Los socialistas siempre han prestado una especial atención a la educación,
un aspecto de la gestión pública para el que se sienten legitimados
en exclusiva. La ley que más tiempo ha estado vigente en la democracia
es la Ley Villar, de 1970, que se hizo según las corrientes más progresistas
de la pedagogía del momento. De hecho sigue el modelo de educación
comprensiva que se haría conocido después de que explícitamente lo
adoptara el gobierno laborista inglés de 1976. El objetivo era extender
una escolaridad igual y obligatoria el mayor tiempo posible; en el
caso de la Ley Villar, hasta los 14 años. Esta regulación educativa
eliminó la reválida, los exámenes externos a los centros. La ley devino
en una caída en la calidad de la enseñanza. La reforma socialista
de la LODE empeoró las cosas.
Los socialistas la sustituyeron por la LOGSE, que restaba importancia a la instrucción y el aprendizaje de los alumnos y partía de que el sistema educativo estaba para compensar las desigualdades sociales. Apuestan explícitamente por el modelo comprensivo, extendiendo la educación obligatoria hasta los 16 años. El carácter revolucionario y dogmático de la ley se ponía de manifiesto en que según ella, los profesores debían "creer" en la LOGSE. La ley introducía una Educación Secundaria Obligatoria (ESO), que en realidad era una primaria que se extendía hasta los 16 años.
La nueva ley socialista introducía la idea de promoción automática de curso, sin necesidad de que los alumnos tuvieran que aprobar nada. Se desnaturalizaban ciertas asignaturas y se restaba espacio a las humanidades. La Geografía pasó a llamarse Conocimiento del medio natural y se centraba en los aspectos más locales, por lo que los alumnos perdían la perspectiva geográfica de España. La caída en la calidad de la enseñanza ha sido tan pronunciada que varias universidades se han visto forzadas a instaurar un año "cero" con el fin de preparar mínimamente a sus alumnos, para que puedan hacer la carrera sin el impedimento de haber pasado por la LOGSE.
El Partido Popular ganó las elecciones en 1996, con una mayoría minoritaria. Había recibido la regulación educativa socialista, con carácter de Ley Orgánica, que aplicó en estricto cumplimiento de la ley. Cuatro años más tarde, en 2000, el Gobierno popular obtenía mayoría absoluta, lo que le permitía hacer una reforma del sistema educativo español, que había ido degradando la calidad de la enseñanza con cada nueva reforma. En lo que era una declaración de intenciones, lo llamó Ley de Calidad de la Enseñanza (LOCE). Las diferencias entre la LOGSE y la LOCE eran principalmente de filosofía pedagógica, ya que se recuperaba la instrucción como valor, el esfuerzo personal y la auto exigencia, la transmisión de conocimientos, la responsabilidad del alumno y la calidad. Los populares tardaron cuatro años en decidirse, y cuando lo hicieron, los socialistas ganaron las elecciones, marcadas por los atentados del 11 de marzo, y volvieron al poder.
Una de las primeras medidas que tomaron (por el Real Decreto 1318 de 28 de mayo) fue suspender por dos años la aplicación de la LOCE, que se convertía de este modo en una auténtica ley fantasma. Suspender la aplicación de una Ley Orgánica es una decisión política y jurídica muy comprometida. Simplemente, los socialistas no estaban dispuestos a que una ley educativa elaborada por un gobierno de centro derecha entrara en vigor. Tenían dos años para sustituirla por una nueva ley, la LOE, que recupera la filosofía de la LOGSE y profundiza en la misma filosofía de centrarse en transformar la sociedad por medio de doctrina impuesta desde el Ministerio y de la rebaja de la calidad, para que los resultados entre centros y entre alumnos no sea muy dispar. Las diferencias entre la LOE y la Ley de Calidad son notables.
El Gobierno socialista ha tomado la decisión de aprobar la nueva ley con sus propias ideas y sin consenso. José Luis Rodríguez Zapatero, en un gesto que define su posición al respecto, se negó a recibir una delegación de padres de alumnos que venían respaldados por tres millones y medio de firmas. El 12 de noviembre de 2005, más de un millón de personas salieron a la calle para
manifestarse en contra de la ley socialista. El trámite parlamentario de la ley no fue menos claro en las intenciones socialistas de no contar con las opiniones que no sean las suyas, pasando por encima de lo que sea, ya que no se aceptó ni una de las enmiendas
formuladas por el Partido Popular.
Tras la manifestación, Zapatero se hizo la foto con los organizadores, y les dijo que el tiempo no sería problema a la hora de negociar. Menos de un mes más tarde, el Congreso
aprobaba la LOE sin tener en cuenta sus exigencias. Al ser una Ley Orgánica, todavía tendría que recibir la votación conjunta como tal. En ella, se eliminará las
enmiendas aprobadas en el Senado, que incluía la Religión y suprimía la Educación para la ciudadanía.