados" viene precisamente de ese perverso paradigma que obliga a rechazar la especialización y a la reducción universal a la mediocridad. Si se empleasen criterios de optimización de recursos y de estructuras educativas, en la enseñanza pública abundarían colegios muy diversos, incluidos los especiales (y los padres podrían escoger la opción educativa pública que quisiesen de entre las existentes).

Finalmente, lo de que los institutos sean "microPaisVascos", viene también de ese perverso paradigma según el cual el niño es beatífico por definición, todos sus impulsos son beatíficos por definición, y entonces la única forma de tratarlos debe empalagar y no ser apto para diabéticos, por definición. Si el beatífico niño no tiene nada de beatífico y más bien poco de niño, no importa: la culpa la tendrá siempre una malvada sociedad que no le entiende y, como la culpa no está en el niño, ¿por qué hay que castigarle al pobre?. De ahí que se haya arrebatado toda autoridad a los maestros, que se haya criminalizado el castigo sea del tipo que sea, que se ha fomentado el "profe-colega", que se haya acabado con el estudio como obligación y se pretenda que todo debe ser "lúdico".

En este sentido, es muy positiva la iniciativa de la Comunidad de Madrid por la que los maestros y profesores de la escuela pública tienen consideración de autoridades públicas y, como tales, gozan de especial protección y de presunción de veracidad en su testimonio. Más positivo sería, de hecho, que se dejase de criminalizar el castigo como herramienta educativa (a emplear, claro está, de forma justificada y moderada).

Para finalizar, recomiendo un par de lecturas:

Primero, el ensayo "La Gran Estafa: El secuestro del sentido común en la educación", de Alicia Delibes Liniers, libro de lectura muy sencilla y enormemente esclarecedor:
_http://grupo_unison.eresmas.com/novedades.htm

Hay otro libro del que también hablan muy bien, pero que no he tenido la fortuna de leer aún: "La Secta Pedagógica", de Mercedes Ruiz Paz:
_http://grupo_unison.eresmas.com/secta.htm

Un saludo.
punt dijo el día 1 de Marzo de 2010 a las 11:05:30:
----(PARTE 2)----
La forma de "casar" las necesidades de estos alumnos y una oferta educativa acorde con la realidad presupuestaria no es nada nuevo: sólo se necesita potenciar la especialización en la red educativa (que es lo que ha permitido, al aplicarse al ámbito económico y laboral, llegar hasta los niveles de abundancia y eficiencia de la sociedad actual). Para explicárselo, permítame pedirle que imagine que en lugar de hablar de colegios, maestros y alumnos, hablásemos de hospitales, médicos y pacientes:

Un sistema sanitario al que se imponga la no especialización obligaría a que cualquier centro médico tuviese que atender a cualquier paciente que le llegue, sin apenas posibilidad de derivarlo a otros centros ("integrándolo comprensivamente" con el resto de pacientes). El problema es que pacientes los hay de muchos tipos: la mayoría son casos leves, pero hay algunos casos más graves que requieren tratamiento especial e incluso los hay infecciosos que deben ser mantenidos en cuarentena para proteger al resto.

Así, mientras se mantenga la obligación de atender TODO en TODOS los centros, veremos que se incurre el algunos absurdos. Por ejemplo:
- Habría que dotar de quirófanos a TODOS los centros médicos, con el enorme coste que ello supone, por si tienen que atender casos graves.
- Como hay un gran número de centros médicos y todos deben poder operar, habría una enorme demanda de cirujanos, con el coste adicional que supone tener en plantilla tanto especialista.
- Aun así, muchos centros de salud estarían faltos de cirujanos, ya que el número de centros sobrepasaría ampliamente al de cirujanos disponibles.
- Mientras los pacientes tengan todos problemas leves, los centros funcionarían bien, pero en cuanto llegue un paciente grave, sucederán varias cosas:
-- A menudo, tendrá que ser operado por médicos no cirujanos.
-- Por ello, la operación se realizará peor, en perjuicio del enfermo.
-- Además, esa operación requerirá la atención del personal médico normal del centro, que por su inexperiencia empleará más esfuerzo, tiempo y personal. Así, mientras duren las operaciones, quedarán desatendidos los pacientes leves.
- Por último, los pacientes infecciosos representarán un claro peligro para la salud del resto.

En definitiva: más gasto y peor servicio.

Para racionalizar ese sistema sanitario, se deben instituir muchos centros de salud para atención primaria, y unos pocos hospitales para tratamientos más específicos. Los pacientes llegan siempre primero a los centros de atención primaria, pero cuando se ve que no pueden ser atendidos en estos centros dada la gravedad del caso, deben ser derivados a los hospitales, para ser tratados por mejores profesionales y con mejores medios.

Esta solución es mejor en todos los aspectos:
- Los centros de salud son más baratos de construir y mantener, ya que no requieren quirófanos ni necesitan cirujanos.
- Por ello, se puede construir un gran número de centros de atención primaria, facilitando su acceso a la población.
- Los medios extraordinarios que representan los quirófanos y cirujanos se concentran en unos pocos hospitales, que son quienes concentran la atención de los casos graves.
- Como el número de pacientes graves es siempre menos que el de leves, es más fácil dimensionar el número de hospitales.
- Al no tener casos graves absorbiendo la atención del personal médico de los centros de salud, la atención brindada a los pacientes leves mejora.
- Al derivarse los casos graves a hospitales, donde hay médicos especialistas y mejores medios, la atención brindada a los pacientes graves mejora.
- Al separarse los enfermos infecciosos de los demás, mejora la seguridad general.

En definitiva: menos gasto y mejor servicio.

Ahora cámbiese:
- "sistema de salud" por "sistema educativo"
- "centros de salud y de atención primaria" por "colegios"
- "hospitales" por "centros de educación especial" y por "grupos especiales dentro de los colegios"
- "médicos" por "profesores y maestros"
- "médicos especialistas" por "PTs y EEs"
- "pacientes leves" por "alumnos normales" y "ACNEEs leves"
- "pacientes graves" por "ACNEEs severos"
- "enfermos infecciosos" por "ACNEEs agresivos"

Como verá, se puede casar toda esta teoría con la realidad perfectamente: sólo hace falta desechar algunos estúpidos prejuicios y paradigmas antipedagógicos (imagínese que alguien pretendiese que "derivar un herido grave a un hospital es una discriminación inaceptable"; ahora tradúzcase la anterior imbecilidad al ámbito educativo como se ha indicado antes y obtendrá otra imbecilidad de igual magnitud pero que, al ser políticamente correcta, es aceptada por muchos sin pestañear).

Una vez desechados prejuicios y paradigmas estúpidos, sólo queda racionalizar las estructuras y los recursos como si del mencionado sistema de salud se tratase. Inmediatamente se reducirán los costes, mejorará la atención que se puede brindar tanto a los alumnos normales y ACNEEs leves como a los ACNEES severos, e incluso mejorará el ambiente laboral de los maestros (que quiero recordar que eran el colectivo con mayor índice de bajas por depresión, con diferencia).
punt dijo el día 1 de Marzo de 2010 a las 10:58:41:
Veo que a veces cuesta mucho que se publiquen los comentarios (aunque reconozco que suelo extenderme mucho). Lo he enviado ya no sé cuántas veces y sigue sin salir. Lo reenvío de nuevo, de nuevo dividido en fascículos, a ver si ahora sí se publica.

----(PARTE 1)----
Tenía ya redactada una respuesta a loboe, pero ahora mismo no la tengo a mano. Intento reescribirla y agrego la respuesta a Tera:

[loboe] No es que ande tan sobrado de teoría. Es que tengo relación bastante cercana tanto con maestros que tienen niños hiperactivos a su cargo, como con padres de niños hiperactivos. Esa doble relación me permite conocer las dos caras de la moneda: cómo se debe educar a un niño hiperactivo en una familia y cómo debe hacerse en una escuela, qué problemas causa a sus parientes y cuáles a sus compañeros y maestros, y finalmente qué posibilidades de actuación tienen ambos en relación con el marco legislativo y los imperativos médicos.

Para empezar, completo la información que dí en el anterior comentario: en Magisterio no sólo existe la especialidad de "Educación Especial" (EE) a la hora de tratar con niños problemáticos. La EE es una especialidad que se centraría más en niños discapacitados que en niños sanos pero con trastornos del comportamiento. Hay otra especialidad, la de "Pedagogía Terapéutica" (PT), que se centra más en el tratamiento de trastornos de la conducta mediante la aplicación de terapia psicológica en el aula. Como especialidad de magisterio que es, su objetivo se centra en adaptar la enseñanza impartida a esos niños, impregnándola de elementos propios de la terapia psicológica. Los maestros que se especializan en EE suelen buscar como destino colegios específicos de Educación Especial. Por el contrario, los profesores especializados en PT suelen formar parte de los colegios normales y se encargan del apoyo educativo a los alumnos ACNEEs con trastornos de conducta. Si se quiere, los EEs y PTs serían el equivalente de los Psiquiatras y Psicólogos, salvando las distancias.

Dicho esto, le respondo:

1.- ACNEEs son cualesquiera "Alumnos Con Necesidades Educativas Especiales", de modo que se incluyen tanto discapacidades como trastornos de conducta y otros condicionantes que hagan que el programa educativo estándar (el "curriculo", como a la secta progre le gusta llamarlo) no sea adecuado para ellos. Así, ACNEE es un niño con deficiencia auditiva, que debe sentarse en la primera fila para oir bien. ACNEE es un niño hiperactivo, que necesita una adaptación curricular, supervisión especial por el tutor y apoyo del PT, e incluso tratamiento médico. ACNEE es un inmigrante que necesita reforzar el idioma como condición sine qua non para seguir el temario. ACNEE es un niño superdotado, que necesita ampliaciones del temario y tareas más complejas para no perder la motivación y aprovechar sus capacidades. ACNEE es un niño con una familia conflictiva, que necesita un refuerzo en los valores cívicos al tiempo que se le confían pequeñas responsabilidades a fin de que se sienta responsable, importante y respetado, que vea que tiene un lugar en la comunidad en lugar de ser ignorado por todos y que no tiene por qué responder violentamente a su situación...

Dado que ACNEE es algo tan difuso, es labor del maestro el diagnosticar qué niños ACNEEs sufren problemas endógenos (enfermedad, discapacidad o trastorno psiquiátrico), exógenos (familias conflictivas, acoso escolar) o simplemente necesitan un cambio en la orientación de su educación. Si el maestro ve indicios de alguno de estos problemas, puede buscar apoyo en los PTs y/o en la Asistencia Social, aparte de buscar la colaboración de las familias.

Por ello, si hablamos de niños que "simplemente" son maleducados, caprichosos y consentidos, lo que debe hacer el maestro es dejar bien claro que hay unas reglas que hay que cumplir y que en la clase no se le van a consentir sus caprichos, peleas ni rabietas (y a menudo no sólo debe aclararlo al alumno, sino también a sus padres, que a menudo padecen el síndrome de "ay, mi ninio, que me lo van a traumatizar si le miran mal").

Por cierto, no hace falta hilar tan fino como para considerar que "todos somos ACNEEs". Pretender tal cosa significaría que nadie tiene la menor capacidad de adaptación y que todos somos infinitamente caprichosos. Hay un perfil medio al que más o menos se ajusta la mayoría de personas, de modo que todos los que integran ese perfil no serían ACNEEs. Los que no pueden o no saben adaptarse a ese perfil son los ACNEEs que requieren adaptaciones más o menos importantes para poder avanzar.


2.- Depende a qué llame vd. "casar" todo esto con la realidad. Si se refiere a cómo hacer que un paradigma absurdo como el "comprensivo" progre funcione adecuadamente, me temo que es imposible. Si se refiere a cómo dar una educación adecuada a alumnos conflictivos, sí se puede y no es especialmente caro (con el prerrequisito de desechar el mencionado paradigma progre).

Desde luego, por mucho que el término "ACNEE" sea una de las muchas memeces de la jerga progre impuesta por la secta de los pedagogos progres (memez hasta cierto punto, ya que el uso de esa terminología estúpida sirve a los de la "secta pedagógica" para detectar y excluir a los ideológicamente contrarios, que se niegan a emplear esos términos), no se puede negar que los ACNEEs sí existen (sí hay alumnos a quienes no sirve la educación normal).

Muchos de estos ACNEEs pueden seguir una clase normal sin interferir con sus compañeros, requiriendo simplemente un pequeño apoyo educativo, de modo que no hay problemas por integrarlos en una clase normal. Aun así, quedan unos cuantos que no pueden integrarse en esa clase normal, por mucho que se les pretenda hacer adaptaciones y apoyos. Si se quiere aplicar el paradigma de que hay que integrar por fuerza incluso a los que no pueden integrarse, sólo conseguiremos perjudicar al ACNEE, a sus padres, al resto de alumnos y a los maestros.
Tera dijo el día 20 de Febrero de 2010 a las 08:01:23:
Punt, se te olvida un "punto" valga el chiste malo de solemnidad. ¿Qué pasa con nosotros, los superdotados, en la LOE? ¿No existimos? ¿Tiran la educación a la baja y que nos "adaptemos a la mayoría"? Porque un colegio especial no se lo puede permitir cualquiera, que suelen ser privados y no todos tenemos medios para ir al Colegio Alemán de San Sebastián. Yo creo que en la pública a los superdotados nos intentan hacer la vida imposible los propios profesores para que les demos menos trabajo que bastante tienen con los "especiales", sino mirad una que no se le ocurrió otra cosa mejor que decir en público los CI más altos del cole: resultado, los canis, los malotes y demás mierdas humanas fueron a por nosotros e inmediatamente nos quedamos prácticamente sin amigos. Precisamente, los que tenían down eran muchísimo más comprensivos.

Es que un colegio público (sí, público, en el resto seguro que no pasan estas cosas) es como un microPaísVasco, ahí como te pillen tirria la "mafia" la cagaste, leches por todas partes, te cascan la autoestima y el resto- incluidos profes guays y progres- pasan de ti para no meterse en problemas con los "pobrecitos" que te agreden ya que "el raro eres tú". Allí no hay amigas comprensivas tipo Marías ni Reginas ni Nereas ¿eh? sólo Txapotes que te zumban, Otegis que negocian con los que te zumban y te culpabilizan a ti y Peneuves que dicen que lo que pasa es que eres un poco raro y es normal que se metan contigo así que te tienes que defender tú. (Hablo de los años 90, me pilló la LOGSE de rebote)
Nick2 dijo el día 19 de Febrero de 2010 a las 21:13:05:
¿Han probado con una camisa de fuerza, atarles las piernas por los tobillos y un bozal?
loboe dijo el día 19 de Febrero de 2010 a las 20:08:50:
punt:

"chapeau" por la disertación. Se ve que sabes de lo que hablas y que estás sobrado de teoría. Ahora solo dos cuestiones:

1.- ¿Cuantos de esos son auténticos ACNEEs y cuantos simplemente maleducados, caprichosos y consentidos? Eso pasando por alto el hecho de que si te pones a hilar fino, *absolutamente todos* los seres humanos somos ACNEEs.

2.- ¿Como casas toda esa teoría con la realidad? Me refiero naturalmente a la realidad presupuestaria.

Otro saludo.
punt dijo el día 19 de Febrero de 2010 a las 18:36:15:
Parece que no se publica, vuelvo a enviarlo:
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Vamos a ver, que esto no se soluciona a base de dar tortas al niño (y conste que en mi opinión la torta bien dosificada es un recurso pedagógico de primera).

Si a ese alumno se le ha diagnosticado un trastorno de la conducta, lo normal es que se trate de un problema psiquiátrico, que requiere un tratamiento psiquiátrico (ni siquiera psicológico). No es que todos los niños conflictivos tengan estos trastornos, pero cuando hay trastorno el enfoque debe ser médico y no pedagógico.

¿Por qué sucede entonces que muchas veces no se aplica ese tratamiento? Porque estos problemas normalmente no se pueden diagnosticar adecuadamente ni tratar hasta que el niño tiene entre 5 y 7 años.

Por ejemplo, un tipo de niños que muestran comportamientos violentos son los hiperactivos (nada que ver con un Down, me apresuro a decir). Un niño hiperactivo tiene un trastorno que le impide "pensar con perspectiva". Sólo entiende el aquí y el ahora, y no es capaz de supeditar su apetencia actual a una satisfacción futura. No es capaz de ello porque su cerebro no PUEDE entender que a veces las cosas tienen que esperar. Un niño así EXIGE se le dé en ese momento lo que quiere y, si no se le da, se vuelve agresivo sin poder controlarse. De hecho, es habitual que después de un ataque, se dé perfecta cuenta de que ha actuado mal y lo sienta muchísimo. Y aun sabiendo él mismo que "a veces se porta mal", no puede evitar descontrolarse durante los ataques, como no puede evitar un epiléptico caer al suelo entre convulsiones cuando ve luces brillantes o parpadeantes.

El tratamiento para la hiperactividad no consiste en arrear tortas, sino en la administración de anfetaminas que, en personas hiperactivas, tienen el efecto opuesto al que tienen en personas normales: en lugar de acelerarles, les calman. Si a ese niño le das tortas, lo único que vas a conseguir es que se ponga más nervioso y que el ataque dure más tiempo, ya que no es su voluntad sino su enfermedad la que genera esa agresividad. Y con las anfetaminas se calman, pero se "apagan", quedando amodorrados e incapaces de hacer apenas nada. Con un niño de estos, conseguir que alcance un relativo autocontrol y un nivel educativo equivalente al final de primaria es todo un logro.

Esto es, a grandes rasgos, el panorama REAL con el que tienen que lidiar el niño problemático y sus padres. Nada que ver con las bravatas que se pueden leer en plan "esto se arregla a base de tortas" y "en mis tiempos no había de esto".

Lógicamente, con esto no quiero decir que en atención a esta situación haya que permitir que agredan a los demás ni quiero decir que los padres no puedan ser unos maleducados que se nieguen a comprender el daño que su hijo hace a los demás (esto se´ria para debate aparte, ya que hay hasta quienes agreden físicamente a los maestros para defender las agresiones de sus hijos). El problema está en otro lado, concretamente en el paradigma educativo que se ha implantado en España (y en otros muchos sitios).

El paradigma educativo actual (ese de los profes colegas, de la enseñanza ludica, de aprobar sin conocimientos, de los alumnos con derechos pero sin deberes, etc...) fomenta lo que se ha dado en llamar "escuela comprensiva" (de "comprehensive school"), que NO significa que en la escuela se intente "comprender" a los alumnos para brindarles un trato personalizado, sino que en la escuela se deben formar grupos heterogéneos que "comprenden" una gran diversidad de perfiles de alumnos.

Así, los colegios que siguen este paradigma tienen prohibido separar a los alumnos en distintos grupos atendiendo a sus diferentes necesidades educativas (los pedagogos progres se rasgarían las vestiduras clamando por lo horrible de "discriminar" a los alumnos). Se obliga a juntar alumnos superdotados con alumnos normales, con alumnos retrasados, con alumnos extranjeros que no conocen la lengua, con alumnos que muestran problemas de conducta, etc...

Ante un grupo como ese, la única herramienta que tiene en su mano el maestro es lo que llaman "adaptaciones curriculares", que no son más que modificaciones del temario que se hacen para alumnos concretos a fin de adaptar ese temario a las necesidades educativas especiales de estos alumnos (de hecho, está prohibido hablar de alumnos "retrasados", "problemáticos", etc...; lo progre es hablar de ACNEEs, es decir, Alumnos Con Necesidades Educativas Especiales).

Se supone que al maestro con alumnos problemáticos se le ayuda en algo, pero la ayuda es más bien parca y consiste en poco más que reducir el número de alumnos a su cargo: de cada tutor depende un determinado número de alumnos, y este número es lo que se denomina "ratio" (se establecen ratios diferentes según los diversos niveles educativos). Cuando en un grupo hay alumnos ACNEEs, cada uno de ellos cuenta por dos alumnos normales, de modo que el ratio se reduce (pongamos que un tutor puede llegar a tener un grupo de 25 alumnos; si tres de esos alumnos son ACNEEs, estos tres cuentan como seis, de modo que el grupo de ese tutor solo podrá llegar a 22 alumnos, que computan como 25).

Ahora imaginen un grupo donde un alumno sea una bestia parda incontrolable, que agrede a todo el que se cruza en su camino, e imaginen el consuelo que tendrá ese profesor porque en lugar de 24 alumnos más sólo tiene 23.

El caso es que cuando un alumno ACNEE tiene un problema leve (por ejemplo, que lleva retraso con las matemáticas, con el lenguaje o que tiene algún problema de visión como miopía o daltonismo), este mecanismo de "adaptaciones curriculares" para ACNEEs puede funcionar perfectamente (se establece que haga más problemas pero más sencillos para que no se atasque, o se prevé que se siente cerca de la pizarra o que utilice fichas e ilustraciones especiales que tengan en cuenta la confusión verde-rojo). La clase sigue su ritmo, los alumnos ACNEEs leves reciben atención personalizada y todos tan contentos.

El problema viene cuando los alumnos sufren trastornos graves (por ejemplo, que sean violentos como los hiperactivos) o difieren en exceso del resto de alumnos (que requieran mucho tiempo de apoyo individual por parte del tutor), porque la presencia de estos alumnos en un grupo perjudica claramente al resto de la clase (bien porque son agredidos, bien porque el maestro no puede dedicar suficiente tiempo a la mayoría de alumnos, normales).

Y ahí está realmente el problema: estos alumnos con problemas graves no deberían estar en grupos normales en colegios normales, sino que deberían recibir atención especializada en centros o grupos especializados. Si presentan trastornos de conducta graves, lo suyo es que acudan a centros de Educación Especial, donde los grupos son reducidos y los maestros están especializados en tratar ese tipo de problemas, aparte de contar con una concienzuda supervision médica. Si se trata de otro tipo de problemas, como cuando son extranjeros que desconocen completamente el idioma, se deben formar grupos donde se les enseñe el idioma de forma acelerada y de los que salgan aptos para retomar la educación normal en el curso que les corresponda.

Con este estúpido paradigma educativo según el cual la escuela debe ser "comprensiva" (es decir, con los alumnos más dispares, todos juntos y revueltos), al final todos salen perdiendo: los alumnos normales, porque se ven atacados por los violentos y se ven privados de tiempo de docencia; los alumnos ACNEEs severos porque no reciben la educación que necesitan sino que les ponen en grupos en los que no pueden aprovechar nada; los maestros, porque se ven abocados a educar alumnos ACNEEs sin tener la preparación adecuada (Educación Especial es una especialidad de magisterio que la mayoría de maestros no tiene).

O, como dice magistralmente AMT, "El problema es el invento progresista de la integración: integrar a uno y desintegrar (a veces literalmente) al resto" (chapeau)

¿Y la culpa? De la actual LOE, que impone a todos los centros (especialmente públicos y concertados) ese estupido paradigma antieducativo. Y la culpa de la LOE, del gobierno Zetaperro que tanto se esfuerza en embrutecer y emputecer a niños y jóvenes.

En este sentido, hay que celebrar la iniciativa de la Comunidad de Madrid, que ha otorgado a los profesores (aunque sólo a los de los colegios públicos) el rango de "Autoridad Pública", con lo que tienen una protección especial y una presunción de veracidad respecto a su descripción de los hechos. Si a esto se pudiese añadir la descriminalización de la bofetada como recurso educativo para casos extremos, habríamos mejorado un montón.

Un saludo.
Koto dijo el día 19 de Febrero de 2010 a las 13:44:15:
A los seis años, como todos los niños de entonces, fui a la escuela unitaria que había en el pueblo a iniciarme en el complicado mundo de las letras y los números.... En mi pueblo, una zona rural de las que había muchas por entonces (hace casi 50 años) había un considerable número de muchachos, todos en edad escolar, pues en el mismo saco metían a todos los chiquillos desde los 6 a los 13 ó 14 años, que era cuando terminaba el asunto.
El caso es, que un chiquillo algo mayor, tenía a todos los pequeños atemorizados, con amenazas, cachetes y peleas, siempre que el maestro (que gran palabra. Descansa en paz querido D. David) nos perdía de vista.
Una tarde al salir de la escuela, y ya lejos de esta, y cuando regresábamos a casa, y como no le quedaba con quien meterne, lo intentó conmigo. Yo era un niño del campo, acostumbrado desde que tenía uso de razón, a correr entre las viñas, y detrás de los animales. Quiso la "suerte", que cuando intentó ponerme la zancadilla, me revolví, y de una patada salida de un tropezón, le arreé un golpe en el vientre, encima mismo del estómago, lo que le hizo perder el equilibrio y caer al suelo. Salté encima, y le dejé su guapita cara como un cromo.... Ese niño, JAMÁS se metió con nada. Hoy es un hombre adulto, progfesional y de bien, y hace muchos años que somos amigos. Muchas veces, y a propósito de este sistema educativo, recoramos en grupo "aquellos tiempos".... Nadie salió traumatizado. Más bien concienciados todos, de que la vida es un tránsito duro y complicado, que hay que encarar con pundonor y alegría de manera positiva, y que sólo del sacrificio, del esfuerzo y del trabajo sale todo.
chisss dijo el día 19 de Febrero de 2010 a las 12:53:07:
Aunque yo entiendo que los padres del niño no lo crean, pero dos buenas hostias a tiempo no saben el poder terapéutico que tienen y ademas con bastantes menos efectos secundarios que todas esas medicinas que le meten para el cuerpo a este tipo de niños.
scx dijo el día 19 de Febrero de 2010 a las 10:56:18:
Cuando yo iba al cole de curas, habia un chaval muy conflictivo que se empeñó en hacernos la vida imposible al resto de la clase, bueno, pues el asunto duró hasta que uno de los profesores le soltó una sonora "hostia" y no precisamente de las consagradas, de alli lo llevaron al director avisando a sus padres para informales de los hechos. El muchacho regresó pronto a clase y nunca mas volvió a molestar a nadie. Aviso a suspicaces progres: yo jamás tuve un problema con los profesores en los 4 años que estuve en aquel colegio, alli solo se iba a estudiar.
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