Alternativas
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España
ha optado desde la ley Villar de 1970 por una escuela comprensiva,
un modelo que ha fracasado aquí y en otros países como
Gran Bretaña. Pero no es la única alternativa a que
pueden acudir los responsables políticos para inspirarse. Hay
al menos tres modelos que darían más control a los padres
sobre la educación de sus hijos y que incrementarían
la educación de los estudiantes. Los tres se podrían
combinar y, acaso con la posible excepción de la enseñanza
en casa, tendrían plena cabida en nuestra Constitución.
Los dos primeros son el cheque escolar y las escuelas a la carta.
El
cheque escolar.
El
bono o cheque escolar parte de una idea muy sencilla. Una cosa es
que el Estado pague ciertos servicios a los más pobres y
otra muy distinta es que los ofrezca el propio Estado. El cheque
escolar permite al Estado pagar la educación de quienes menos
dinero tienen, respetando su capacidad de elección. El mecanismo
es sencillo. Una familia tiene una asignación de bonos, que
tienen un determinado valor. Son billetes que solo pueden emplearse
en centros autorizados que entren en el concierto del sistema de
cheque escolar. Los padres pueden acudir al colegio que deseen,
en función de sus preferencias. Los colegios tendrán
que competir por ofrecer a los padres la calidad que ellos quieren,
para ganarse el favor de los padres. Luego los colegios cambian
los bonos por dinero de curso legal.
· Libertad de elección. El sistema respeta
la libertad de elección de los padres, que está teóricamente
protegido por nuestra Constitución. Los colegios que formen
parte del programa no tienen porqué ser centros privados
en exclusiva, podrían incluirse los públicos, también.
· Gratuidad. La Constitución también
garantiza la gratuidad de la enseñanza. Se entiende por ella
que sea el contribuyente, y no el usuario final, quien la pague.
El cheque escolar la garantiza plenamente.
· Calidad. Las escuelas tienen que competir por los
bonos, tienen que competir por convencer a los padres de que sus
hijos recibirán mejor educación que en otros centros.
Esa competencia fuerza a los colegios a mejorar la educación.
· Pluralidad e innovación. El cheque escolar
es compatible con que los colegios ofrezcan propuestas diversas
para la educación de los escolares. Si se les otorga la libertad
de hacer innovaciones, el sistema favorece la propuesta de nuevos
y mejores métodos educativos.
· Facilidad. En el caso de España sería
muy fácil introducir el cheque escolar. En la actualidad
los colegios concertados ya los paga el Estado, pero sin permitir
a los padres que elijan.
El
Cheque escolar funciona con éxito en países como Suecia,
Polonia, Holanda, Chile, Colombia, El Salvador, Estados Unidos,
Nueva Zelanda, o Kenia entre otros.
Escuelas
a la carta
En
Estados Unidos está teniendo un creciente éxito lo
que se llama Charter Schools, y que se podría traducir, aunque
de un modo algo incorrecto, como escuelas a la carta. El principio
es sencillo: se les dispensa de seguir las regulaciones educativas
si cumple unos objetivos académicos relativamente exigentes.
Si el colegio no alcanza los objetivos, se le retira la capacidad
de no atender las regulaciones estatales o autonómicas (en
el caso de España) y volvería a ser un colegio como
cualquier otro. El fenómeno es relativamente reciente, y
ya hay unos 3.400 colegios que siguen este esquema. El mero hecho
de que las licencias de charter schools prácticamente no
se retiren quiere decir que por lo general tienen éxito en
cumplir los requisitos educativos. Por otro lado, su crecimiento
espectacular también es prueba de su éxito.
La
mayor dificultad, en el caso de España, es que habría
que cambiar la ley para introducir de nuevo exámenes externos
a los centros, con los que se haría un seguimiento de la
evolución de estas escuelas a la carta.
Educación
en casa
Otra
tendencia que también viene de Estados Unidos es la de la
enseñanza en la propia familia. Supone la renuncia al sistema
educativo reglado y la opción de seguir el camino más
informal de educar a los hijos en casa. En Estados Unidos son numerosísimas
las familias que han optado por hacerlo, y tienen asociaciones de
ayuda y numeroso material educativo y didáctico que les sirve
de apoyo.
En
el caso de España, la Constitución dice que la "enseñanza
básica es obligatoria y gratuita". Pero habla de enseñanza
y no de escolarización, que no tienen porqué ser lo
mismo. El homeschooling, en España, daría pleno contenido
al derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones.
Los estudiantes podrían ir aprobando los cursos regulares
simplemente presentándose a exámenes en algún
centro, o a exámenes externos que impusiera el Ministerio
al término de cada ciclo (primaria, secundaria y bachillerato).
En
Estados Unidos los resultados educativos de la enseñanza
en casa son ciertamente sorprendentes. En el Estado de Pennsylvania
se realizaron unas pruebas exhaustivas sobre los alumnos que estudiaban
en casa, y sobre una media de 50 puntos, estaban en los percentiles
73 y 86 en matemáticas y lectura.
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