Dos años después: Por José Alcaraz, presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo
Hace dos años los españoles nos despertábamos sobresaltados ante las terribles noticias que recibíamos a través de los medios de comunicación. A medida que pasaban los minutos, las emisoras de radio difundían noticias descorazonadoras en las que se informaba sobre un brutal atentado cometido en distintos trenes de cercanías de Madrid. Y es que aquel 11 de marzo de 2004, el terrorismo volvió a golpear duramente a España. Ciento noventa y dos personas se unieron a la, por desgracia, amplia lista de asesinados por distintas bandas terroristas a lo largo de los últimos 40 años, y otros cientos de ellas resultaron gravemente heridas. Desgraciadamente, se trataba del atentado más sanguinario de los perpetrados en la historia de nuestro país.

Como personas golpeadas por el terrorismo, resulta imposible explicar con palabras el sufrimiento que una víctima padece cada vez que se produce un atentado. Las imágenes más terribles y las vivencias más duras de su vida se agolpan en ese momento en el subconsciente y no podemos dejar por un momento de sentir por todos aquellos que a partir de ese momento se convierten en víctimas de la barbarie. En este sentido, y desde el momento en que tomamos conciencia de la magnitud de la tragedia, puedo asegurar que el 11 de marzo de 2004 fue uno de los días más tristes de nuestra existencia. Las escenas de dolor, el sufrimiento de los familiares en busca de sus seres queridos, constituyen recuerdos de esa jornada, y por desgracia, de los días posteriores, que nunca olvidaremos. No obstante, y en medio del más cruel de los destinos, el 11 de marzo de 2004 también nos hizo sentirnos orgullosos de la ciudadanía de Madrid, y en general, de toda la Nación española que, por mucho que algunos traten de ponerla en entredicho, demostró un grado de solidaridad para con las víctimas y de cohesión digno del máximo elogio.

Hablar del 11-M es pues hablar de sufrimiento, de sueños truncados, de familias rotas, en definitiva, supone evidenciar el verdadero rostro del terrorismo. Un fenómeno, que por desgracia en España, hemos conocido en prácticamente todas sus expresiones: ETA, GRAPO, Al-Quaeda, y un largo y triste etcétera. Pero con independencia de la faz concreta con la que se presente, el terrorismo es siempre y en todo caso la misma cosa: barbarie, odio, dolor, totalitarismo, asesinato, chantaje, etc. Cualquier intento por hacer distingos entre terroristas constituye pues una indignidad absoluta, ya que, en definitiva, todos ellos representan lo mismo: el intento por acabar con la democracia y el Estado de Derecho recurriendo para ello al terror.

Frente a la barbarie que representan los autores materiales de actos terroristas, así como frente a todos los partícipes directos y los que intelectualmente apoyan este tipo de acciones criminales, los que creemos en la democracia contamos, además de con nuestra superioridad moral, con los instrumentos que nos ofrece el Estado de Derecho para acabar con toda expresión de terrorismo. En este punto, y como presidentes de la Asociación de Víctimas del Terrorismo y de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, consideramos exigible a nuestros gobernantes, especialmente en estos momentos, la máxima firmeza en la lucha contra el terrorismo, y por supuesto, que nunca se negocie con ningún terrorista o con sus cómplices. Hacerlo supone traicionar a las víctimas de cada uno de los atentados y someterles de nuevo al dolor que ya padecieron en aquellos tristes momentos.

Desde el punto de vista de la investigación de la terrible masacre acaecida el 11 de marzo del año 2004 debo decir, no sin tristeza, que las expectativas abiertas al objeto de aclarar la trama que condujo a dichos dramáticos hechos han quedado totalmente defraudadas. A día de hoy los ciudadanos españoles desconocemos qué ocurrió exactamente en las fechas anteriores al 11 de marzo, así como la dimensión real de la trama que dio lugar a aquel atentado. Huelga afirmar que España entera, pero en especial las víctimas de aquella masacre, desea saber qué es lo que realmente ocurrió en aquella trágica jornada y las implicaciones reales de un atentado que, no lo olvidemos, ha sido el más sanguinario de la historia de España, y por lo tanto, tuvo que ser obra de un grupo terrorista perfectamente organizado y con importantes apoyos logísticos, y no, como se ha pretendido hacer creer por parte de algunos, el fruto de elementos aislados carentes de la más mínima cohesión.

Cuando se cumplen pues dos años desde el acaecimiento de uno de los episodios más tristes de la historia de nuestro país, nos aprestamos a recordar una vez más a las víctimas, con dolor en nuestros corazones por todo el sufrimiento causado. Al objeto de homenajear a quienes perdieron la vida en aquella trágica jornada, así como a los que sufrieron todo tipo de lesiones como consecuencia de la sinrazón terrorista y en general a todas las víctimas del terrorismo, el próximo sábado, procederemos a llevar a cabo, en el marco del "Dia Europeo en memoria y recuerdo de las víctimas del terrorismo", un acto conmemorativo en el parque del retiro organizado por la Asociación de Víctimas del Terrorismo. El objetivo es llevar a cabo un homenaje sencillo pero particularmente sentido, y con el se pretende expresar la solidaridad de todos los ciudadanos de bien frente a las víctimas del terrorismo. Personalmente únicamente me queda animar a todos los españoles a participar en dicho evento; porque, en definitiva, la bandera de las víctimas es la bandera de aquellos que lo han dado todo por la democracia y el Estado de Derecho.

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