
La segunda Ley de Newton tiene mucho que ver con el mundo del automóvil. La fuerza con la que un coche se mueve es igual a la masa por la aceleración. Si reducimos cualquiera de las dos segundas hará falta menos de la primera y, como consecuencia, una cantidad de combustible menor. Si evitamos acelerar de golpe el coche se moverá más lentamente pero gastará bastante menos, hasta un 20% menos.