Igualitarismo
vs. Calidad
ELa LOE deja clara cuál es su prioridad, al asentar que "no
puede haber calidad sin equidad". De este modo la "equidad"
(igualdad de resultados) se antepone a la calidad, que con la nueva
ley sufre un nuevo aldabonazo. Mientras el Ministerio dice que se
pueden obtener ambas, los datos parecen sugerir todo lo contrario.
Bélgica tiene una educación más centrado en la
búsqueda de la calidad, lo que el Ministerio llama un "sistema
educativo segregador". Según los últimos datos
(2003) del informe trianual PISA sobre la educación en la OCDE,
España ha obtenido 485 puntos sobre una media de 500, y Bélgica
529. Los escolares aprenden más allí que en España.
El
informe divide los problemas de matemáticas según
su grado de dificultad del 0 al 6. Comparando ambos países,
los resultados que obtenemos son los siguientes:
|
Bélgica |
España |
| Niveles
0 y 1: |
16% |
23% |
| Niveles
2 y 3: |
36% |
52% |
| Niveles
4 a 6: |
48% |
25% |
De
modo que mientras la mitad de los escolares belgas sabe resolver
los problemas matemáticos de mayor dificultad, solo uno de
cada cuatro españoles llega a ellos.
Las
medidas que incluye la LOE no parecen encaminadas a mejorar la calidad
de la enseñanza, sino que parecería todo lo contrario:
·
Se suprimen los exámenes de septiembre en 1º, 2º
y 3º de ESO, de modo que los alumnos que no hayan sacado el
curso completo no tienen que volver a estudiar durante el verano
la materia.
· Se repite con tres o más suspensos. Se puede repetir
curso un máximo de dos veces en la secundaria obligatoria.
Ello quiere decir que si repite primero y segundo, puede ir hasta
cuarto con todo suspenso. Es más, la obtención del
título de ESO no depende de las calificaciones, sino de que
el claustro de profesores considere que el alumno ha alcanzado los
objetivos de la etapa, lo que es subjetivo. Todo ello favorece el
fracaso escolar.
· Igual para todos. Los más estudiosos o brillantes
no pueden aprovechar todas sus posibilidades. Los que son menos
estudiosos se ven forzados a un gran esfuerzo y en definitiva al
fracaso. En estas circunstancias, muchos pierden el interés
e impiden aprender a los demás. La LOE dificulta, cuando
no impide en gran medida, que los centros tengan un carácter
propio y se puedan especializar en determinadas materias, lo que
resultaría en una pluralidad de proyectos educativos, para
poder elegir. Se limitan las elecciones entre escuela laica o religiosa,
entre especialización en arte, lengua o educación
física o entre pública o privada.
· Multiculturalismo. El segundo principio de la LOE habla
de "atender a la diversidad de los alumnos". El Artículo
2 dice que uno de los fines de la educación es "la formación
en el respeto de la pluralidad lingüística y cultural
de España y de la interculturalidad como un elemento enriquecedor
de la sociedad". El artículo 17 habla de "conocer,
comprender y respetar las diferentes culturas".
· Asignaturas. Se reducen el número de asignaturas,
y dentro de estas tienen aún menos espacio las humanísticas
y científicas. Por el contrario aumentan las optativas.
· Profesores. Uno puede más de dos asignaturas, lo
que hace desaparecer al especialista. La ley no apoya su autoridad
en la clase, lo que dificulta el desarrollo de las mismas.
· Asistencia. Ampara la inasistencia colectiva de los alumnos,
que podrán elegir por votación.
· Evaluación. Desde la Ley Villar de 1970 se ha eliminado
la evaluación, por lo que se limita el nivel de exigencia
de los colegios. La Ley de Calidad preveía una reválida
en primaria, secundaria y bachillerato. Esta medida hubiera hecho
efectivo el derecho de los padres de conocer cómo evoluciona
la educación de sus hijos, pero la LOE los ha eliminado,
por lo que no habrá ninguna prueba de los conocimientos del
alumno externa al centro antes de la universidad. Esta falta es
única en toda Europa, lo que podría dificultar la
homologación de los títulos españoles en la
UE, según ciertas asociaciones.
La
Comunidad de Madrid realizó una prueba externa a los alumnos
de 6º de primaria el 10 de mayo 2005. Participaron 1.160 colegios,
todos los de Madrid a excepción de tres, lo que son más
de 50.000 alumnos. Los objetivos eran fijar unos mínimos
de enseñanza, orientar a los maestros, informar a los padres
de los progresos de sus hijos y facilitar a las administraciones
educativas una evaluación de cómo funciona el sistema.
Los resultados fueron lamentables, ya que suspendieron el 29,53
por ciento en lengua y el 28,72 por ciento en matemáticas,
con unas pruebas que se consideraban sencillas. Casi el 30 por ciento
de los alumnos de primaria no tiene los conocimientos mínimos
para secundaria.
· Esfuerzo y responsabilidad. La nueva ley socialista no
incide en el escuerzo personal, la auto exigencia y la responsabilidad
del alumno para que mejore y se supere. Por el contrario, en el
segundo de los tres principios que declara la LOE, opta por una
"responsabilidad compartida": "la responsabilidad
del éxito escolar de todo el alumnado no sólo recae
sobre los alumnos y las alumnas individualmente considerados, sino
también sobre sus familias, el profesorado, los centros docentes,
las Administraciones educativas y, en última instancia, sobre
la sociedad en su conjunto".
· Programas de Cualificación Profesional. El alumno
no puede acceder si ha aprobado ESO con 16 años, tiene que
fracasar en la ESO para poder acceder.
· Diecisiete sistemas educativos. La LOCE contemplaba que
las enseñanzas básicas reguladas por el Ministerio
debían ser al menos el 55 por ciento de las que se impartieran
las regiones con lengua cooficial, y el 65 por ciento en el resto.
Pero la LOE convierte esos mínimos en máximos, por
lo que cada comunidad podrá, de hecho, tener unas enseñanzas
que no compartan ninguna de las otras 16. Esto Imposibilita la movilidad
de los alumnos entre comunidades autónomas.
· Los más pobres. Pese a que la LOE supedita la calidad
a la equidad, una educación pública de baja calidad
es la peor noticia para quienes tienen menos medios. Una educación
de calidad ofrece verdaderas posibilidades para la mejora personal
y económica. Quienes más dinero tienen, cuentan con
otras opciones para educar a sus hijos.
Cómo hemos llegado hasta aquí
La
función de la educación ha sido siempre la transmisión
de conocimientos para la formación de ciudadanos responsables
y el mantenimiento de la cultura. Pero desde la izquierda se ha
optado por una concepción diferente, quizás por tres
motivos.
El
primero de ellos es que, desde una perspectiva progresista, se desconfía
de los ciudadanos formados y responsables. John Dewey, un filósofo
fundamental en la pedagogía progresista del XX, pensaba que
"la gente independiente y que actúa por sí misma
son un anacronismo para la sociedad colectivista del futuro".
El segundo es que la izquierda ha tomado distancia respecto de la
civilización occidental, que es la que transmitirían
nuestras escuelas.
Y
la tercera es el igualitarismo. Una educación abierta a todos
y que busque la mayor calidad resulta en que unos alumnos la aprovechan
plenamente, otros solo en parte y aún otros muestran desinterés
o incapacidad para aprovecharse de la instrucción. Se producen
grandes diferencias. Los socialistas no se conforman con una igualdad
de oportunidades, de partida, sino que buscan una igualdad al final,
en el resultado. Y como es imposible igualar en la excelencia, la
igualación viene por abajo, en detrimento de la calidad.
Otra
de las corrientes que ha traído hasta aquí es la de
desautorizar al profesor y eliminar la disciplina. El primer ejemplo,
que ha inspirado a muchos, es el de la escuela Summerhill, de 1921,
en la que las lecciones son optativas y la asistencia no es obligatoria.
Los alumnos deciden cuáles son sus intereses y cómo
tienen que aprender. Es el constructivismo, según el cual
el alumno tiene que descubrir por sí mismo. Por eso la LOE,
que continúa esta corriente, habla constantemente de capacidad
o habilidad del alumno, pero no de su instrucción o su conocimiento.
El creador del colegio Summerhill, Alexander Sutherland Neill, Se
consideraba a sí mismo ignorante e incapaz de aprender nada
(lo que no era del todo cierto, lógicamente), y pensaba que
"es más importante sentir que saber".
Más
recientemente, lo que inspira la LOGSE y por tanto la LOE, que es
una vuelta a la filosofía pedagógica de la anterior
ley socialista, es la escuela comprensiva. Para lograr la igualdad
de resultados, lo que propone es escolarizar a todos los niños
con el mismo sistema y de forma obligatoria el mayor tiempo posible.
Fue introducido por el Gobierno laborista británico en 1976.
La visible degradación de la educación en Gran Bretaña
llevó a Margaret Thatcher a introducir una reforma, llamada
National Curriculum, que introducía dos cambios: la formación
de grupos de diferente rendimiento y la realización de pruebas
al final de la primaria y de la secundaria. Tony Blair ha aceptado
y mejorado la reforma thatcheriana, y ha renunciado a volver a la
comprehensive school, de la que reconoce que ha rebajado la calidad
de la enseñanza británica, basada en "dogmas
más que cuestionables". Mientras se repiten el mismo
tipo de críticas en otras partes de Europa y Estados Unidos,
España profundiza en el fracasado modelo de la escuela comprensiva.
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