Cavilaciones de Cebrián

4 de Julio de 2008 - 17:29:42 - Pío Moa

Esta semana en Época

¿POBRES CONTRA RICOS?

Lamento no haber leído en su día el libro de Felipe González y Juan Luis Cebrián El futuro no es lo que era, por suponerle un valor intelectual nulo. Y tal es su valor, como compruebo ahora; pero ello no impide que se trate de un libro influyente, muy influyente: como que traza las líneas maestras de la actual involución política. La falsedad, ya lo decía Revel, es hoy la fuerza más poderosa.

El pedestre nivel intelectual (y moral) del influyente orientador de la opinión de izquierda queda constantemente de relieve en frases como estas: "Uno de los personajes de mis novelas, una mujer perteneciente a una buena familia de la sociedad madrileña, explica que la guerra civil fue una guerra entre ricos y pobres, y la ganaron los ricos. Ese me parece un resumen perfecto de la historia reciente de España, hecho, además, y no con cinismo, por alguien que pertenecía a los vencedores. Sin embargo, estas consideraciones no les dicen mucho a los jóvenes de ahora".

Cebrián inventa un personaje de ficción y a seguido le atribuye un "resumen perfecto de la historia reciente", ¿cabe argumentación más fina y sólida? Una simplificación, o mejor simpleza, que ni siquiera el barato marxismo carpetovetónico sostendría tal cual. Y reveladora de ignorancias profundas, ni siquiera tolerables en un discutidor de taberna.

Pues entonces deberíamos creer que la mitad de los españoles, que lucharon en el bando nacional o lo apoyaron, eran ricos; y que gentes como Negrín, Prieto, Companys, Aguirre, Azaña y los demás jefes del Frente Popular eran pobres o los representaban, como asimismo Stalin. Sorprendentemente, aquellos pobres demostraron muy poco interés por su propia causa: su bando se quedó con todas las reservas financieras, la gran mayoría de la aviación y la marina, las municiones y las fábricas, la mitad del ejército y más de la mitad de las fuerzas de seguridad...para retroceder rápidamente. Todos los episodios de heroísmo (Simancas, Alcázar de Toledo, Oviedo, etc.) los realizaron los ricos, mientras los pobres tuvieron que ser forzados a luchar mediante reglamentos terroristas y fusilamientos a mansalva, sin parangón con los métodos de los ricos. Y a retaguardia no había modo de inducir a los pobres a trabajar de firme por su pretendida causa: las campañas de propaganda llamándoles a esforzarse nunca lograron su objetivo, como demuestran las cifras de producción, en permanente descenso; o como indican testimonios sangrantes de Azaña, Zugazagoitia y otros. Los pobres, en fin, se detestaban tanto unos a otros que ni la permanente amenaza de los ricos les disuadió de asesinarse, torturarse y emprender dos guerras civiles entre ellos. En fin, los pobres contemplaron cómo sus ejemplares jefes se iban al exilio con inmensos tesoros desvalijados al patrimonio histórico y artístico del país y a particulares, hasta a los montes de piedad: ahí sí resultaron pobres, en el doble sentido de la palabra.

Besteiro condenó el "Himalaya de mentiras", el "envenenamiento de las conciencias" en que se sustentó el Frente Popular; Marañón, Pérez de Ayala y Ortega, padres espirituales de la República, terminaron maldiciendo en frases inolvidables a aquel régimen y sus líderes: "estupidez y canallería", "constante mentira", "bestial infamia de esa gentuza inmunda", "fracaso trágico", "crimen, cobardía y bajeza"...; el propio Azaña renegaba de aquella "política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta".

Cebrián, lumbrera inspiradora de la izquierda, promotor del cambio de la unidad contra la ETA y el separatismo en unidad de todos ellos contra la derecha, no se identifica con Besteiro, Marañón y los demás citados, sino con gente tipo Negrín y Prieto. Propugna, por tanto, renovar el "Himalaya de mentiras", a fin de que los "jóvenes de ahora", sepan qué deben pensar y saber, tanto del pasado como del presente.

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(De Años de hierro)

Mientras el afianzamiento del régimen y los problemas de la reconstrucción absorbían la atención del gobierno, al norte de los Pirineos y en Extremo Oriente se gestaba un enfrentamiento general.

Así como en los años 20 y principios de los 30 el comunismo fue la principal fuente de perturbación en Europa, el triunfo de Hitler en Alemania, en 1933, instaurando el III Reich, convirtió al nacionalsocialismo en el mayor peligro para la estabilidad europea, sin que por ello desapareciese el primero. Comunismo y nazismo se habían combatido a muerte en Alemania, y entre los dos habían empujado a la ruina a la democracia de Weimar, surgida de la I Guerra Mundial.

Ambas ideologías tenían mucho en común: una idea del estado mucho más totalitaria que en España o incluso en Italia; el mensaje de una radical emancipación, humana o racial, proyectando sobre un agente definido –la burguesía o el judaísmo– toda la carga de la culpabilidad histórica; un desprecio radical por los intereses y la misma vida de los declarados culpables, cuya eliminación, incluso física, tendría efectos liberadores; un concepto muy elástico de dichos "culpables": la burguesía podía incluir desde los financieros a los propios comunistas disidentes, pasando por los campesinos o los intelectuales. Y el judaísmo designaba a un pueblo acusado por igual de plutócrata  y de promotor del comunismo, pero el odio y desprecio nazis abarcaban a otros muchos pueblos, en particular a los eslavos; el comunismo era militantemente ateo, y el nazismo, de rasgos paganoides, venía a serlo de hecho; uno y otro se proclamaban científicos y evolucionistas, con una u otra interpretación de Darwin; y, un tanto paradójicamente, cultivaban el heroísmo y el sacrificio, si bien con estilos distintos.

Tampoco faltaban algunos rasgos comunes entre los máximos líderes de ambas ideologías, Hitler de 50 años, y Stalin, de 61. Los dos se sentían poseídos de una misión histórica ante la cual deberían ceder cualesquiera otras consideraciones, y mostraron en todo momento una resolución despiadada hacia sus enemigos, incluso hacia sus correligionarios. Nadie había matado hasta entonces más comunistas que Stalin, empezando por la plana mayor de los revolucionarios de octubre del 17, y seguiría con esa costumbre hasta el fin de sus días; Hitler había hecho asesinar, en 1934, a unos 200 seguidores suyos de las primeras horas, en la "noche de los cuchillos largos", entre ellos la plana mayor de las SA, (Sturmabteilungen o Secciones de asalto), que tanto le habían ayudado a conseguir el poder; si bien, al revés que Stalin, no insistiría en esa línea contra los suyos. En lo demás, diferían. Hitler tenía una mentalidad más militar, y Stalin más policíaca; el historial de Hitler era más bien el de un agitador de masas, y el de Stalin el de un conspirador y terrorista; el alemán preconizaba abiertamente el fanatismo y la violencia, y el georgiano empleaba demagogia seudohumanista. Éste poseía también una amplia cultura, bastante superior a la del líder nazi. En 1939, Stalin cargaba ya con montañas de cadáveres, siendo aún escasas las víctimas de Hitler. Compartieron también el sistemático "culto a la personalidad", como sería llamado más tarde.*

Los nacionalsocialistas habían llegado al gobierno sobre la ola de la frustración popular por una crisis económica que golpeaba al país con especial crudeza, del resentimiento por las condiciones abusivas del Tratado de Versalles impuesto a Alemania cuando ésta perdió la I Guerra Mundial, y del temor al comunismo. Alcanzado legalmente el poder, destruyeron las leyes y libertades democráticas, aplastaron a los comunistas y aplicaron una planificación económica que dio, de principio, excelente fruto. El paro galopante fue absorbido y la industria volvió a trabajar a pleno rendimiento, mucha de ella para el ejército. En solo seis años, de 1933 y 1939, Alemania recobró el rango de gran potencia.

El mayor peligro del dinamismo nazi provenía de sus pretensiones expansivas. Según sus doctrinas, los alemanes tenían derecho a un "espacio vital" a costa de las naciones vecinas. Hitler expresaba doctrinalmente esas aspiraciones, y al mismo tiempo afirmaba que sus proyectos señalaban el camino hacia una "paz auténtica y duradera", superando los abusos del pasado. Parejamente Stalin, constructor de la dictadura quizá más absoluta que había conocido el mundo, y director de la Comintern, dedicada en cuerpo y alma a atacar el capitalismo, predicaba sin descanso la democracia y la paz.

Para el Kremlin, el ascenso nazi había sido un flagelo, no sólo porque había aniquilado al partido comunista alemán, puntero de la Comintern, sino, sobre todo, porque auguraba la agresión a la URSS, aunque ésta se hallase protegida, de momento, por los estados intermedios Checoslovaquia, Polonia y Rumania. Esa inquietud había cambiado la anterior estrategia comunista, de subversión directa y violenta contra la burguesía en todos los países, por la de "frentes populares", buscando acuerdos con las potencias democráticas y con amplios sectores burgueses a fin de aislar al fascismo en general, y a Alemania muy en particular. En la doctrina y mentalidad soviéticas, tanto las democracias como los fascismos eran potencias "imperialistas" que colisionaban entre sí, en su afán por nuevos mercados y por la explotación de las colonias. Stalin venía anunciando la proximidad de una nueva guerra imperialista, y esa idea determinaba su orientación global. El dilema era: ¿empezaría ese conflicto como una agresión nazi a la URSS, o como un choque entre las potencias democráticas y las fascistas? Su máximo interés estaba en lo segundo, pues entonces todos sus enemigos se agotarían luchando entre sí, dejando la Europa centro-occidental aún más devastada que la guerra del 14, y a la URSS como árbitro absoluto de la situación, abriendo paso a la revolución en todo el continente.

Por lo mismo, Stalin temía que las democracias hiciesen concesiones a Hitler, a fin de desviar su agresividad hacia la URSS. Temor no irreal, dado que muchos políticos demócratas temían más al comunismo que al nazismo, y la aniquilación mutua entre ambos no dejaba de parecerles una salida interesante.

Sólo dentro de esa concepción general había cobrado sentido el apoyo de Stalin al Frente Popular español, pues, evidentemente, sus protestas de simpatía por la democracia carecían de valor. La intervención en la guerra española había sido una aventura arriesgada para la URSS, por las grandes distancias y por el riesgo de conflicto abierto con Alemania; y también costosa, si no en dinero –se aseguró el pago de la ayuda mediante las reservas de oro españolas– sí en prestigio. Pero la empresa merecía la pena, porque mantenía lejos de sus fronteras, al otro extremo de Europa, un dramático foco de tensión entre Italia y Alemania, por un lado, y Francia y Gran Bretaña por otro, que debiera abocar al conflicto armado entre ellas, anhelado por Stalin. De paso, la ayuda a España ofrecía la oportunidad de asentar, bajo cobertura democrática, un nuevo régimen de tipo soviético a espaldas de la Europa capitalista.*

Pero las democracias no habían respondido a los cálculos del Kremlin. Inglaterra, en menor medida Francia, habían tratado de aislar el foco bélico y revolucionario español, aprensivas de su contagio, y no habían visto mal que las potencias totalitarias se enzarzasen entre ellas a través de España. Además, el asolamiento del país les facilitaría condicionar la política de Madrid al llegar la paz, mediante créditos para la reconstrucción que ni Italia ni Alemania podían ofrecer. Por ello, en lugar de actuar directamente en la contienda, como deseaba Stalin, las democracias habían optado por la no intervención, haciendo la vista gorda a las intervenciones soviética y germanoitaliana, procurando al mismo tiempo mantener el equilibrio entre ambas. Por otra parte Hitler había coincidido con Stalin en el interés por alargar la guerra española, si bien por razones distintas: el primero buscaba alejar la atención de sus maniobras expansionistas en el centro de Europa, dirigidas contra Austria y Checoslovaquia y distanciar a Italia de Gran Bretaña.

Así pues, Moscú no había sacado nada en limpio de su aventura española, salvo bazas propagandísticas como supuesta defensora de la libertad frente a la traición de las democracias "burguesas". Pero mientras intentaba promover el cerco de Alemania y el conflicto en occidente, Stalin, con su clásica ambigüedad "dialéctica", y con el mismo fin de alejar de sí la agresión nazi, procuraba acercarse al III Reich. El acercamiento empezó a concretarse en la primavera de 1939, cuando la lucha en España tocaba a su fin, y se aceleró durante el verano.   

A su vez las democracias se hallaban atenazadas por la propaganda pacifista y por el recuerdo de las enormes pérdidas humanas y económicas de la guerra anterior. Ante el enrarecimiento de la situación, habían emprendido un impopular rearme. Gran Bretaña, más fuerte y decidida, parecía vacilar entre la idea de empujar a Hitler contra la URSS –lo cual significaba sacrificar Checoslovaquia y Polonia–, y su política tradicional de equilibro de poderes en el continente. De la anterior guerra europea, Londres había sacado la lección de la inconveniencia de implicarse demasiado en los asuntos continentales, pero Alemania se estaba configurando como un poder excesivo, al que Francia no podría contrapesar por sí sola. Esta trama de expectativas inciertas y contradictorias se desarrolló a lo largo de 1939.  

* Aunque el "culto" a Hitler era algo más sobrio que el aplicado a Stalin: "El camarada Mirónof tocó una tonada y todos nos unimos en la cantinela familiar: Cantemos una canción, camaradas/ al más grande de los hombres/ al más grande y el más amado/ A Stalin cantemos una canción" (1). Se esperaba incluso, y en gran medida se cumplía, al menos externamente, que las propias víctimas de Stalin le profesaran casi adoración, algo que los hitlerianos no llegaban a exigir.

* La actitud soviética hacia España ha sido objeto de debate. Bastantes historiadores dan por buena la versión oficial soviética de que Stalin solo quería contener a Hitler mediante la defensa de la democracia española y la alianza con las democracias europeas. Por supuesto, quería eso, pero también mucho más. El análisis de su postura exige tomar en cuenta otros factores: las ideas soviéticas cobre los "países imperialistas", sus tácticas de frentes populares, su desconfianza radical de las democracias, y su política concreta en España, que persiguió por sistema el adueñamiento del poder por los "demócratas" comunistas. Y la democracia española había dejado de existir antes de la guerra civil, debido en parte menor, pero no desdeñable, a la política del PCE.

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"Estimado amigo,

El pasado martes, 1 de julio de 2008, volvió a ver la luz el desaparecido Diario YA, aunque en esta ocasión lo hace a través de internet. Es un proyecto que nace desde la humildad y que no persigue otro objetivo que recuperar una línea editorial que, desde 1996, ningún otro medio de comunicación generalista, impreso o digital, ha querido o sabido defender: las raíces cristianas de España y el espacio que a los católicos nos corresponde en la sociedad actual.

Los medios materiales son escasos, pero mucha la ilusión y la responsabilidad. Sabemos que nos dirigimos a una España distinta a la de la Transición o a la de los años dorados del viejo YA, también diferente a la que observó estupefacta cómo desaparecía una cabecera histórica. Y sin embargo, tenemos la firme convicción de que la empresa, como ya demostró el Cardenal Herrera Oria hace casi un siglo al fundar la Editorial Católica, merece la pena. Somos herederos de una tradición periodística que tiene que ver con el respeto a la verdad, con la defensa incondicional de la vida humana desde el momento de la concepción, con la dignidad del Hombre, con el compromiso social que todo medio de comunicación debe tener siempre. En definitiva, hemos de ser coherentes con nuestra condición de católicos.

DiarioYa.es no será un medio de comunicación clerical. En España se hace mucha y buena información religiosa en otros medios generalistas, pero nuestro objetivo es otro, más ambicioso, seguro que más difícil también: ofrecer a nuestros públicos una visión integral de la realidad desde la perspectiva católica. Interpretar cada hecho, cada acontecimiento, cada declaración a través del prisma de nuestra fe. Para ello, además de desarrollar un trabajo editorial asentado en el humanismo cristiano, hemos contado con algunas de las mejores firmas del mundo universitario (Universidad San Pablo CEU de Madrid) y periodístico; porque, como dijo el Padre Herrera, "no sólo se trata de hacer un periódico católico, antes que eso debe ser un buen periódico".

La lista de nuestros colaboradores, que irá creciendo en los próximos meses, contiene nombres tan importantes como el Padre Ángel David Martín Rubio, el periodista y sacerdote Manuel María Bru, los profesores José Luis Orella, Carlos Gregorio Hernández, Javier Paredes y José Escandell, Manuel Morillo (Foro Arbil), la psicóloga Pilar Muñoz, etc. Además de conocidos reporteros del mundo del deporte, como Pedro Pablo Parrado, Miguel Ángel Guijarro o Fernando Ballesteros.

Nuestro consejo asesor también demuestra la línea de compromiso con nuestros valores que hemos adquirido, y a la que de ninguna manera vamos a renunciar en este largo camino que aún tenemos por delante: el escritor y articulista Juan Manuel de Prada, el psiquiatra Aquilino Polaino, los periodistas Manuel María Bru y Alberto Delgado o el ex director de Informativos de TVE Alberto Miguel Arruti dan buena muestra de ello.

En definitiva, un apasionante proyecto periodístico en el que vamos a tener muchas dificultades, sin duda, pero en el que estamos decididos a continuar, porque creemos que hace falta. Porque hay muchas cosas que contar en esta España a la que algunos han robado parte de su propia historia. Porque es crucial la batalla por los valores y los principios que sólo los católicos, con la ayuda de nuestro Padre, podemos desarrollar con firmeza y humildad. Porque, en parte, es también nuestro deber como seguidores de Jesucristo.

Si quiere conocer cómo es el nuevo DiarioYa, sólo tiene que "pinchar" en la siguiente dirección: www.diarioya.es

Muchas gracias.

Rafael Nieto

Director de DiarioYa.es

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¿Y por qué no iban a reivindicar a Negrín?

3 de Julio de 2008 - 21:58:05 - Pío Moa

 

Los socialistas, separatistas e izquierda en general, en su continuada degradación de las Cortes, quieren reivindicar oficialmente  la "buena memoria" de Negrín. ¿Por qué? Porque es su modelo. La maniobra viene de atrás, y hace unos años escribí algo sobre  ella. Su modelo, insisto:

 

 

A vueltas con Negrín

Dentro de la historiografía académica de tendencia “progre”, que sería chistosa si no hubiera tenido durante largos años los medios de acallar cualquier réplica, y de presentarse a sí misma como la única historiografía “profesional”, acaba de publicarse una biografía de Negrín, por el catedrático Ricardo Miralles.

Prologa el libro P. Preston, para quien Negrín “fue el gran estadista de la lucha contra Franco y sus aliados fascistas”. Según él, las críticas a Negrín proceden sobre todo de Bolloten, condicionado a su vez por “los renegados ex comunistas que publicaron sus memorias bajo la dirección de Gorkín y financiados por (…) la CIA”. Preston, claro, prefiere a los comunistas no renegados y, con típica paranoia stalinista, sólo puede entender que alguien discrepe de ellos si le paga el “imperialismo”. Confesión implícita por parte del profesor inglés, y además falsedad, también de tufo staliniano, porque la apasionante obra de Bolloten se apoya ante todo en una labor documental e investigadora impresionante, con muy pocos paralelos en las historias de nuestra guerra.

A Preston le encanta el libro de Miralles, y no es de extrañar. Empieza éste planteando el asunto con una mezcla de infantilismo y mala fe. Según él, sobre Negrín sólo hay hasta ahora “juicios y sentencias, opiniones y fallos”. Vamos, defensores y detractores, sin más, como si el libro de Bolloten, entre otros, se limitase a una colección de asertos gratuitos. Entre los apologistas de Negrín, Miralles encuentra matices y aspectos aprovechables. No así en el otro campo: “Entre sus detractores ha existido una rara unanimidad que podríamos resumir en un Todos contra Negrín”.

Para corregir tan deplorable panorama, Miralles plantea la cuestión así: “Las tres grandes acusaciones hechas a Negrín fueron que entregó la República a los comunistas, que fue el causante de la división interna del PSOE (durante la guerra y en el exilio posterior); y que su obstinación en una política de “resistencia a ultranza” condujo a un final catastrófico de la guerra”. Ciertamente estas acusaciones le han sido hechas por bastantes, sobre todo dentro del propio PSOE, pero no resultan difíciles de refutar, o por lo menos poner en tela de juicio, desde la lógica de quienes siguen creyendo en la permanencia de la II República durante la guerra (Bolloten no lo hace, desde luego), o creen en una posible paz negociada. La acusación de haber causado la división del PSOE, simplemente depende del punto de vista, claro está. Prieto tenía uno, y Negrín el contrario.

Si uno acepta que la república del 14 de abril siguió existiendo tan campante después de que el gobierno de Azaña-Giral entregase las armas a los sindicatos y se impusiese una revolución de brutal violencia en la zona controlada por el Frente Popular; si acepta que los socialistas de Largo y Prieto, así como los comunistas y los anarquistas eran demócratas, o que Stalin protegió la libertad en España, entonces la posición de Negrín es difícilmente atacable, o por lo menos resulta mucho más coherente que la de Prieto, Largo Caballero y cuantos le hacen las acusaciones vistas.

Pero no es obligatorio, afortunadamente, comulgar con tamañas ruedas de molino. No obstante vale la pena seguir la polémica entre quienes creen tales cosas. Esa polémica está muy bien expresada en el intercambio epistolar entre Prieto y Negrín, cuando ambos, ya en el exilio, disputaban acerbamente por el control del cargamento del yate Vita. Negrín acusaba a Prieto de haber contribuido a la derrota con su política vacilante y derrotista, y éste replicaba: “Después de haber presidido tan colosal desastre, después de haber originado, con el uso de un poder personal, ejercido en beneficio exclusivo de determinada agrupación (se refiere al Partido Comunista), disensiones hondísimas que condujeron a millares de hermanos a despedazarse entre sí, y teniendo todavía ante los ojos el espectáculo de medio millón de españoles debatiéndose en la miseria y sometidos a las más viles humillaciones (esto está escrito apenas terminada la contienda. Antes de que terminase aquel año 1939, casi tres cuartas partes de los exiliados habían vuelto a España, dato generalmente olvidado por “historiadores” de esta línea), de las que una elemental previsión reiteradamente aconsejada les hubiera librado, después de todo eso, ¿se atreve usted a decir que yo incubaba la catástrofe? Jamás conocí un sarcasmo tan terrible como el contraste entre sus inmensas responsabilidades y su jactanciosa actitud que le permite condenar caprichosamente a los demás, y encima exigir, a guisa de premio, el reconocimiento de su jefatura de Gobierno con carácter permanente por indefinido”. Negrín, por su parte, insistía en que “a nuestra causa no la han vencido los facciosos. No. La han vencido las asechanzas de unos cuantos malandrines”.

¿Quién tenía razón? En apariencia, Prieto. Una de las cosas más llamativas en los líderes republicanos y revolucionarios es su total ausencia, al menos en sus escritos, de sentimiento de responsabilidad o culpa por los desastres ocurridos bajo su mando. Azaña y Alcalá-Zamora, bajo cuyas presidencias del gobierno y del estado respectivamente rodó el país a la catástrofe, se las arreglan para cargar todas las responsabilidades sobre lo demás, y otro tanto hace Negrín al discutir con Prieto.

Y sin embargo, es Negrín quien, si damos por válidos los planteamientos que les eran comunes (defensa de la república y la democracia, etc.) tiene razón, o por lo menos tiene la mayor parte de razón. Pues para vencer al fascismo no había otra opción que apoyarse en Stalin y sus agentes, los comunistas españoles, ya que las democracias no acababan de reconocer como una de las suyas al régimen edificado sobre el derrumbe revolucionario de julio del 36. Los comunistas rusos y españoles eran los únicos que tenían medios, y algo más importante que medios: una auténtica estrategia. Apoyarse, a no ser muy secundariamente, en el conglomerado de anarquistas, azañistas, socialistas de Prieto o de Largo Caballero y grupos parecidos, habría llevado a la derrota en muy pocos meses. La resistencia sólo podía plantearse en los términos en que Negrín lo hacía, y éste no dejaba de tener bastante razón cuando maldecía a los derrotistas y maniobreros que perturbaban sus esfuerzos.

Lo que Prieto y Negrín pasaban por alto era el coste gigantesco, en medios y en vidas, de aquella política, única posible desde su propio planteamiento. Ese coste era, para empezar, la pérdida de la independencia española y del control sobre sus reservas financieras (Preston tiene gracia cuando, en crítica al aserto de Bolloten de que Negrín hizo mucho por extender la influencia comunista, recuerda el auxilio fascista al otro bando… donde no tuvo ese inmenso coste). Otra tremenda exigencia de esa política consistía en la multiplicación de las víctimas y destrucciones en una resistencia sin sentido… a no ser que enlazase con la guerra mundial, lo cual habría multiplicado el número de víctimas y destrozos. No hubo coste en democracia, porque la misma había dejado de existir antes de la hegemonía comunista, pero sí lo hubo en supeditación de las demás fuerzas políticas a la estrategia soviética, en nombre de la disciplina contra el enemigo común.

Cada uno de estos sacrificios habría justificado una rebelión de los anarquistas, socialistas y republicanos contra Negrín y los comunistas, y así terminó ocurriendo, aunque ya in extremis. Los “malandrines” de que habla Negrín fueron, efectivamente, quienes terminaron con la resistencia “republicana”, pero debe reconocerse que habían sufrido tanto a manos de Stalin y sus secuaces españoles, que prefirieron la represión franquista.

Estos terribles costes no impresionan lo más mínimo a Preston o a Miralles, que, en función del objetivo de vencer al franquismo pasan por alto —como Negrín— cualquier sacrificio… ajeno, naturalmente. Pero el libro merece más comentario y hablaremos más de él.

 

"Realizaciones" financieras de Negrín

No se entenderá cierta historiografía si no se atiende a sus presupuestos implícitos, a menudo poco visibles. De ahí, a menudo la dificultad de la crítica. Al abordar el libro de Miralles sobre Negrín poco adelantaríamos sin tener en cuenta esa realidad.

Miralles sostiene en el capítulo “Cómo se financió aquella guerra”, que, contra la opinión de Largo Caballero, Prieto, Araquistáin y muchos otros, el envío de las principales reservas de oro españolas a la URSS constituyó una operación nada objetable. Lo aclara mediante una comparación: “El 14 de junio de 1940, cuando los alemanes ocupaban París (…) 2.398 toneladas de oro salían apresuradamente hacia Casablanca, en Marruecos, y hacia Halifax, en América (…) El 24 de junio de 1940 el crucero de guerra Emerald salía del puerto escocés de Greenock, escoltado por varios destructores, con dos mil grandes cajas de oro en barras y otras quinientas con títulos, con destino a Canadá”. Y luego hubo otros envíos semejantes, decididos por los gobiernos francés e inglés. Por lo tanto, indica Miralles, ¿a qué tanta algarabía ante una decisión normal y lógica, adoptada también por otros gobiernos democráticos?

No tan normal, sin embargo, incluso si nos empeñamos en creer democrático al Frente Popular. Pues hay una diferencia abismal entre depositar las reservas en una democracia de funcionamiento financiero claro y reglado internacionalmente, y depositarlas en un régimen totalitario, de finanzas opacas, burocracia cerrada, y difícil comunicación, como recuerda Martín Aceña en su estudio El oro de Moscú y el oro de Berlín. El primer y más grave efecto de tal decisión fue, no que el estado español se pusiese en situación de ser estafado —lo fue, según tantos historiadores, aunque dudo que en tan gran escala como dicen, pues la ganancia para Stalin no era tanto el dinero como el poder —, sino que el Kremlin tomaba el control del tesoro y, de paso, del propio Frente Popular, al cual podía presionar, y presionó, para imponerle su política.

¿No perciben Miralles o Preston la diferencia? Pero está ahí, y es determinante. Y hay muchas más diferencias. Por ejemplo, la decisión fue tomada de modo a su vez opaco, por tres ministros socialistas (Largo Caballero, Prieto y, sobre todo, el propio Negrín, entonces ministro de Hacienda), contraviniendo diversas leyes y al margen del resto del gobierno y del mismísimo presidente de la “república”, Azaña. Tan poco confiaban unos en otros. ¿Obraría Churchill de modo semejante?

Para apreciar la situación en su conjunto debe recordarse que Negrín, ya antes de heredar el puesto de Largo, desempeñaba su cometido en Hacienda con autonomía inusual en gobiernos normales. Coinciden en señalarlo Zugazagoitia, de tendencia negrinista; el anarquista Abad de Santillán, para quien el ministro “ha hecho, con la tapadera de la guerra, lo que ningún gobernante, ni siquiera la monarquía absoluta, había podido hacer en España”; o Largo Caballero, en unas patéticas quejas: “El señor Negrín, sistemáticamente, se ha negado siempre a dar cuenta de su gestión”, “de hecho, el Estado se ha convertido en monedero falso [alude a la función legal de las reservas como respaldo del valor de la peseta, el cual se desplomaría si trascendiese la noticia del envío del oro a Moscú]. ¿Será por esto y por otras cosas por lo que Negrín se niega a enterar a nadie de la situación económica? (…) Desgraciado país, que se ve gobernado por quienes carecen de toda clase de escrúpulos”. Conductas tan fuera de lo común no se daban en el bando franquista ni, seguramente, en el británico o el francés.

Una manifestación de tan extraño funcionamiento, siendo aún Negrín ministro de Hacienda con Largo Caballero, la describe así el propio Miralles: “Negrín creó unidades de elite (…) mandadas por hombres de su confianza (…) perfectamente equipadas, con intendencia especial, equipamiento sanitario de primer orden (…) muy disciplinadas, (…) los “Cien mil hijos de Negrín, como se les conocía popularmente”. Que un ministro de Hacienda utilice los recursos del estado para organizar algo así como un ejército particular, difícilmente puede considerarse de otro modo que como un inmenso fraude, y no falta base a la indignación de Abad de Santillán: “Tenía la llave de la caja y lo primero que se le ocurrió (…) fue crearse una guardia de corps de cien mil carabineros (…) Los que consintieron ese desfalco al tesoro público (…) de un advenedizo sin moral ni escrúpulos, también deben ser responsabilizados por su negligencia o su cobardía”. Sin embargo a Miralles tal arbitrariedad, por llamarla de algún modo, le parece ¡toda una “realización”! del ministro.

Ante las concepciones que permiten a Miralles, a Viñas y otros, presentar como normal y hasta meritorio este conjunto de actuaciones, un ciudadano común sólo podrá desear fervientemente que tales historiadores no lleguen a estar nunca al cargo de las finanzas españolas.

Deseo más acentuado si cabe cuando leemos las frases de Miralles en torno a otras “realizaciones”, en particular la utilización de “otras dos fuentes de recursos financieros puestos en marcha a partir del verano de 1938, coincidiendo con el agotamiento del oro. Me refiero a los activos financieros captados de particulares y/o incautados a aquellas personas e instituciones incursas en colaboración con la rebelión militar (…) Desde muy pronto, ya en su etapa de ministro de Hacienda del gobierno de Largo Caballero, Negrín había puesto en marcha las medidas legislativas necesarias para la captación de activos metálicos en manos del público”. Notable la elegancia del autor al definir como “captación” lo que comentaristas menos proclives al eufemismo describirían probablemente como saqueo generalizado de bienes de particulares y del patrimonio artístico e histórico español. Azaña, en vísperas de su dimisión, rechazó firmar un decreto para enajenar a una sociedad anónima, creada por Negrín, todos los bienes muebles e inmuebles del estado español en el extranjero, alegando su repugnancia a “aparecer a última hora como un salteador” de los bienes de la nación, según señala Rivas Cherif. No tendrían escrúpulo semejante muchos otros intelectuales, según vamos viendo.

El proceso de lo que tan finamente llama Miralles “captación”, resultó muy sencillo: por decreto, el primero de fecha tan temprana como el 3 de octubre de 1936, los particulares eran constreñidos, bajo muy severas amenazas, a entregar al Banco de España todos los metales preciosos y divisas que poseyeran. El gobierno afirmaba su compromiso de “salvaguardar los intereses” de los propietarios y “garantizar su integridad”. Al cabo de un mes, las cajas de seguridad de los bancos fueron descerrajadas y el gobierno se apoderó de toda la propiedad allí depositada, haciendo lo mismo incluso con la de la gente humilde guardada en los montes de piedad. Esto, cuando el Frente Popular aún disponía íntegramente de los enormes recursos del Banco de España.

En realidad, todos los bienes particulares a que tuvieron acceso las autoridades “republicanas” fueron pura y simplemente saqueados, como asimismo una infinidad de edificios religiosos, domicilios privados, palacios, museos e instituciones diversas. Esas labores produjeron un inmenso botín en joyas, obras de arte, colecciones numismáticas y hasta filatélicas, libros antiguos, relojes valiosos, ropajes, utensilios de culto, etc. Los mismos cuadros del Museo del Prado sufrieron incautación y exposición a muy graves peligros, aunque a última hora serían recuperados por España. El desvalijamiento se organizó a veces con el pretexto de cargar los daños de la guerra sobre “los que han tenido participación directa o indirecta en el movimiento rebelde” (lo de “indirecta” abría un campo amplísimo), a cuyo efecto se constituyó una llamada Caja de Reparaciones. Los pillajes tuvieron lugar a menudo con tal desorden que, como señalaba un informe comunista, muchos bienes desaparecían en los bolsillos de los ejecutores y de “los numerosos García Atadell que operaban por su cuenta”.

A menudo los debates se convierten en galimatías porque los presupuestos y valoraciones de los intervinientes son muy distintas, aun si emplean los mismos términos. ¿Cómo podríamos entendernos si no aclaramos previamente que comportamientos como los descritos son considerados normales y democráticos por determinados historiadores? Sólo una vez aclarados esos presupuestos es posible hacerse una idea de la lógica del discurso.

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Los negrinistas demuelen

 Expone triunfante el periódico negrinista El País,  el del sindicato del crimen: “Demolido al segundo intento el monolito franquista de las Cies”.  El imperio de la trola, el choriceo y el puterío. El Gran Hermano. Negrín. Una vez más.

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"Disfruta con tu lengua", dicen los gilipollines, qué otra cosa puede llamarse a esos discípulos de Chikilicuatre, de NNGG (Nuevas Degeneraciones rajoyescas). Criadero de señoritos  memos.

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El manifiesto por la lengua

1 de Julio de 2008 - 11:00:40 - Pío Moa

Hoy, en El Economista:

He firmado el manifiesto promovido por Savater y otros, porque en algo estamos de acuerdo: en la defensa de los derechos lingüísticos de los españoles. No se trata, claro está, de defender el español común frente a los idiomas regionales, ni de impedir que estos sean promovidos en las respectivas regiones. Se trata de que en varias regiones los políticos emplean el idioma regional, que suelen llamar –impropiamente– propio, como ariete contra el castellano o español común, al que tratan de expulsar de la vida oficial y de la enseñanza. Esta política tiene dos vertientes: busca crear extender entre la gente un ambiente de desprecio u odio hacia todo lo que une a los españoles; y vulnera directamente los derechos de los ciudadanos a expresarse en la administración y la enseñanza, en el idioma común, cooficial en esas regiones.

De este modo, la defensa del español común no solo no ataca a los idiomas regionales, sino que va ligado a la defensa de los derechos ciudadanos. Es, por tanto, un empeño democrático. Por el contrario, las políticas aplicadas por los gobiernos separatistas, el socialista en Cataluña y algunos del PP, corroen de forma sistemática las libertades y la constitución. Esas actuaciones deben inscribirse en un ataque a la democracia y la unidad de España organizado ya desde la transición y que desde la matanza del 11-m se ha transformado en franca involución política. Cuentan hoy con la protección de unos gobernantes que no se sienten españoles y que, como "rojos", desdeñan la democracia.

Por cierto, no se molesten en buscar mi nombre en las listas de intelectuales suscribientes ofrecidas por los grandes medios: para ellos, tan proclives a conceder espacio a basura de todas clases, no existo. Lo cual supone al mismo tiempo un perjuicio y un honor. Tampoco existen otros, no obstante bien conocidos y reconocidos... ¡ni siquiera Jiménez Losantos!

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La pretensión de muchos ateos de basar su ateísmo en la ciencia no parece muy legítima. Lo cual no significa que no puedan estar acertados en su tesis, aunque la funden en argumentos falsos. La ciencia no sigue a la religión, aunque nazca de ella, como no sigue a la razón o el testimonio de los sentidos ni el de la razón.

El argumento de que, habiendo tantos motivos para creer como para no creer en Dios, es preferible creer, por el consuelo que supone, resulta tan peligroso como el de justificar la creencia por la necesidad de mantener el orden social: Dios ya no es el creador todopoderoso, sino una conveniencia personal o social.

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En Años de hierro:

"Franco, entonces, alcanzó una doble y decisiva victoria. Ante todo, había sobrevivido incólume a la guerra mundial, sin haber dejado arrastrar al país a ella; y se encontraba ante una nueva batalla, pero no directamente con las grandes potencias, sino con unas oposiciones que habían perdido pie en la población y por tanto tenían muy pocas posibilidades de triunfar.

Además, la situación interna seguía mejorando. El 27 de febrero de ese año, Simone de Beauvoir había salido de París para Hendaya: "Hacía quince años que había dicho adiós a España (...) Al borde de la carretera una mujer vendía naranjas, plátanos, chocolate, y se me anudó la garganta de codicia y de rebelión: ¿por qué se nos prohibía una abundancia que estaba a diez metros de nosotros? De pronto nuestra penuria dejó de parecerme fatal; tenía la impresión de que se nos imponía una penitencia: ¿quién? ¿con qué derecho? En la aduana me cambiaron mis escudos y rechazaron mis francos (...) En el tren volví a encontrar al viejito; me contó que al verme pasar por la carretera los españoles habían dicho: "¡Es una mujer pobre, no tiene medias!" Bueno, sí, éramos pobres: sin medias, sin naranjas, nuestro dinero no valía nada. En los andenes de las estaciones se paseaban muchachas charlatanas y risueñas, las piernas cubiertas con medias de seda; en los escaparates de los comercios de las ciudades que atravesábamos veía montones de comestibles. En las paradas, vendedores ambulantes ofrecían frutas, bombones, jamón; los comedores de las estaciones desbordaban de comida. Me acordaba de la estación de Nantes, donde estábamos tan hambrientos, tan cansados, y donde sólo pudimos comprar, a un precio exorbitante, unas galletas rancias. Me sentí rabiosamente solidaria con la miseria francesa". Simone compensa luego esta visión, quizá excesiva, con otras estampas de miseria en los barrios obreros de Madrid.

Seguía habiendo hambre, cada vez menos, sobre todo en zonas deprimidas como Extremadura, Galicia o Andalucía, y podían sufrirla más personas de clase media que trabajadores: "Más me valdría haberme casado con un obrero (...) Llevan alpargatas, pero no les falta su buena comida y su buen jornal. Ya quisiera Juan tener el buen jornal de un obrero de fábrica", se queja Gloria en Nada. En 1945 la muerte directa por hambre alcanzó a 236 personas, algo menos de lo habitual en la república, pero la situación sanitaria había mejorado notablemente, por cuanto no hubo sobremortalidad y volvió a descender, por el contrario, la mortalidad normal por comparación con la del año 1935, último normal del régimen anterior. Otra muestra de la seguridad del régimen era el descenso de la población reclusa, que en 1945 bajaba a 43.800, algo menos de la mitad comunes, y sería más baja de no ser por el maquis. Los batallones de trabajo ocupaban (cobrando jornal y redimiendo penas) a 8.122 penados, lo que significaba una rápida reducción para el año siguiente. En 1943 los presos empleados fuera de la cárcel habían alcanzado un máximo de 17.000.

Nueva confirmación indirecta de la estabilidad del régimen fue el retorno de Ortega y Gasset, el 8 de agosto."

(Lo anterior, en relación con lo del otro día, en este blog, sobre la bazofia que El país sirve a sus lectores:

"Esta señora afirma: "En Francia, al día siguiente de que terminara la guerra ya había de todo. ¡Y aquí, en el 50, seguían con las cartillas de racionamiento!". Yo sé que en Gran Bretaña se eliminó el racionamiento sólo dos años antes que en España, pese a que aquel país estaba entre los vencedores y disponía de un extenso imperio colonial. ¿Recuerdas el testimonio de S. de Beauvoir en 'Años de hierro'?

Otro ejemplo del poco caso que hay que hacer de los testimonios personales presentados décadas después de los hechos ocurridos.

http://www.elpais.com/articulo/espana/Cazanazis/espia/enemiga/Franco/elpepunac/20080629elpepinac_4/Tes

Saludos

Pedro Barbadillo"

No voy a molestarme en leer el rollo de El País. Imagino que la buena señora seguirá soltando trolas desde el principio al final. Es una vocación irreprimible en nuestra izquierda). 

193 comentarios

Gestos en la Final de la Eurocopa

30 de Junio de 2008 - 11:25:40 - Pío Moa

Ni una mirada del rey a la reina. Ni siquiera cuando esta intentó abrazarle al terminar el partido. Patetismo. Toda una historia en un gesto.

El niñato rojo cuya patria es "la libertad", mostrando su falso contento en torpes gestecitos amanerados. La farsa interminable. "¿Que no es gafe? ¿Y las ocasiones de gol desperdiciadas?", dicen.

Los golfos de los medios basura dale que te pego con lo de "la roja". Nadie la llama así, pero ellos cumplen la consigna. Conocen el valor de los símbolos. Los rojos son ellos. Ser rojo, en España: identificarse con la cheka. 

Por cierto, banderas españolas. Ni una del Gulag o la Cheka. Ni una "republicana"...

Los separatistas, desolados. Se habían gastado una pasta en cohetes para celebrar la derrota de España... Ni vasquistas, ni catalanistas ni galleguistas, solo antiespañoles.

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Hermanos de leche

La masonería hizo gestiones para Carod ( e-noticies.com)

El 18 de septiembre del 2007, la Gran Logia de España (GLE) envió una carta a la Gran Logia de Escocia para que el primer ministro escocés, Alex Salmond, recibiera al vicepresidente catalán, Josep Lluís Carod Rovira, según informó el diario El Mundo. En la carta, firmada por el Gran Maestre de la GLE, José Carretero, y dirigida a Sir Archibald Donald Orr Ewing, se pedía un adelanto de la entrevista entre ambos porque Carod quería ver cuanto antes a Salmond.

Salmond había anunciado, con motivo del 300 aniversario de la unificación del Reino Unido, que convocaría un referéndum en 2010 para la separación de Escocia, y Carod analizaba la posibilidad de convocar un referéndum en Cataluña en 2014, 300 aniversario de la derrota de los Austrias y la llegada de los Borbones.

José Carretero señalaba en un párrafo de su carta que "me gustaría aclararle que el Gobierno de Cataluña protege a la masonería: algunos hermanos forman parte de él".

21:11:14 . 25.06.08 . José García Domínguez . 183 words . . Heterodoxias . 80 comentarios

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http://vinamarina.blogspot.com/2008/06/crnicas-extravagantes.html

http://www.minutodigital.com/actualidad/2007/09/30/borja-de-riquer-hijo-de-un-requete-franquista-exige-remover/

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La derecha moderna y futurista:

"Tuve un claro atisbo de esa actitud hace ya muchos años con ocasión del primer año jacobeo organizado por Fraga en plan masivo. Entre las actividades, y casi como coronación de las mismas, se incluía un magno concierto de rock. El espíritu del rock ("sexo, drogas y mucho ruido rítmico") viene a ser lo contrario del espíritu jacobeo, pero allí estaba el hombre diciendo que, como presidente de Galicia, tenía que pensar en todos los gallegos. Puestos a eso, ¿por qué no haber montado un gran burdel? ¿Acaso no se trata de una ocupación en pleno auge, en Galicia y en toda España, que practican muchísimos gallegos y mueve montañas de dinero?".

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Taras y tarados

29 de Junio de 2008 - 14:42:13 - Pío Moa

http://carlosmc10.spaces.live.com/blog/cns!2C5E6A6...

Interesante discusión entre Carlos M y R en el blog del primero, a raíz de estos comentarios sobre la homosexualidad. R., indignado: considerar una tara la homosexualidad es llamar tarados a los homosexuales, y él dice no darse por aludido, pero tiene amigos homosexuales que podrían sentirse insultados. También yo tengo amigos homosexuales y ni pienso en ello, asunto suyo particular, y a veces cuentan historias divertidas de sus cosas. Y tarados, qué le vamos a hacer, lo somos todos en una u otra medida, nadie es perfecto. Siempre nace una proporción de niños con tales o cuales malformaciones físicas o psíquicas, y en vida se adquieren fácilmente otras taras, por ejemplo a través de la droga, el alcoholismo o hábitos insanos... Lo que yo no creo es que una tara deba convertirse en un valor, y menos en un motivo de orgullo y de ataque a instituciones como la familia. 

Los argumentos de R son los tan difundidos por los progres, y ya me ocuparé más de examinarlos. Básicamente utilizan la diferencia entre goce sexual y reproducción, diferencia a la que dan un alcance excesivo y cayendo en la falacia naturalista que por otra parte denuncian. Pero, como decía alguien, no es lo mismo buscarse una compañera para la vida que una tía para echar algún polvo con más o menos frecuencia. La tendencia feminista-homosexualista es la segunda, con la diferencia de que la homosexualidad, puestas así las cosas, resulta mucho más cómoda, económica y práctica.

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De Años de hierro 

El año 1940 se anunciaba sombrío, entre la guerra europea y las dificultades de abastecimiento. Aun así, la vida seguía normalizándose. Volvió la fiesta de los Reyes Magos –suprimida bajo el Frente Popular– con la correspondiente distribución de juguetes. Salió al mercado una nueva muñeca, Mariquita Pérez, que se convertiría durante bastantes años en la preferida de las niñas de clase media, con los aditamentos correspondientes, cuentos de sus aventuras, programas de radio etc. (terminaría cediendo, en los años 60, a las barbies). Los Reyes Magos erraron, empero, el camino a muchos hogares, donde los niños hubieron de conformarse con los juguetes primitivos que ellos o sus padres hubieran sabido confeccionar.

Ese enero se celebró en Barcelona el aniversario de la entrada de los nacionales, con una exposición de los planes de reconstrucción de la ciudad, muy dañada en algunos barrios por los bombardeos, y la erección de un monumento a la victoria en el cruce del Paseo de Gracia con la Diagonal, rebautizada Avenida del Generalísimo. El abad de Montserrat pronunció una fervorosa loa a las tropas de Franco. 

Comenzaba ese mismo mes la edad de oro de la copla, al formar Concha Piquer, actriz y cantante valenciana ya célebre y de voz extraordinaria, su "Compañía de Arte Folklórico Andaluz". Piquer pertenecía a la nutrida serie de artistas pro nacionales que iban a crear un arte popular con fuerte sabor de época. Su compañía recorría el país divulgando canciones viejas y nuevas: la omnipresente Ojos verdes, Tatuaje, A la lima y al limón,  No te mires en el río, A la sombra de aquel limonero, La bien pagá, etc. Serían, con los pasodobles y boleros, la música de fondo de la época. Sus temas rezumaban un sentimentalismo exacerbado, a veces fácilmente parodiable, y una densa emocionalidad femenina, pese a estar compuestas generalmente por hombres. Los compositores más renombrados, el trío Quintero, León y Quiroga, un comediógrafo, un poeta y un músico andaluces, firmarían, se dice, unas 5.000 canciones. El letrista Rafael de León, adinerado y de familia nobiliaria, había frecuentado desde joven el ambiente de los cabarets, cafés cantantes y juergas flamencas, donde había conocido a sus compañeros. Las dotes musicales de Manuel Quiroga, de origen artesano, le orientaron muy pronto a la canción. Antonio Quintero creador de sainetes y obras ligeras, coordinaba las canciones en los espectáculos teatrales. Los temas solían ser poco ortodoxos moralmente: las heroínas de Ojos verdes o Tatuaje, por ejemplo, eran prostitutas, la de La otra, una mantenida quejosa de su posición y de su amante, que la utiliza como un mero objeto sexual:

Yo soy la otra, la otra,
Y a nada tengo derecho
Porque no tengo un anillo
Con una fecha por dentro...
Con tal que vivas tranquilo
Qué importa que yo me muera...

Ojos verdes
, poética y de denso contenido erótico, empezaba:

Apoyá en el quicio de la mancebía
Miraba encenderse la noche de mayo
Pasaban los hombres, y yo sonreía...

La censura cambió "mancebía" por "casa mía", con total ineficacia, pues el relato ofrecía pocas dudas.

Despuntaban figuras como Estrellita Castro, Juanito Valderrama o Celia Gámez, esta nacida en Argentina y reina de la revista musical desde antes de la guerra, con su espectáculo Las Leandras. Con Yola alcanzó un éxito permanente. Lograría adaptar el género, hasta cierto punto y sin perder gracia, a las exigencias moralistas de la época: "La revista es ahora espuma y sonrisa, vicetiples que levantan las piernas al compás, vedettes de trajes vaporosos, decoraciones, bailarines, diálogos ligeros, salpicados de chistes y frases ingeniosas. Lo demás, lo grosero, lo inmoral, lo sucio, en una palabra, se ha suprimido", aseguraban algunos críticos.

Distinto fue el caso de Valderrama. Campesino andaluz, se había iniciado como cantante en 1934, con 18 años. La guerra le cogió en las izquierdas, donde formó un grupo de cante para animar a la tropa y los heridos. Alcanzaría su mayor popularidad en los años 50, pero grabó su primer disco en septiembre de 1939, emprendiendo su carrera de flamenco heterodoxo. Al revés que otras, sus coplas tenían un sustrato moral edificante e ingenuo, muy aceptado por "el alma popular"*.

* Los tres compositores citados murieron en Madrid, en 1977 Quintero, en 1982 León y en 1988 Quiroga, olvidados y a menudo despreciados porque el progresismo entonces imperante identificaba su música con el franquismo. Lo cual tenía poco de falso. La experiencia republicana de Valderrama sería muy valorada después de la muerte de Franco. Él mismo cedió al nuevo ambiente y pretendió que su celebérrima canción El emigrante (1949) aludía a los exiliados. Graciosa, en verdad, la imagen de los comecuras del exilio haciéndose rosarios e invocando a la Virgen de San Gil, como reza la canción.

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"Esta señora afirma: "En Francia, al día siguiente de que terminara la guerra ya había de todo. ¡Y aquí, en el 50, seguían con las cartillas de racionamiento!". Yo sé que en Gran Bretaña se eliminó el racionamiento sólo dos años antes que en España, pese a que aquel país estaba entre los vencedores y disponía de un extenso imperio colonial. ¿Recuerdas el testimonio de S. de Beauvoir en 'Años de hierro'?
Otro ejemplo del poco caso que hay que hacer de los testimonios personales presentados décadas después de los hechos ocurridos.

http://www.elpais.com/articulo/espana/Cazanazis/espia/enemiga/Franco/elpepunac/20080629elpepinac_4/Tes

Saludos

Pedro Barbadillo"

No voy a molestarme en leer el rollo de El País. Imagino que la buena señora seguirá soltando trolas desde el principio al final. Es una vocación irreprimible en nuestra izquierda.

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La soplapollez como cultura

Atasco insoportable en La Castellana. Una señora, furiosa,  increpa a un guardia:
-- Mire, señora, estoy aguantando un calor insoportable y  además a otras señoras como usted. Yo no tengo la culpa del atasco, son los políticos con sus fiestecitas.  Diríjase usted a los políticos.
     ¿Causa del lío? "una caravana musical que recorre el Paseo del Prado para, al ritmo de compases electrónicos, reclamar que la cultura musical y artística tenga cabida en las calles de la ciudad".  ¿Cultura musical y artística? Más bien titiriterismo puro. ¿Cómo se llama el evento? ¡Drum Parade! Supongo que será pura música anglosajona, que, como nunca se oye, requiere que los gilipollas indígenas la promuevan.
   La misma información basura: "Jorge, vestido de majorette y con el torso embadurnado de pintura, es otro de los promotores. Satisfecho por la gran afluencia de público, contaba por qué Madrid necesita drum parade: "Para que la gente sea feliz, para que se olviden de los problemas que nos amargan día a día". La gente parada bajo el calor en La Castellana durante una hora no olvidaba, no, los problemas que les causaban estos mandangas. El tal Jorge hace sus comentarios "envuelto en una nube de marihuana que emana de una multitud que no se cansa de botar".  Hace falta mucha soplapollez. Absoluta soplapollez. Y la llaman cultura. Cultura en acción. La cultura sociata, patrocinada por el ayuntamiento gallardonesco.
   Los políticos, apuntándose, claro. Y el periodismo basura: "Drum Parade electriza Madrid", titula ABC. No miro  otros periódicos, dirán lo mismo, más o menos.

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Homosexualidad militante

28 de Junio de 2008 - 13:14:32 - Pío Moa

A mi juicio, la homosexualidad militante no es otra cosa que la exaltación de una evidente tara, explotada política y económicamente. Su exhibición "orgullosa" cae inevitablemente en lo grotesco y prostituido, confirmando así el diagnóstico. Los militantes ejercen, además un chantaje sobre los homosexuales corrientes, cuya representación usurpan y a quienes quieren forzar a comportarse como ellos. Esos militantes dicen sentirse hostigados, pero son ellos los que hostigan sin tasa los sentimientos y las normas de la decencia, haciéndose las víctimas para impedir cualquier reacción. Los medios de masas les otorgan, además, una promoción tan gigantesca, tan desproporcionada, que solo puede obedecer a algún designio ampliamente compartido en sectores de poder. Combinada con el feminismo, la militancia homosexual es una de las principales causas del fracaso familiar en occidente.

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"El doctor Adler se echó atrás en el sillón con expresión cansada, cruzó las manos sobre el regazo y, sin levantar la mirada de la copa de coñac que había dejado sobre la mesilla, replicó:

– Hijo, tú eres ya bastante mayor, tienes edad de votar y no pretendo ejercer autoridad sobre ti. Lo que hagas con tu cuerpo es cosa tuya. No obstante me acusas de retrógrado porque no creo que la homosexualidad pueda equipararse a la sexualidad normal. Atiende, convertir el canal de los excrementos en órgano del amor, o esas mujeres que, lógicamente, no pueden penetrarse y han de recurrir a artefactos repulsivos, ese reparto grotesco de papeles haciendo uno de hombre y otro de mujer, tan frecuente entre ellos, esa parodia de la relación normal...todo eso es muy viejo y no me parecen avances ni me creo atrasado por indicártelos, sino razonable. Me gustaría que resistieras a esos impulsos, pero si no te es posible, preferiría que los considerases con realismo. El amor entre personas del mismo sexo es estéril, pocas veces es estable, por su propia naturaleza suele producir inestabilidad emocional, también en esos medios circula la droga con mayor facilidad, la prostitución masculina es la mayor parte de las veces homosexual, y fácilmente se contraen enfermedades... No, no quiero decir que todos los homosexuales sean así, y si ese señor con quien te has... con quien has entrado en relaciones, está al margen de esas cosas, bien, me alegraré, y si encuentras a alguien con quien puedas entenderte largo tiempo y mantener un lazo lo más parecido posible a la normalidad, eso es lo que te deseo, ya que no parece que puedas o quieras cambiar... Solo quiero advertirte contra falsas ilusiones.

Dijo las últimas palabras levantando los ojos y mirando a su interlocutor fijamente, con una especie de desilusión todavía esperanzada. El muchacho, salido no hacía mucho de la adolescencia, palideció. Aguantó un momento la mirada de su padre, y enseguida desvió la suya.

– ¿Vas a decirme que tu relación con mi madre, ¿eh? Que tu famosa sexualidad normal, ha sido perfecta? ¿Que ha sido un gran éxito, un modelo de estabilidad?

– No confundas las cosas. Que algo bueno falle no justifica algo malo de entrada...

El joven se levantó.

– Me voy de casa –anunció con el rostro contraído de furia–. Para mí, ya no tengo padre".  

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Ciencismo y espíritu científico

En un tercer terreno se distancian los ciencistas de la ciencia: en su repugnancia a analizar la "práctica histórica", es decir, ciertas consecuencias de las ideologías ateas que la memoria todavía conserva. Negarse a analizarlas rechazando de principio que esas prácticas (totalitarismo, genocidios, etc.) tengan algo que ver con su inmaculado ateísmo, puede resultarles muy confortante, pero tiene poco que ver con el espíritu científico.

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http://www.minutodigital.com/noticias/123.htm

http://www.minutodigital.com/noticias/1540.htm

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En Época:

Como indiqué en mi primer artículo para Época, no se entenderá lo que ocurre en España si no se encuadra en la involución política, antidemocrática, emprendida por el PSOE ya antes del 11-m, y convertida en programa gubernamental inmediatamente después de esa fecha. En sustancia, se ha sustituido el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo por un Pacto con el Terrorismo y el Separatismo contra las Libertades, la Constitución y la unidad de España. El nuevo diseño político gira en torno a cambios de los estatutos autonómicos que inventan nuevas naciones, es decir, nuevas soberanías según el interés de diversas mafias políticas regionales, y dejan en "residual" el estado español.

Esa involución fue emprendida con tal osadía e impulso, que dejó al PP descolocado. Rajoy nunca siguió a Aznar, y su campaña electoral de 2004, insulsa y de ínfimo perfil, ya le hizo perder, antes del 11-m, la mayor parte de su ventaja inicial sobre el PSOE. Luego, de modo insensible, su política pasó de la sorpresa a la resignación ante los avances de Zapatero, dando por irreversible la política ilegal, de hecho golpista, propiciada por el gobierno. Y finalmente el derrotismo de Rajoy ha desembocado en una política de integración en el proyecto del PSOE y los secesionistas (pues lo son y no lo ocultan). Ha sido una auténtica conversión del PP en un partido básicamente pro socialista, con abandono de los principios y del respeto a la ley, so pretexto de que no hay otro modo de ganar las elecciones. Entre los rajoyanos, conseguir poltronas se ha convertido en el único principio real, aun si no probablemente muy realista, pues puede llevarles a deshacer el partido. Tal es la situación saliente del congreso de Valencia, al que nadie ha acusado de democrático.

En consecuencia, la nueva línea rajoyana consiste en una casi perfecta vacuidad intelectual y política. Creíamos que Zapatero había batido todas las marcas al respecto, pero Rajoy le hace dura competencia con sus invocaciones a la nena angloparlante "en el corazón y el cerebro", sus "muchas ganas de ser presidente", su "futurismo"... Ha acabado de aclararlo: "Quiero un partido abierto a todos los españoles, vivan donde vivan y sean cuales sean sus convicciones y pensamientos". Desde los nazis a los comunistas, pasando por los separatistas. ¿Hay quién dé más? Esto no es un partido, se parecería al Movimiento Nacional franquista si no fuera por su vacío ideológico. U obsérvese al flamante portavoz González Pons proclamando un partido "plural", "un partido de muchas voces", donde él mismo será "uno más entre los miles de portavoces que afortunadamente tenemos". ¿Imaginan ustedes la algarabía? Es, claro está, el lenguaje del timo, pues bajo esa verborrea quienes imponen su voz y decisiones son, por supuesto, los que están destruyendo la herencia de Aznar.

Los movimientos y omisiones de Rajoy debieran haber levantado desde hace mucho tiempo serias alarmas y advertencias entre los sectores constitucionalistas o demócratas del PP; pero, sorprendentemente, estos fueron incapaces de percibir la deriva o se dejaron engañar por la palabrería rajoyana, cada vez más alejada de los hechos, o temieron arriesgar la unidad del partido, un temor que afectaba menos al sector pro socialista.

Lo más significativo del congreso de Valencia han sido los discursos de Aznar y de Acebes. Aun condicionados por su temor a provocar la ruptura del partido, su contenido real ha sido la denuncia de una auténtica traición, pues Rajoy traiciona en todos los terrenos la línea anterior. Ahora se trata de ver si esos discursos constituyen la plataforma de una oposición efectiva dentro del PP o llegan demasiado tarde, quedándose en un canto del cisne o denuncia testimonial.

La involución política en España se ha fortalecido con la involución política en el PP. Pésimas noticias. De momento. 

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Contradicciones con la ciencia

27 de Junio de 2008 - 16:25:47 - Pío Moa

Los ciencistas, atacando a la religión, atacan también, me parece, a la ciencia, de dos modos: suponen que la ciencia se propone sustituir a la religión, y abordan esta con el espíritu del zoólogo que empezara proclamando: "les voy a demostrar a ustedes que los animales son perversos e idiotas".

También puede sostenerse, con Monod, que, sin ir explícitamente contra la religión, la ciencia simplemente socava las bases de aquella. En tal caso, ¿por qué no se olvidan de la religión? Después de todo, esta deberá caer por sí sola, según avanza la ciencia. Recuerda el empeño comunista, arrostrando mil sacrificios, por destruir una sociedad burguesa que, teóricamente, debía destruirse "por sus propias contradicciones".

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El miedo a decir la verdad:

Rosa Díez: "La tolerancia con el PCTV ha servido en bandeja al nacionalismo el desafío"

¿Tolerancia? Complicidad.

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El diálogo

Tal como el "diálogo" de Zapo con los asesinos significa el acoso a la ley, a las víctimas y al estado de derecho, el "diálogo" de Rajoy con los cómplices de los asesinos significa el ataque a la Iglesia, a la libertad de expresión y a Jiménez Losantos, por ejemplo. Y a las víctimas por supuesto, véase a Gallardón y Arenas.

¿Qué dicen Aznar, Vidal Quadras, Mayor Oreja, Aguirre, etc.? Porque está claro que el diálogo no va con ellos.

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Rajoy quiere mujeres. Se entere Mienmano.

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A este paso, los simios llegarán al Parlamento.

– ¿No han llegado ya?

De la democracia bananera a la democracia de los simios.

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Reconozcamos que, comparado con Mariano, Zapo empieza a parecernos un intelectual de tronío.

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Dice la señora Cospedal que hay que empezar a hablar de marianismo. Que empiece ella, a ver qué se le ocurre.

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Inversión de valores

Chikilicuatre, la España progre, es osado, valiente, se expresa con desenvoltura, avanza en todos los terrenos... Quienes afirman defender grandes valores de la patria etc., retroceden asustados  quejándose, protestando, cacareando...

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Ni España es ningún problema, ni Europa ninguna solución. España debe afrontar sus problemas, sabiendo que Europa no aportará soluciones.

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IÑAKI ARTETA NOS LANZA UN SOS

Estimado amigo,

Como nos ha sido imposible encontrar distribución comercial para nuestra película "El infierno vasco" nos ponemos desde hoy a trabajar para poder efectuar una serie de estrenos en las principales ciudades españolas.

Queremos que a partir del jueves día 23 de octubre, a dos días de la anunciada consulta del lehendakari, la película pueda ser vista al menos en Madrid, Barcelona, Bilbao, Vitoria y San Sebastián.

Necesitamos ayuda. Muchas personas nos habéis apoyado, en este proyecto y en el anterior, de muchas maneras, incluso financieramente. Necesitamos más ayuda aún para llevar la película a cuantos más lugares mejor. Para que esta realidad sea conocida por cuantos más ciudadanos mejor. Para brindar un homenaje a los que no están, a los que se fueron, a los que se han quedado, a los que luchan desde cualquier lugar por que haya libertad en esta tierra.

Cualquier tipo de colaboración será bienvenida. Y la de tipo económico no tiene por qué ser la más útil.

Una ayuda importante para nosotros sería que se nos facilitaran contactos con exhibidores al menos en las ciudades en la que en esta primera fase queremos estrenar.

Otra de las maneras de cooperar más efectivas es, en una sociedad hipermediatizada como la actual, conseguir que se hable de la película, aunque sea bien. Spielberg y Universal cuentan con millones de dólares para sus lanzamientos. Nosotros, con cientos de amigos que hablando, escribiendo, blogueando, foreando física o virtualmente con otras personas, medios o colectivos pueden conseguir que la fuerza esté con nosotros.

A todos, y de momento sólo por leer hasta aquí, muchas gracias.

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Casas Viejas y sus consecuencias

25 de Junio de 2008 - 09:22:01 - Pío Moa

Casas Viejas y sus consecuencias

Cómo destruyó el PSOE la II República (V)

Durante los dos primeros años de colaboración del PSOE en el poder con los republicanos, la política socialista puede considerarse un equilibrio entre la postura colaboracionista de Prieto, la abstencionista de Besteiro y la utilización del régimen como palanca para instaurar la dictadura marxista del partido (del "proletariado"), preconizada por Largo de modo todavía confuso. Esta última tendencia crecería tras el fracaso del golpe de Sanjurjo, en agosto de 1932, que desató una oleada de euforias revolucionarias. Pero el equilibrio entre las tres tendencias iba a romperse con motivo del episodio de Casas Viejas, causado por el tercer gran movimiento insurreccional de la CNT.

Conviene detenerse brevemente en este suceso. Los anarquistas habían sido los primeros "gruesos batallones populares" que habían dado serios disgustos a Azaña. Para enero de 1933 habían programado una insurrección con los focos principales en Cataluña y Andalucía. No fue difícil al gobierno dominarlos, pero la Guardia de Asalto, creación republicana, perpetró una matanza de campesinos detenidosen el pueblo gaditano de Casas Viejas. El gobierno fue denunciado en las Cortes y la prensa, y Azaña, que se negó a una investigación del suceso, fue acusado de haber ordenado una represión brutal, "tiros a la barriga". La frase no es segura y los apologistas de Azaña la niegan, pero el mismo político consigna en sus diarios, con ocasión de otra revuelta anarquista anterior, su recomendación de fusilar sobre la marcha a los rebeldes armados que se capturasen.

Casas Viejas convirtió a Azaña en un cadáver político (resucitaría más tarde), pero tuvo otra repercusión fundamental en el PSOE. Como socios de Azaña, los socialistas compartían la responsabilidad por la masacre de la aldea gaditana, y así lo hicieron notar sobre todo los anarquistas, sus principales rivales entre la acción sindical. La UGT iba perdiendo afiliación, por tanto medios económicos; los republicanos de izquierda se habían desacreditado (perderían estrepitosamente las elecciones parciales siguientes) y por tanto la participación en el poder con ellos no resultaba ya tan apetitosa.

La respuesta a estos hechos y expectativas sería la radicalización del partido y el sindicato: a juicio de muchos socialistas, la república que ellos llamaban burguesa estaba agotada, y con ella la etapa de colaboración gubernamental. De acuerdo con un esquema marxista clásico, solo quedaba ya luchar por el socialismo, es decir, por la dictadura del PSOE, dejando atrás las ya superadas y siempre engañosas libertades burguesas. Engañosas según la doctrina imperante en el partido.

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LA ERA DEL CHANTAJE

"Emisiones cortadas por la huelga. Nuevo capítulo de la ofensiva sindical contra Telemadrid".

 ¿Sindicatos o mafias? Con el gobierno al fondo.

González Pons: "Será una legislatura dura para la Iglesia; tendría poco sentido que la Iglesia utilice su emisora para machacar al PP".

La transparente amenaza del chantaje: La Iglesia debe liquidar la libertad de expresión y de crítica si quiere que el PP la defienda. Pero el enmafiado PP de Rajoy, colaboracionista del golpe de régimen, no defenderá a la Iglesia más que a la libertad de expresión. Solo puede tratar de convertirla en un auxiliar del siniestro programa de Zapo y Zapo bis.

Permítanme que repita las frases de García Domínguez, que ya habrán leído. De  brillantez expresiva insuperable:
"Dicho en román paladino: si la línea editorial de la COPE sigue sin ajustarse al Plan Pons Vileza en Siete Días, los fariseos de comunión diaria del PP podrían desentenderse de sus obligaciones terrenales con la fe que juran profesar".

"Arenas rectifica y dice ahora que sí hay 'asuntos por aclarar' del 11-M".

Cierto, pero a él le da igual porque, afirma, a los españoles no les interesan. Arenas, el nasionalista andalú.

Gallardón: "Funcionó la Justicia y se condenó a los culpables del 11-M".

Justicia gallardonesca. O zapotesca.

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"La nueva idea de Aído: crear bibliotecas sólo para mujeres".

¿Y por qué no? Siempre que no sea con dinero público. ¿Qué significa emplear el dinero de todos para empresas particulares de partido? Puro y simple choriceo. Una de las bases del ideario sociata.

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"Los socialistas de la UE creen que el fin de las sanciones a Cuba es un gran logro".

Gran logro de la tiranía castrista, obviamente. Y de sus simpatizantes.

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En Época, de la semana última:

LA HOMOSEXUALIDAD COMO IDEOLOGÍA

En el ensayo "La sociedad homosexual" intenté explicar el feminismo como una ideología homosexual. Una cosa, desde luego, es la homosexualidad, un fenómeno minoritario, y otra la ideología que intenta hacer de él un modelo de conducta y hasta de concepción social, pretende representar a los homosexuales y, por fin, dictar las normas morales, las reglas de la ciudadanía y la enseñanza de nuestros hijos. Feminismo y homosexualismo han ido juntos hasta confundirse, pues por algo el primero trata de negar las evidentes diferencias entre hombres y mujeres.

La gran mayoría de los homosexuales no están contra la familia ni hacen de su peculiaridad una causa política. Pero como ideología, la homosexualidad (el amor estéril) se opone a la familia y, en definitiva, a la procreación, y no por casualidad hay tantas lesbianas en el movimiento feminista, sobre todo en los puestos decisivos. Suelo citar unos comentarios muy ilustrativos de Doris Lessing: "Las feministas trataban a las mujeres que decidían tener hijos como ciudadanas de segunda clase". Pues tener hijos, puede observar cualquiera, contradecía demasiado obviamente esa igualdad homosexual buscada. ¿Por qué solo tenían que parir las mujeres? Una maldición para las feministas, tan aficionadas, por eso, al aborto: "Nosotras parimos, nosotras decidimos". Proseguía Lessing: "El banco Natwest tenía un proyecto para promocionar a las mujeres dentro del propio banco y descubrió que solo interesaban a una parte muy pequeña de las empleadas. En cambio lo que sí deseaban era casarse y tener una familia". Y comenta de Simone de Beauvoir, típica mujer sin hijos ni deseo de tenerlos, con abundantes experiencias lesbianas: "Nunca le gustó ser mujer. No le gustaba serlo y siempre se estaba quejando de ello. A mí no me parece nada terrible. Tiene sus ventajas. Y de todas maneras ¿qué puedes hacer? Lo que me asombra es que noto cierto tono de queja en lo que se dice. ¿A quién dirigen sus quejas? ¿A la naturaleza?"

Puesto que la naturaleza ha hecho de los humanos una de las especies con una diferenciación sexual más acentuada –física y anímica–, y ha impreso en ellos una fuerte inclinación a reproducirse, no hay duda del carácter antinatural de esta ideología. La cultura, desde luego, ha evolucionado oponiéndose en alguna medida a la naturaleza, pero, obviamente, no en tan gran medida. La literatura feminista, pareja a la de otras muchas ideologías utópicas, exhibe casi siempre un fondo de pensamiento histérico, de rebelión contra la realidad en nombre de fantasías un tanto contradictorias o pueriles. Una constante en estas ideologías: la más característica, el marxismo, tan influyente en el feminismo y muchas otras, pretendía emancipar al ser humano de lo que la naturaleza puso en él y crear un "hombre nuevo" diseñado, en fin de cuentas, por la mente de unos burócratas exaltados y chiflados. Ahora tenemos en el gobierno español al grupo de políticos más necios desde la transición, empeñados en modelar "una nueva masculinidad" al zerolesco modo.

Otro rasgo de estas ideologías es su fraudulenta pretensión de representar a tal o cual sector social. El marxismo afirmaba defender a los obreros, pero chocaba con los obreros de verdad, a quienes "por su propio interés" privó de todo derecho. Algo así pasa con los nacionalistas vascos, catalanes o gallegos, autonombrados representantes metafísicos de unas poblaciones cuya libertad acosan y a las que pretenden despojar de las partes más relevantes de su cultura; cultura española, se mire por donde se mire. Lo mismo vale para las pretensiones de los zerolos de representar a los homosexuales, o de las feministas, entre las que tanto abundan lesbianas y marimachos, de representar a las mujeres; y, últimamente, de cambiar al varón a imagen y semejanza de sus ideíllas, harto ridículas o repulsivas, según se las mire. 

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"Estimados amigos:

Mediante este boletín os informamos sobre el curso de verano que, por segunda vez y con la misma ilusión de la primera, organiza la Fundación para la Defensa de la Nación Española. Lo hemos titulado España, Nación discutida, Nación indiscutible parafraseando en su más noble y correcto sentido la definición, como mínimo espuria, perpetrada nada menos que por nuestro presidente del Gobierno.

Esta II Escuela de Verano de la Fundación DENAES se celebrará en el Hall Principal del Palacio de la Magdalena de Santander, entre los días 18 y 19 de julio, y esperamos que sea todo un éxito tanto de participación como de implicación por parte de los asistentes. Los actos previstos así lo auguran, con conferencias a cargo de eminentísimas personalidades del mundo de la cultura, el periodismo y la política. Precisamente en un momento histórico como el que vivimos, de los más delicados que ha atravesado jamás la Nación española, es necesario un rearme intelectual de los ciudadanos que nos vacune contra la manipulación mentirosa e interesada del todopoderoso tinglado nacionalista; aliado éste con la cultura, el periodismo y la ideología oficiales, pero también con un estado de alienación colectiva con el fin de impedir cualquier manifestación libre y razonada, orgullosa y sin complejos, de nuestra historia y raíces comunes.

Reforzar el patriotismo de los españoles con argumentos sólidos y profundos, más allá de ese españolismo superficial tan fomentado históricamente por los enemigos de España, es hoy, pues, más necesario que nunca. La Fundación DENAES, consciente que una de las principales batallas –si no la principal– contra la mentira separatista ha de librarse en el campo cultural, educativo y doctrinal, quiere sumarse a esta labor pedagógica y regeneradora  mediante sus cursos de verano; los cuales sirvan, al mismo tiempo, de lugar ideal para el intercambio de ideas y confraternización entre sus socios y simpatizantes.

Por dichas razones os animamos fervientemente a participar en esta II Escuela de Verano, en la seguridad de que todos saldremos de la misma no sólo fortalecidos de mente y espíritu, sino también con la agradable sensación de no estar solos en esta batalla: la de la verdad, la libertad en suma, contra los enemigos de España.

Descargar programa de la II ESCUELA DE VERANO en formato PDF.

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La traición y la respuesta

24 de Junio de 2008 - 10:20:08 - Pío Moa

El congreso de Valencia puede pasar a la historia por los discursos de Acebes y Aznar, que marcan claramente la traición de Rajoy, aunque no exponen una línea de acción contra ella; o por la imposición definitiva de la línea Zapo-bis. Si aquellos discursos marcan el comienzo de una campaña contra la felonía rajoyana, todo puede corregirse aún. Si marcan solo una protesta testimonial e inane, la situación empeoraría mucho. No es cuestión de que Rajoy tenga o deje de tener suerte en las próximas elecciones. Podría tener suerte perfectamente, al menos la suficiente para mantenerse, sobre todo si no encuentra una oposición firme con un programa claro. Se trata de si la política anticonstitucional y de balcanización de España va a encontrar oposición seria o no.

En cuanto a la traición de Rajoy, dudo que proceda de México. Quien siga su trayectoria puede apreciarla desde su campaña electoral de 2004. Entonces parecía simple torpeza, pero ya nadie puede creerlo así.

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“Señor Moa, en torno al problema de Kuron y el liberalismo que le expuse el otro día: no he encontrado respuestas muy interesantes en su blog. Solo una referida a la propiedad de los datos en manos de Kuron. Si Kuron traficaba con una mercancía que no era suya,  ningún liberalismo autoriza al empleado de una empresa a traficar con los bienes o  los datos de la empresa. ¡Pero el trabajo de los servicios secretos consiste en robarse esos datos! Y otro punto: ¿están los intereses de la empresa por encima de los del individuo que trabaja en ella?

Le saluda

CPB"

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La pregunta del envidioso, "¿por qué él sí y yo no?", tiene mucha enjundia. No es una pregunta racional ni retórica, sino más bien expresión de despecho desesperado ante la injusticia de la vida. Si la vida es injusta, si el reparto de dones y circunstancias favorables es tan desigual, tengo derecho a ser injusto a mi vez y a tratar de echar por tierra una felicidad, una suerte o un mérito ajenos que humillan los míos. Si estoy destinado a condenarme, porque visiblemente no he recibido la gratuita y arbitraria gracia, no tengo otro camino. Y si no creo en salvaciones ni condenaciones, razón de más. En cualquier caso no cabe dudar de la fuerza del sentimiento de la envidia.

Sin embargo, ¿podría sostenerse la vida sin una ley intrínseca, y sin la justicia correspondiente?

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Hoy, en El Economista:

¿UN PARTIDO PARA EL DESGUACE?

El historial político de España en los últimos cuatro años se resume en la conversión del Pacto por las libertades y contra el terrorismo en su contrario: Pacto con los separatistas y los terroristas contra las libertades; y la involución antidemocrática consiguiente.

Al principio pareció que Rajoy iba a oponerse a esa deriva, pero hoy está ya bien claro que su objetivo es integrarse en ella, precisamente: participar en la carrera por complacer a los secesionistas, e, indirectamente, a los terroristas, de quienes aquellos son los recogenueces. Una carrera por demoler la constitución y con riesgo cierto de balcanizar el país. He aquí la clave de la palabrería rajoyana sobre si "mirar al futuro", hacer un partido "atractivo" (¿para quién?), etc.

Esta política, que ahora sale a plena luz, la ha aplicado Rajoy de modo subrepticio y ambiguo casi desde el principio de su labor de oposición, de seudo oposición, como he expuesto en mi blog de Libertad Digital. Nada más demostrativo que su actitud hacia el estatuto catalán. Este, al reducir a "residual" el Estado de la nación en Cataluña, marcaba el modelo para los negocios con separatistas y terroristas, y de paso premiaba los asesinatos de estos (otra cosa es que la ETA quisiera todavía más). Rajoy, tras una primera resistencia, se sumó al proyecto y entró en la competición por nuevos estatutos que nadie pedía, en Cataluña ni en ninguna otra región, salvo unos cuantos politicastros locales.

Desde entonces el PP rajoyano dejó de ser un partido de oposición para convertirse en partido de colaboración. Colaboración con un cambio de régimen ilegal, golpista desde el poder, el hecho más grave desde la transición, pues arruina la convivencia en libertad construida entonces. Lo ha hecho con la ilusión de que así llegará a gobernar en 2012. Resulta más probable que liquide al partido. Y eso no sería lo peor.

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Esfuerzos en vano y esfuerzos ya innecesarios

22 de Junio de 2008 - 18:47:12 - Pío Moa

(artículos anteriores, días 6, 9, 11, 13, 14 y 20 de junio)

La tesis antes expuesta se compone de tres asertos: a) el espíritu religioso nace de un sentimiento peculiar y complejo ante el mundo; b) ese sentimiento da origen al mito (y al rito); c) el mito constituye el núcleo generador de la cultura y por tanto de la historia.

No me extenderé en argumentar estos asertos, pero los mismo no son obvios. De serlo, habrían inspirado una amplia bibliografía en ciencias sociales, pero no ha sido así o, en todo caso, los estudios elaborados sobre tesis marxistas o marxistoides es gigantesca, sin comparación posible con la otra. Resulta una idea provocadora la de que ese inmenso esfuerzo intelectual haya sido tan vano como los sistemas económicos del socialismo real y que haya producido básicamente una multitud de engendros culturales (http://revista.libertaddigital.com/articulo.php/1276205212).

Por otra parte, marxistas y ciencistas en general coinciden en mutilar el sentimiento religioso de algunos componentes esenciales, limitándolo al miedo suscitado por la impotencia humana frente a la naturaleza. Es difícil explicar cómo a partir del miedo impotente pudo generarse la enorme acumulación de arte, pensamiento y conocimientos directa o indirectamente religiosos. Debe reconocerse que se trata de un sentimiento mucho más complejo y que el miedo es solo parte de él, probablemente no la más importante.

La consecuencia de la idea ciencista sería que, conforme el ser humano va conociendo, gracias o a pesar de la religión, las leyes que gobiernan el mundo, y utilizándolas a su servicio, el sentimiento religioso se va difuminando, pierde toda utilidad, y sus productos culturales quedan como logros apreciables para otras épocas, dignos de figurar en museos, pero superados e innecesarios hoy.

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Denuncia testimonial o base para una lucha

Ha puesto Aznar varios dedos en varias llagas del PP de Rajoy. Su discurso puede interpretarse como una protesta testimonial, inane por lo tardía, o como la base para una lucha dentro del PP, que ahora comenzaría. Porque los dos proyectos y programas se oponen radicalmente, de eso no debe caber duda alguna, y aunque los dos hablan de integración, los futuristas anticonstitucionales se han apresurado a reducir al sector democrático a la impotencia en la dirección del partido.

Un problema en este proceso ha sido que el sector constitucional no ha sabido ver venir a tiempo a Rajoy, ha tardado mucho en comprender su traición (los discursos de Aznar y Acebes equivalían a una denuncia de traición a los principios). Quizá por eso no han podido elaborar a tiempo una programa de acción, y Rajoy y los suyos les han ganado por la mano. Falta por ver, si la victoria de los últimos es definitiva dentro del partido o solo el comienzo de una pelea. Como quiera que sea, de momento asistimos a un paso nuevo y especialmente dañino en la involución democrática comenzada con el 11-m. 

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Dábamos por insuperable la inanidad intelectual de Zapo, pero el amo del futuro y señor de la nena angloparlante  le hace seria competencia: "Quiero un partido abierto a todos los españoles, vivan donde vivan y sean cuales sean sus convicciones y pensamientos". Desde los nazis a los comunistas, pasando por los separatistas. Recuérdense también algunas perlas del brillante portavoz, señor Pons. 

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Los progres y el Holocausto

Si hubiéramos de creer su propaganda, los progres atacan a Israel por las atrocidades que los judíos han cometido y cometen (suelen equipararlas a las de los nazis). Esas atrocidades, aunque muy exageradas por sus enemigos, se han dado y se dan con más o menos frecuencia,  es prácticamente imposible evitarlas en una situación de acoso y asedio como la que vive Israel. Pero esa no es en absoluto la razón de la hostilidad progre. Nunca se ha visto a nuestros progres protestar por atrocidades mucho peores, como las que los regímenes musulmanes perpetran entre sí o contra sus propios pueblos, o por las de las guerras de Sudán o el Congo, o por las persecuciones a cristianos... Como nunca protestaban de las atrocidades del régimen del Gulag y en cambio gritaban "antes rojos que muertos", haciendo el juego a la intimidación soviética. Usan las atrocidades, bien claro está, solo como pretexto para engañar e indignar a los ingenuos.
¿Cuál es el motivo real de tanta inquina? Precisamente que se trata de una democracia, la única de la zona, y respaldada por Usa. ¿Ignoran nuestros progres que los tiránicos regímenes anti israelíes pretenden aplastar por completo el estado judío y sus habitantes, hacia quienes cultivan un odio absoluto? No lo ignoran. ¿Son conscientes del segundo holocausto implicado? Lo son.

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A buen vino no hay pan duro

"Vini, vidi, vinci" del Oracle (gran titular a cuatro columnas) 

"La Ilíada canta los sucesos de la guerra de Troya (...) Paris, príncipe troyano, es enviado a Grecia para liberar a la princesa Hesione. Allí se enamora de Helena (...) Ambos huyen juntos hacia Troya, lo que provocará las iras del esposo burlado, que organiza un ejército (...) Es muy conocido el momento en el que Paris, que se ha enterado de que el talón de Aquiles es su única parte vulnerable, le dispara una flecha y da muerte al héroe griego. Pero la escena más popular de la epopeya, recreada con espectacularidad por el cine, es la del caballo de Troya (...) La Odisea  es la continuación natural de la guerra de Troya (...) "

Cultura para el hombre de hoy. En El mundo.    

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Falacias de la izquierda, silencios de la derecha

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