Tratado de Niza: La tradición de Giscard
El Tratado de Niza, negociado y firmado en el año 2000, sirvió para
pactar el nuevo reparto de poder en la Unión Europea ante su inminente
ampliación a 25 socios, e incluso dejó prevista la ampliación
a 27 socios, cuando se incorporen Bulgaria y Rumanía. Tras duras negociaciones,
España y Polonia lograron un buen acuerdo. España cedió poder
en el Parlamento Europeo (pasó de tener 64 eurodiputados a una previsión
de 54 en las próximas elecciones), pero consiguió, junto a Polonia,
instalarse muy cerca de los "grandes" de Europa. Así, Alemania,
Francia, Reino Unido e Italia no serían los únicos países
con capacidad para bloquear decisiones, una vez que consiguieran crear un grupo
de pequeños Estados a su alrededor.
Sin embargo, el Tratado de Niza no resolvió el funcionamiento de algunas
instituciones, como la Comisión Europea (Ejecutivo). Aquel Tratado tampoco
resolvió la redacción de la Constitución europea. Por este
último motivo se organizó la Convención Europea: a fin de
avanzar en la redacción de una Constitución para la Unión
Europea ampliada a 25 socios. No obstante, la misión de la Convención
nunca fue la de reabrir lo ya pactado en Niza, sino la de limitarse a elaborar
un texto constitucional.
A tenor de los vaivenes de la política internacional en los últimos
años, el eje franco-alemán, no contento con el peso creciente que
había tomado España, decidió frenarlo. Para ello, Francia
y Alemania colocaron como presidente de la Convención al ex presidente
francés Valery Giscar D'Estaing, ferviente detractor de España.
Sin que muchos se dieran cuenta, el francés, dentro de la Convención,
decidió reabrir el debate de la cuota de poder para garantizar la hegemonía
de los cuatro grandes, pero sobre todo a Francia y Alemania. Lo acordado bajo
el dictado de Giscar D'Estaing es lo que ahora se quiere imponer a España
y Polonia, que insisten en que se mantenga lo ya pactado en Niza. La propuesta
de la Convención deja de lado el sistema ponderado de votos en el Consejo
Europeo y propone uno alternativo de doble mayoría. Bajo este sistema,
para obtener una mayoría cualificada en el Consejo debe ser apoyada por
el 55 por ciento de los países y el 65 por ciento de la población.
España y Polonia consideran que, si se mantiene el 60 por ciento de la
población, salen perdiendo respecto a Niza y el poder de decisión
de la Unión Europea quedaría en manos de los cuatro países
grandes. Además, en el Consejo de Ministros de Economía (Ecofin),
no participa el Reino Unido, de modo que Francia y Alemania, uniéndose,
tomarían unilateralmente todas las decisiones económicas de la Unión
Europea. En este contexto hay que recordar que estos dos países son, precisamente,
los mismos que se han saltado el Pacto de Estabilidad sin ser castigados por las
instituciones europeas.
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Niza)