Sorpresas y coyunturas

3 de Julio de 2008 - 09:46:33 - Regina Otaola

Sorprende el renovado celo antiterrorista de Baltasar Garzón, quien, a cuenta esta vez de la trama de extorsión de ETA, se permite un día la detención televisada de José Antonio Jainaga y al siguiente la de Jesús Guibert, por cierto víctima de ETA al ser secuestrado en 1983 por los Comandos Anticapitalistas, como ha denunciado la patronal guipuzcoana ADEGI.

La verdad es que recuerda algo a la espectacularidad de la intervención de AFINSA protagonizada por la Agencia Tributaria (el Gobierno), cuyos miles de damnificados aún no han sido debidamente compensados por el Ejecutivo socialista. Y hasta podría ser considerada como una de las habituales cortinas de humo tendidas por los socialistas para tapar, en la coyuntura actual, la crisis económica o las nuevas sesiones judiciales sobre el 11-M, si no fuera porque las elecciones vascas están a la vuelta de la esquina.

Porque es realmente sorprendente que un juez como Garzón, que siguiendo las pautas del Fiscal General del Estado (el Gobierno), Cándido Conde-Pumpido, llegó a declarar ante los medios que los jueces debían atender a la coyuntura del “proceso de paz” (y colaborar con el Gobierno en la suspensión del Estado de Derecho), pretenda mostrarse ahora como azote de los presuntos “financistas” de ETA. Sobre todo cuando ha sido (al servicio del Gobierno socialista), capaz de tragarse sus propia doctrina sobre el entramado de los terroristas, lo que ha permitido a la banda colocar a sus franquicias (PCTV y ANV) en multitud de Ayuntamientos vascos y navarros, y pastar en sus Presupuestos.

Pero, en cualquier caso, los detenidos hoy serán puestos en libertad mañana, porque a diferencia de la operación del juez Marlaska contra los pagos de la extorsión a ETA (frustrada por un chivatazo que Garzón no quiso investigar), y de los procesos a Ibarretxe, López y Ares por reunirse con ETA-Batasuna, esto parece más bien una superoperación de imagen al servicio de la actual política “antiterrorista” del Gobierno. El PSE contra el “gran capital vasco”, pero no tanto por pagar a ETA como por su presunta condición de “capitalismo explotador” asociada a la adscripción nacionalista de algunos de sus miembros, que el PSE explotará en campaña dentro de ese giro que pretenden mostrar que han dado: “El PSE contra el empresariado nacionalista que paga a ETA”.

Porque ahora que el Gobierno socialista parece dispuesto a poner a Patxi López de lehendakari “como sea”, se encuentra con que el PSE no ha hecho nada en los últimos años que no fuera seguidismo del PNV y negociar con terroristas y proetarras (en el periodo de alegalidad que les concedió Garzón), y que en la actual coyuntura política y mediática su estrategia taimadamente ambigüa no parece servir para afrontar el desafío creciente de Ibarretxe.

 Demasiado cedieron antes los socialistas, tanto para echarse atrás ahora en su pretendido “vasquismo” como para demostrar que son alternativa al frente nacionalista. Y de ahí las muestras de pretendida firmeza del juez progresista al servicio del PSOE, imágenes para desprestigiar de manera indirecta a un sector del nacionalismo que goza aún de buena reputación entre los vascos.

¿Por qué los vascos pagan a ETA?

A mí, por el contrario, lo que me preocupa pero desde luego no me sorprende es que dos grandes empresarios vascos hayan padecido la extorsión de ETA, desprotegidos por un Gobierno Vasco que por su parte financia su entramado político, social y cultural por activa y por pasiva desde hace una década, desde que Juan José Ibarretxe gobierna Euskadi, en unas cifras que Mikel Buesa estimó -en un estudio del Foro de Ermua- la mitad del presupuesto total de ETA.

Pero aquí, ya lo sabemos los vascos, paga desde la señora de la tienda de chucherías al prestigioso cocinero, y del médico al dueño del concesionario de coches: pagan para proteger su vida, a su familia, y su propiedad. Y esto no es considerado delito, por lo menos no entre “nosotros los vascos”, que somos cabalmente comprensivos con los acosados por el terrorismo aunque parezca “síndrome de Estocolmo”.

Porque yo sé bien que esto que padecemos sólo tiene un nombre: chantaje mafioso. Y desde luego todos los vascos debieran resistirse a la extorsión, pero unos han sido asesinados por este motivo, y otros han decidido irse si la opción de quedarse pasaba por pagar a ETA, ¿por qué? Pues porque nunca, salvo con el PP en el Gobierno, se han sentido verdaderamente arropados y protegidos por las autoridades. Todo lo contrario: poco han importado a Ibarretxe los problemas de los empresarios acosados por ETA, cuando con ETA estaba Ibarretxe construyendo “el futuro de la Nación vasca”, en 1998 como en 2008; con Batasuna, con EA y EB, o con el PSE; en Estella como en Loyola.

Y qué esperar del Gobierno que trató de ocultar, durante los meses que siguieron al inicio del “alto el fuego permanente”, que ETA seguía enviando remesas de cartas de extorsión a los empresarios, aunque “en un tono más cordial” según el Ministerio del Interior (el Gobierno). Los empresarios navarros, sin ir más lejos, lo denunciaron públicamente ante el silencio cómplice de gentes como José Luis Rodríguez Zapatero Alfredo Pérez-Rubalcaba, Cándido Conde-Pumpido, Patxi López, Juan José Ibarretxe o el sorprendente juez Baltasar Garzón.

Por eso no sorprende que ETA goce de cierta impunidad a la hora de extorsionar empresarios en el País Vasco, ni que los que pagan sean después procesados por ello.

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Personas y no maquinas

24 de Junio de 2008 - 08:44:15 - Regina Otaola

Antes de nada quiero darles mi enhorabuena sincera al Presidente Mariano Rajoy y a su nuevo equipo, a los que deseo todos los aciertos posibles por el bien de todos los españoles.

Siempre he creído que en esta vida es bueno y saludable ir con la verdad por delante, aunque resulte incómoda o pueda acarrear sinsabores. 

Como soy partidaria de decir la verdad, debo confesar, en relación al discurso de Mariano Rajoy del pasado sábado, que me hubiera gustado oír alguna mención a María San Gil. Creo que los compromisarios se lo hubieran agradecido porque muchos nos hicieron llegar su apoyo y su tristeza por la ausencia de María.

El PP vasco en su conjunto ha sido siempre un ejemplo de dignidad, pero creo de corazón que María ha sido una pieza clave para que esa dignidad haya sido reconocida y valorada en el resto de España. Todos los populares tenemos con ella una deuda de gratitud y nuestro Presidente también.

Sinceramente creo que nadie con tanto sentido común, con tanta capacidad demostrada y tantas ganas de trabajar por el partido como ha demostrado María en los últimos años pueda estar "amortizado". Escuchar como he escuchado que hay personas que ya están "amortizadas" en el Partido me resulta inconcebible. Parece que hablamos de máquinas y no de personas. Olvidamos que un partido está compuesto por personas, por personas con derecho a opinar y a discrepar.

El PP siempre ha despreciado "el pensamiento único" porque ha defendido la pluralidad en su organización y la libertad individual. La uniformidad es incompatible con un partido democrático como el nuestro porque admitir la discrepancia y respetar al que opina de forma diferente en algunos temas es bueno y enriquece nuestra organización. Un partido abierto y vivo en pleno siglo XXI debe admitir el pluralismo entre sus militantes.

La discrepancia jamás se puede calificar o conceptuar de ruptura. Nadie ha querido romper el PP, como algunos comentan. Ese argumento es una burda excusa para anular al discrepante.

Muchos queremos que el PP sea un ejemplo de renovación integradora como bien dijo, entre otras cosas, José María Aznar en su discurso. Discurso muy interesante que recomiendo leer detenidamente. 

También recomiendo leer el del presidente, Mariano Rajoy, porque hemos de creerle cuando dice, por activa y por pasiva, que "en este partido no sobra nadie" y que "no va a prescindir de nadie". Espero que así sea y que los hechos en el futuro así lo demuestren.

Mientras tanto, sólo pido que nadie vuelva a decir por un militante del PP que está "amortizado". Las máquinas sí se amortizan, las personas no.

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Nacionalismo o Libertad

10 de Junio de 2008 - 18:46:09 - Regina Otaola

Hoy ha vuelto a quedar patente que en el Partido Popular del País Vasco existen dos líneas divergentes. Una, la de Carlos Olazabal, que reclama volver al “centro” y apuesta por llegar a acuerdos con los nacionalistas porque no se les puede “criminalizar”, aunque compartan los objetivos por los que ETA asesina. Otra, la de María San Gil, que ya está en el centro porque, como he apuntado en otras ocasiones, fue Aznar el que colocó al PP en el centro reformista, luego si ahora no estamos en él será porque alguien se ha movido y nos ha “descentrado” en los últimos años, y no se trata de María, ni de Jaime  Mayor, ni de los muchos miles de ciudadanos en el País Vasco que consideramos que sólo alcanzaremos la Libertad cuando hayamos logrado derrotar a ETA, para lo que no valen negociaciones de ningún tipo con los terroristas. Tampoco se trata de los que consideramos que el Gobierno Vasco de PNV, EA y EB no persigue la derrota de los terroristas sino todo lo contrario: que ETA arrime el hombro, a ser posible rebajando la “intensidad” de la violencia, para la consecución de sus objetivos compartidos.

No. No se trata de nosotros, porque lo que ha defendido y sigue defendiendo María San Gil es la Igualdad y la Libertad de todos ante la Ley, la libertad de poder elegir estudiar en español en el País Vasco, la de poder expresar libremente las ideas políticas… y me pregunto si ese centro del que tanto nos hablan pero nadie define, y que al parecer conlleva el llegar a acuerdos más o menos disimulados con todo el mundo, va a permitir que esos valores se puedan defender abiertamente o por el contrario, en aras del máximo de los consensos, serán sacrificados y guardados en un cajón.

Francamente, soy yo la que no entiende a los que en la actualidad reivindican el centro, ni el contenido del “cambio” que se desea para el PP, ni la apuesta por el acercamiento a los nacionalistas. A María, por el contrario, se la entiende todo porque precisamente ofreció una rueda de prensa donde se explicó con bastante detalle, además de atender a las preguntas de los periodistas. Por eso, sostener que María ha sido desleal al PP es querer volver a polemizar y poner a nuestra presidenta otra vez en el ojo del huracán. María ha hecho y dicho públicamente desde un principio lo que creía que era mejor para todos, incluido Olazabal. Tanto es así, que cuando ha visto que el PP pretendía cambiar de rumbo ha decidido retirarse, lo que ha permitido a otros, por ejemplo a Olazabal, presentar sus propias tesis sobre lo que debería hacer el PP Vasco.

Yo, desde luego, lo tengo muy claro, porque he tenido que responder a muchas personas cuando me preguntaban qué se le había perdido al PP en Lizarza.  Pues, sencillamente, lo que hace mucho que se perdió para todos sus habitantes: la Libertad, la Ley y la Democracia, a las que tienen tanto derecho como cualquier otro español, aunque muchos sólo se consideren vascos (tienen derecho a ello, reconocido por la Constitución de 1978, que no proscribe “identidades” sino que reconoce a cada individuo los derechos a la libre conciencia y expresión de sus ideas). Y resulta que los votantes, incluidos los nacionalistas, han preferido votar al PP que dar su voto a las dos listas ilegales de ETA-Batasuna en la localidad.

Como podrán comprender los millones de votantes del PP, para acercarme al PNV debería salir a toda mecha por la carretera comarcal tras el coche de Joseba Egibar, que huyó de allí dejando únicamente la consigna de votar en blanco para que el PP no ganase. ¡Así es imposible “seducir” a ningún nacionalista!

Sirva esto de reflexión a los que pretenden arrimarse a estos señores “demócratas” del PNV.

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La hora de la sociedad civil

9 de Junio de 2008 - 19:12:01 - Regina Otaola

“La esencia de la libertad ha radicado siempre en la posibilidad de elegir lo que se desea elegir, porque así se desea, sin coerción, sin presiones, sin verse engullido por un vasto sistema; y en el derecho a oponerse, a ser impopular, a defender las convicciones propias simplemente porque son tus convicciones. Ésa es la verdadera libertad y sin ella no hay libertad de ningún tipo, ni siquiera la ilusión de ella.” (Isaiah Berlin)

Este fin de semana he tenido la ocasión de reunirme con miembros de la organización HazteOir.org, una de las instituciones de la sociedad civil española que con más ahínco está dispuesta a defender una serie de derechos inalienables frente a la política de adoctrinamiento ideológico practicada por el Gobierno socialista de la mano de los cesteros nacionalistas. Se trata de un compromiso con "el derecho a la vida, el derecho a la libertad religiosa, el derecho a la libertad de educación y el derecho a la libertad lingüística" de todos los españoles, como manifiesta su presidente, Ignacio Arsuaga.

Un compromiso que no es partidista, pero que es político porque atañe a la sociedad, a las instituciones y a las normas de convivencia de que se ha dotado, y enlaza por tanto con los fundamentos clásicos del ejercicio de la política entendida como participación del ciudadano en la vida pública de su país. Un compromiso que es además plenamente legítimo y sustancialmente democrático, porque apela a “lo que los ciudadanos podemos conseguir si actuamos juntos", como recuerda Arsuaga.

Un compromiso que atiende a la persona como unidad básica del sistema político, y se opone por tanto a la estabulación social que persiguen los que sólo entienden de “colectivos” e “identidades”. Un compromiso que demanda de los individuos, por lo dicho, una voluntad real de participación en la democracia, porque "los partidos no son la única vía para participar en la política" y porque si la democracia no consiste en un régimen plural de opinión, abierto a la participación de todos por igual, acaba convirtiéndose en la carcasa de algo muy distinto.

Por todo ello, iniciativas como la de HazteOir.org son motivo de celebración para todos los que confiamos en la fortaleza de la sociedad civil española para hacer frente a los problemas y desafíos que tenemos delante. Su creación supuso un deliberado compromiso con la democracia, con la participación de la sociedad civil en las cuestiones públicas, políticas, y con la Libertad, en mayúsculas, porque o es la libertad de todos, y la de cada uno, o se reduce a los privilegios de unos pocos.

Son las personas el fundamento, el medio y el fin de la democracia. Como son los españoles el fundamento, como Pueblo soberano, de la Nación española, y el fin último de la constitución de España como Estado de Derecho democrático. En la hora actual, creo más necesario que nunca volver a poner de manifiesto estos principios elementales de la Constitución de 1978, cuando arrecia la ofensiva contra nuestro marco de convivencia en común y los derechos más básicos de los españoles, como el de hablar en su propia lengua sin ser discriminados por ello.

Y creo además que es necesario manifestarlo con esperanza, precisamente porque existen organizaciones como HazteOir.org dispuestas a dar la batalla, y a reclamar la voz y la palabra, para defender los derechos y las libertades de todos frente a los que pretenden socavarlos.

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Motivos políticos contra las víctimas del terrorismo

6 de Junio de 2008 - 16:37:58 - Regina Otaola

De nuevo nos encontramos ante la incapacidad del nacionalismo vasco para abandonar su equidistancia entre las víctimas del terrorismo y sus asesinos, esta vez a cuenta de la iniciativa de EA para considerar “víctimas de motivación política” a terroristas que hayan sido asesinados o hayan padecido torturas.

En realidad, esta iniciativa partió de la alcaldesa de Zizurkil, María Ángeles Lazkano (PNV), que, fiel a la política calculadamente ambigua de su partido, dio por bueno aprobar la retirada de los monolitos a dos etarras para, a continuación, pasar a dirigir a la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco un escrito en el que se pedía asesoramiento sobre si podrían ser considerados “víctimas de motivación política”.

Esta miserable estratagema de los nacionalistas sirve a su pretensión de presentarse como los auténticos defensores de los “derechos humanos” en el País Vasco, tanto los de las víctimas de ETA como los de los terroristas, para hacer ver que víctimas de la “violencia” son tanto los unos como los otros, y todo ello por culpa del “conflicto político” cuya solución pasa indefectiblemente por “la Paz” entre los dos presuntos bandos enfrentados -previo reconocimiento de la autodeterminación, claro.

Pero lo que deberíamos tener claro todos los españoles, empezando por los vascos, es que aunque los etarras maten en nombre de ideas políticas no dejan de ser menos asesinos que los criminales habituales, sólo que además se organizan para el crimen, lo cual es más peligroso y más censurable si cabe que el propio homicidio.

En realidad, los terroristas son “verdugos con motivación política”, definición que no puede verse alterada por el hecho de que, a su vez, fueran asesinados por grupos terroristas o “parapoliciales”, algo que por cierto sólo fue erradicado por la política de los gobiernos de José María Aznar, cuando se decidió que no habría atajos para la derrota de ETA, sólo la Ley.

Decididamente, el nacionalismo vasco no pretende con este tipo de “gestos” más que ponerse la venda antes de la herida, pensando en la reacción de ETA ante la aprobación de la Ley de reconocimiento a las víctimas del terrorismo. Pero, en definitivas cuentas, se trata de un nuevo aliento a los terroristas, que, sabiéndose merecedores del título de “víctimas de motivación política”, se verán así reforzados en su planteamiento nuclear de responder a “la represión del Estado español” con atentados que, como siempre, justificará ANV como parte del “conflicto político vasco”.

El nacionalismo vasco, una vez más, como con el desafío separatista de Ibarretxe, dando a ETA motivos para matar.

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Por qué el PNV no lucha contra ETA (II)

3 de Junio de 2008 - 12:08:39 - Regina Otaola

Ayer colgué en este blog el Preámbulo del Pacto Antiterrorista para poner de manifiesto hasta qué punto ha sido incumplido, en espíritu y forma, por el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero. Pero también he pretendido con ello poner de manifiesto la incongruencia del planteamiento de aquellos que pretenden un acercamiento a los nacionalistas por parte del PP.

Este Preámbulo pretende marcar una estrategia para fijar la posición de los partidos políticos contra el terrorismo. Por eso insta a PNV y EA (hoy podríamos incluir a muchos más partidos) al “abandono definitivo, mediante ruptura formal, del Pacto de Estella y de los organismos creados por éste” como “condición evidente y necesaria para la reincorporación de estas fuerzas políticas al marco de unidad de los partidos democráticos para combatir el terrorismo.” Es más, supedita “cualquier acuerdo político o pacto institucional con el Partido Nacionalista Vasco y Eusko Alkartasuna” al abandono del Pacto de Estella, lo que no ha impedido al PSE negociar con el PNV y Batasuna “soluciones políticas” al “contencioso vasco”, aparte de muchas otras cuestiones con Loyola de fondo y la consulta de Ibarretxe en el horizonte.

Pero ahora resulta que lo que sobra, lo que hay que silenciar, lo que debe callar el PP son las referencias a un partido, el PNV, y a una estrategia, la “concentración de fuerzas nacionalistas” nacida del Pacto de Estella, que ha buscado por todos los medios aniquilar cualquier alternativa constitucional entre los vascos. Ahora, precisamente, cuando dicho Pacto se plasma con virulencia en la papeleta que enarbola amenazante Ibarretxe. Ahora, precisamente, cuando el PSE ha recabado votos por aproximarse a las tesis del PNV de Estella (“diálogo con ETA para la solución al conflicto”), lo que ha pasado a su vez por sentarse con los terroristas a negociar políticamente en las mesas de Loyola.

Lo único cierto es que ni ahora ni antes PNV y EA han apoyado el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo porque su proyecto, antes y ahora, es el mismo de siempre: autodeterminación, secesión de la España constitucional y autonómica. Y por tanto mi pregunta es la siguiente: si queremos llegar a acuerdos con los nacionalistas vascos que no han cambiado su proyecto ni sus objetivos, ¿cómo lo vamos a hacer? ¿Qué les vamos a ofrecer para  que se sientan atraídos por el PP y podamos llegar a negociar con ellos? Porque de eso se trata, de negociar.  Dialogar siempre hemos dialogado, porque dialogar en gallego, vasco o catalán significa hablar y que yo sepa siempre se ha hablado con los nacionalistas. Así que no nos tomen por niños de baba. Ahora se trata de ir más allá, de ir tejiendo complicidades con los nacionalistas para que dentro de 4 años nos voten no se sabe cuántos españoles más, eso es lo que se pretende y sigo pensando que alguien se equivoca.

Los nacionalistas nunca han querido derrotar a ETA, solo que desaparezca de buenas formas, a través de una negociación que les entregue lo que reclaman mediante la violencia, como un reconocimiento a todos sus años de “lucha armada”. Lo importante es condicionar el fin de ETA a la “solución dialogada”, que pasa por reconocer la autodeterminación al País Vasco. Que los terroristas dejen de aterrorizar y de asesinar a cambio de algo, un precio fijo, y yo me pregunto: ¿qué ocurre con las víctimas, con sus familiares? Y ¿qué ocurre con los que día a día nos jugamos la vida en esta tierra por defender la Libertad? ¿Creen algunos que vamos a seguir sacrificando nuestra libertad silenciosamente para que otros negocien con los nacionalistas y éstos sigan sin deslegitimar a la banda terrorista hasta conseguir sus objetivos de independencia?

Si éste es el camino que, al parecer, algunos quieren seguir, por favor, pido que nos lo aclaren, de forma contundente, sin matices. Creo que tenemos derecho a saber con qué reglas de juego se pretende jugar este partido. Antes las conocía y me comprometí con ellas hasta la médula. Había un proyecto común y compartido (por todos) en defensa de la Nación española, de la España autonómica en donde se nos aseguraba la libertad e igualdad de todos allí donde viviéramos. Un proyecto que nos daba el coraje necesario para seguir por ese camino tan arduo.

Pero ahora ¿qué proyecto tenemos? ¿Negociar -sí, sí: negociar- con los nacionalistas que siguen sin querer derrotar a ETA? ¿Permitir que el nacionalismo siga apostando por ciudadanos de primera y de segunda? ¿Dejar a los ciudadanos de los pueblos pequeños abandonados a la suerte del más fuerte? ¿Negar por omisión que el País Vasco es España como piden los nacionalistas que hagamos para caer simpáticos? ¿No izar la bandera española donde es preceptivo para que nos acojan los nacionalistas en su seno? ¿Hacer de España un territorio de Baronías o Taifas? De verdad, si eso es el nuevo proyecto que vengan otros a defenderlo. Que vengan aquellos que creen que cediendo ante los nacionalistas y mimetizándonos con los socialistas a diestro y siniestro vamos a ganar los votos necesarios para gobernar.

Porque todavía los hay que pretenden incluir en el programa político del PP aquello tan trillado de que “el PNV lucha contra ETA”. ¿Dónde es eso, si se puede saber? ¿En Lizarza, donde el PNV no se presenta por miedo a ETA o connivencia con Batasuna, pero pide el voto en blanco para que no gane el PP? ¿En el Parlamento Vasco donde el PNV impide la disolución de EHAK, como antes la de EH? ¿Cuando el PNV media en los cobros de ETA por la extorsión a empresarios? ¿O cuando condenan el terrorismo pero afirman que sólo se podrá acabar con ETA mediante el diálogo sobre sus pretensiones políticas, que son las del PNV?

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Por qué el PNV no lucha contra ETA

2 de Junio de 2008 - 16:48:39 - Regina Otaola

Cada vez molesta más a los socialistas el Preámbulo del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo firmado por PP y PSOE el 12 de diciembre del año 2000, vigente y a la vez “papel mojado” según las conveniencias coyunturales del Gobierno socialista.

Ante todo lo que está sucediendo, considero necesario que dediquemos unos minutos de nuestro tiempo (más de 45 segundos) a releer y pensar  sobre lo que dice este Preámbulo. Mañana les diré lo que a mí me sugiere a fecha de hoy:

"El Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, decididos a reforzar su unidad para hacer plenamente efectivas las libertades y acabar con el terrorismo, entienden que es su responsabilidad ante la sociedad española adoptar el siguiente acuerdo. El retorno de ETA a la violencia terrorista, tras el cese temporal anunciado en Septiembre de 1998, ha puesto dramáticamente en evidencia la situación en el País Vasco. Con ello, ha quedado también de manifiesto el fracaso de la estrategia promovida por el PNV y por EA, que abandonaron el Pacto de Ajuria Enea para, de acuerdo con ETA y EH, poner un precio político al abandono de la violencia. Ese precio consistía en la imposición de la autodeterminación para llegar a la independencia del País Vasco. La estrategia de ETA no puede ser más evidente: tratan de generalizar el miedo para conseguir que los ciudadanos y las instituciones desistan de sus principios, ideas y derechos y así alcanzar sus objetivos que, por minoritarios, excluyentes y xenófobos, no lograrían abrirse camino jamás con las reglas de la democracia. El abandono definitivo, mediante ruptura formal, del Pacto de Estella y de los organismos creados por éste, por parte de ambos partidos, PNV y EA, constituye una condición evidente y necesaria para la reincorporación de estas fuerzas políticas al marco de unidad de los partidos democráticos para combatir el terrorismo. La recuperación plena de esa unidad para luchar contra el terrorismo debe llevarse a cabo en torno a la Constitución y el Estatuto de Guernica, espacio de encuentro de la gran mayoría de los ciudadanos vascos. Asimismo, la ruptura del Pacto de Estella y el abandono de sus organismos constituye, para el Partido Popular y el Partido Socialista, un requisito imprescindible para alcanzar cualquier acuerdo político o pacto institucional con el Partido Nacionalista Vasco y Eusko Alkartasuna. Desde el acuerdo en el diagnóstico y en las consecuencias políticas que del mismo se derivan, el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español queremos hacer explícita, ante el pueblo español, nuestra firme resolución de derrotar la estrategia terrorista, utilizando para ello todos los medios que el Estado de Derecho pone a nuestra disposición. Queremos, también, reforzar nuestra unidad para defender el derecho de los vascos, el de todos los españoles, a vivir en paz y en libertad en cualquier lugar de nuestro país.”

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Diálogos al dictado de ETA

30 de Mayo de 2008 - 14:49:40 - Regina Otaola

El último comunicado de los terroristas vuelve a poner negro sobre blanco cuáles son las únicas motivaciones de ETA y sus exigencias para poner fin a la violencia, lo que de por sí invalida ya la primera pregunta de la consulta proyectada por Ibarretxe. Porque ETA vuelve a dejar claro que supedita su autodisolución al éxito de sus imposiciones políticas: "territorialidad" y "autodeterminación"; es decir, anexión de Navarra y provincias vasco-francesas y secesión de España. Estrictamente lo que busca el PNV de Ibarretxe.

Además, conviene recordar que, en lo que atañe a la consulta de Ibarretxe, el aval de ETA fue entregado en Loyola y que la pregunta del convocante referida a los terroristas es idéntica a la de Rodríguez Zapatero en el Congreso, cuando decidió recabar su autorización para poder hacer público lo que desde años antes mantenía en secreto: el proceso de negociación política con la banda. Al fin y al cabo, PNV y PSE han mantenido contactos públicos y privados con Batasuna para lograr una serie de acuerdos extraparlamentarios, que fueron plasmados en las actas de Loyola publicadas ya por diversos medios de comunicación y nunca desmentidas por nadie.

Luego lo del acuerdo previo entre todos los partidos políticos, como sugiere la segunda pregunta de la consulta de Ibarretxe, no es más que una burda ocultación de lo que ha venido sucediendo estos años, todas estas conversaciones secretas. Y acudir al Parlamento Vasco para lograr la aprobación del proyecto para habilitar "legalmente" la consulta solamente es un mero trámite estético. Trámite que funciona además como una nueva escenificación pública del disenso entre PNV y PSE, como la misma cita del lehendakari con Rodríguez Zapatero, pese a que todo está amarrado ya salvo los resultados electorales de las próximas autonómicas vascas, como asume Patxi López y explicita ahora ETA al reprochar a ambos partidos que "el juego que mantienen es vergonzoso. Ahora se pelean por las elecciones, en una ridícula disputa por ver quién consigue el sillón de Ajuria Enea".

Esta disputa, que en el fondo y en las formas es de cara a la galería, se compadece mal con las maniobras dilatorias conjuntas de PNV y PSE para evitar desalojar a ANV de los ayuntamientos. O con el apoyo de los socialistas a los Presupuestos que financian la campaña para la consulta. Sin embargo, y con ese pudor obsceno propio de los socialistas, ahora han decidido aplazar los acuerdos sobre la fusión de las cajas de ahorro vascas porque no sirven para apuntalar esa imagen de grupo de oposición crítico con el Gobierno Vasco, de que ahora precisa revestirse el PSE.

Pero, en todo caso, ETA no hace otra cosa ahora más que anunciar públicamente que se compromete a tutelar el proceso político que supondrá el colofón a la consulta de Ibarretxe, como ya tuteló el acuerdo o misa negra de Loyola entre PNV, PSE y Batasuna, en pie de igualdad con el Gobierno. De hecho, los asesinos entienden que es su "responsabilidad" y quieren que se les reconozca su "aportación": los últimos atentados cometidos por la banda, tanto como los 40 años de terrorismo al servicio de la "construcción nacional".

¿Y ahora qué? Le ha faltado a la organización terrorista anunciar que garantizará por todos los medios y "de manera inequívoca" las condiciones para el correcto desarrollo del proceso de "solución dialogada a la violencia", ofreciendo a sus propios miembros como apoderados "abertzales" para controlar las votaciones en los colegios electorales el día de la consulta. Pero también ese comunicado llegará, antes que tarde, y veremos entonces quiénes son sus firmantes.

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Los puntos sobre las íes

28 de Mayo de 2008 - 20:19:09 - Regina Otaola

La Nación española, como “proyecto sugestivo de vida en común”, tiene también que ofrecer libertad, justicia, seguridad, bienestar, prosperidad y acceso a la educación y a la cultura a todos los ciudadanos españoles y a los inmigrantes que se integren en nuestra sociedad. Las actuaciones de todos los Poderes públicos deben encaminarse a ello. Corresponde, en particular, al Estado garantizar efectivamente las condiciones indispensables para el ejercicio en toda España de los derechos de los ciudadanos y el cumplimiento por parte de los Poderes públicos de sus deberes frente a ellos. Si el proyecto nacional es atractivo, las fuerzas centrífugas pierden su sentido. Si el Estado de Derecho resplandece, para orgullo de la Nación, ésta no se debilita.”

Creo que este párrafo (punto número 13 del texto de las enmiendas a la ponencia política del PP presentadas por Vidal Quadras y otros miembros de mi partido) condensa las reivindicaciones y anhelos de una mayoría de españoles, no sólo votantes del PP, que esperan de verdad que el Estado de Derecho garantice la libertad y la igualdad de todos ante la Ley en todos los lugares de la Nación española.

Pero las tres enmiendas atienden también a aspectos básicos del sistema democrático, como la separación de poderes, la regeneración de la vida política y la función pública, el respeto a la libertad de expresión y a las creencias religiosas de los españoles… y responden precisamente a una vocación de alternativa al actual Gobierno socialista, que ha cargado en la pasada legislatura contra la independencia judicial, los medios de comunicación opuestos a su política, la Iglesia, la familia tradicional, la libertad de enseñanza y la solidaridad entre los españoles de cualquier región.

La gestión de Rodríguez Zapatero ha sido, evidentemente, contraria a ese “proyecto sugestivo de vida en común” de que hablaba Ortega y Gasset, porque para el presidente del Gobierno la Nación española es “un concepto discutido y discutible”, mientras que para sus aliados nacionalistas ni siquiera existe, o queda reducida a “Estado represor español”.

En relación con ello, conviene tener en cuenta otro de los puntos (nº55) incluidos en las enmiendas, por lo que recomienda para hacer frente al constante desbordamiento del marco constitucional practicado por los nacionalistas:

“En primer lugar, debería precisarse el significado y funcionamiento del Estado autonómico, sobre la base de considerarlo un Estado unitario de base nacional pero políticamente descentralizado, en el que las decisiones que afectan al conjunto deben prevalecer sobre las que interesan únicamente a los poderes públicos territoriales organizados por y desde la propia Constitución. En el Preámbulo habría que hacer referencia al proceso de formación de la unidad nacional, verdadera base de la pluralidad histórica española, lo que a su vez permitiría revisar el artículo 2º y suprimir la artificiosa distinción entre “nacionalidades” y “regiones”. Tendría también que abordarse la reforma del sistema electoral del Congreso para asegurar el mantenimiento de una visión de conjunto, en garantía del interés general de España, al constituirse las mayorías parlamentarias. Al mismo tiempo, habría que reformar el Senado y sus relaciones con la Cámara Baja, para convertirlo en el órgano de participación de las Comunidades Autónomas en las decisiones del Estado.”

Es decir, definir concretamente los conceptos básicos de España como Nación y del Estado unitario y descentralizado, y fijarlos en el acervo constitucional, en detrimento de la indefinición jurídica a la que nos aboca el presidente de Gobierno con sus trucos semánticos de prestidigitador burlón, y en detrimento asimismo del concepto de “nacionalidad” que Julián Marías, discípulo de Ortega y una de las mentes españolas más lúcidas y mejor amuebladas del siglo XX, llegó a calificar de “aberración semántica”.  ¿Cuál es mi nacionalidad? Española y País Vasco, según las dos acepciones recogidas en la Constitución vigente.

 Además, el siguiente punto (nº56) concreta este afán de definición de conceptos básicos y de competencias del Estado:

“Complementariamente, debería procederse a la culminación estable del sistema autonómico en la perspectiva del interés general, mediante la prohibición de que se incluyan declaraciones de derechos y deberes de los ciudadanos en los Estatutos de Autonomía, la redefinición de las competencias respectivas del Estado y las Comunidades Autónomas, la mejor regulación de los “hechos diferenciales” (incluyendo una mejor y más clara regulación de los derechos históricos de los territorios forales y los regímenes jurídicos civiles forales), la supresión de la posibilidad de seguir realizando en el futuro transferencias de competencias y el definitivo reconocimiento del actual status de Navarra.”

De nuevo, frente a la indefinición que permite la libre interpretación de lo que son las Comunidades Autónomas por parte de socialistas y nacionalistas, el texto de las enmiendas pretende todo lo contrario: aclarar, fijar y reconocer la realidad del Estado autonómico, de manera definitiva y como culminación de un proceso integrador alentado por la Constitución de 1978.

Y si tan necesario me parece esta claridad en las definiciones y fijar además los límites al desarrollo del Estado Autonómico, y tan urgente en la hora actual, se debe a la coincidencia en el análisis con otro de los puntos de las enmiendas (nº46):

“En Cataluña y el País Vasco, y en menor medida en Galicia, Canarias y Baleares, existen partidos nacionalistas claramente separatistas, y en algunos casos manifiestamente antidemocráticos (ANV, PCTV). Todos ellos –y en especial cuando han ejercido funciones de gobierno- han presionado sobre la organización constitucional para conseguir una indefinida apertura de sus ámbitos competenciales y una progresiva relación de bilateralidad con el propio Estado, antesala de la secesión. Con ello se pretende, como en el Estatuto catalán, establecer una especie de cosoberanía, inhabilitando al Estado para ejercer su función al servicio del conjunto de la Nación. En el País Vasco, tras el rechazo por el Congreso de la propuesta de “Estado libre asociado” en que consistía el primer Plan Ibarretxe, se ha anunciado la convocatoria de un referéndum de autodeterminación para octubre de 2008 sin que el Gobierno haya dado pista alguna de cómo atajará este desafío abiertamente anticonstitucional.”

Éste es el análisis correcto de la presente coyuntura política, y mal haría el PP si pretendiera desenfocar la gravedad de la hora actual prestando atención a otras cuestiones. Es el desafío de la secesión, el vaciamiento del Estado para responder a la deslealtad de los nacionalistas, y la nula voluntad del Gobierno por responder adecuadamente al desbordamiento constitucional que pretenden los separatistas, con Ibarretxe a la cabeza y los representantes de ETA en las instituciones vascas, lo que debe ocupar y preocupar al PP como partido, ayer como hoy como mañana, porque son la Nación española y el Estado de Derecho democrático los que están en juego.

A los hechos contantes y sonantes remito a todos aquellos que creen exagerado este análisis: esta mañana el lehendakari Ibarretxe, tragándose el sapo de su promesa sobre la “ausencia de violencia”, ha decidido aprobar un recurso legal para proceder a su dichosa consulta, una de cuyas dos preguntas reza tal como sigue:

“¿Está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la violencia para siempre?”

Pregunta que, por cierto, formuló en similares términos el presidente del Gobierno al Congreso de los diputados hace ahora 3 años, cuando decidió recabar su apoyo para negociar públicamente con ETA-Batasuna lo que llevaba negociando en secreto con los terroristas desde cuatro años antes. Recordemos las verificaciones del ministro del Interior al respecto, y las continuas declaraciones de dirigentes socialistas vascos cuando aseguran que “ahora no se dan las condiciones para el diálogo” y a renglón seguido afirman que volverían a dialogar con terroristas porque “sin diálogo nunca se acabará con ETA”.

Esta afirmación, tan falsa como interesada, es la que marca la estrategia de Patxi López ante las próximas elecciones vascas, que busca explotar los deseos de paz de una sociedad para rentabilizarlos en votos, pero sólo contribuye por el contrario a apuntalar la estrategia terrorista de ETA de seguir amenazando, extorsionando y asesinando, ahora que ya vuelve a ser tratada como interlocutor político de un Gobierno español gracias a la legitimidad que le brindan discursos como los de Rodríguez Zapatero y López.

Por eso, el éxito del PP depende ahora más que nunca de saber centrar el debate en lo que importa, elegir a los más adecuados para defender la estrategia que, en consecuencia con nuestros principios, debemos saber desplegar, y proceder con firmeza y coraje a plantear nuestra alternativa a todos los españoles y al propio Partido Socialista, a quien no en vano se le reclama para un gran consenso nacional que permita garantizar la libertad y la igualdad de todos los españoles y frenar así la deriva constitucional que padecemos.

Estos son nuestros retos. Y estas enmiendas la vía adecuada para afrontarlos. 

13 comentarios

¿De qué va todo esto?

26 de Mayo de 2008 - 17:48:18 - Regina Otaola

Hay una serie de cuestiones que configuran el retrato completo de la actual crisis del PP, la más grave desde tiempos de la refundación del partido, como ha vuelto a pronosticar con acierto Jaime Mayor Oreja. Se trata de personas, ideas y estrategias, pero lo más relevante es que no se ha querido o no se ha podido encauzar el debate de manera ordenada y con transparencia, pero esto, ¿a quién es imputable?

Después de la derrota del PP el 9-M, ninguno de los que ha abandonado el equipo principal de Mariano Rajoy había cuestionado su liderazgo, aunque abogaran por un debate de ideas y por que Rajoy contara con las personas mejor preparadas y con más experiencia política. En cualquier caso, María San Gil y con ella el PP en el País Vasco se centraron en los asuntos más inmediatos de oposición y de preparación de la ponencia política, sin entrar en dimes y diretes.

 

Pero el tortuoso proceso que ha padecido la ponencia política, por las reticencias de algunos que hablan en nombre de Rajoy a plasmar de manera nítida y cristalina la oposición del PP al independentismo y la ruptura constitucional, supone la aparición de una tendencia desconocida en el seno del partido, y que conste que este giro inexplicable sólo nos puede abocar al fracaso electoral, sobre todo en el País Vasco y Cataluña, pese a los que pretenden vender lo contrario.

 

Además, esta crisis ha revelado que no se está jugando limpio en el PP, porque la estratagema que llevó a presentar la ponencia que quería María solamente una vez que ella ya había renunciado a suscribirla sólo puede significar que, más que las ideas, se pretendía condenar la actitud de la presidenta del PP Vasco por querer mantener los principios por los que muchos nos jugamos la vida.

 

Al respecto, comienza a abundar la especie de que María se hace la víctima o pretende valerse de su situación personal para imponer su criterio, y se aduce que muchos otros cargos del PP y el PSE llevan escoltas y también luchan por la Libertad. Pero el hecho de ir escoltado no confiere por sí mismo la capacidad o la voluntad para defender unas convicciones políticas y defenderlas con firmeza.

 

Por eso María no es sólo un “referente moral”, que en política significa más bien poco porque también Gotzone Mora lo es y nadie parece quererla en su partido mientras saborean las mieles de la victoria -de la victoria electoral, no de la victoria sobre ETA. María San Gil es un referente político de primer orden, dentro y fuera del País Vasco, para propios y ajenos, y no por el hecho de que lleve escoltas, sino porque es la principal voz de la oposición a los planes independentistas de Ibarretxe, que han contado con la connivencia del PSE de Patxi López al apoyar los últimos Presupuestos del Gobierno Vasco (PNV-EA-EB, recuérdese: los que impiden desalojar a ANV de los ayuntamientos vascos y aprueban mociones acusando a la Guardia Civil de torturas).

 

Además, se habla con desprecio de su defensa de los principios por encima de los resultados electorales, como si en política sí que valiera todo, como se dice que vale “en el amor y en la guerra”; como si en política los fines justificaran los medios, o como si los medios fueran fines en sí mismos y se pudiera hacer del pacto táctico con los nacionalistas el fin último de la política del PP para desbancar a los socialistas.

 

Creo sinceramente, lo vuelvo a repetir una vez más, que éste es un tremendo error estratégico, de bulto, máxime en la hora actual cuando las autonómicas vascas están a la vuelta de la esquina y los que parecen máximos candidatos a lehendakari, Ibarretxe y López, resulta que están encausados por el mismo delito: reunirse públicamente con Batasuna, organización ilegalizada por sus vínculos con ETA. Por no hablar de las otras reuniones con los terroristas, claro, en las que López también participó y acordó con ETA dibujar el nuevo mapa político e institucional del País Vasco y Navarra. Debería estar muy claro para el PP que, precisamente ahora, no es el momento más idóneo para buscar votos mediante la aproximación a las tesis de PNV y PSE.

 

Por lo tanto, mi convicción personal es que Rajoy ha querido creer en lo que le han dicho algunos de que el problema no era él, sino la presunta falta de “centrismo” del PP. Por eso se puede permitir prescindir de Acebes, Zaplana, San Gil u Ortega Lara, porque tiene fe en esos asesores que le han vendido el cuento de que estos nombres afean su imagen y le impiden ganar votos del “centro”, cuando en realidad sólo pretenden deshacerse de él llegado el momento. Alguno de ellos parece que ya lo da por amortizado, pero sin anunciar el sustituto.

 

En cualquier caso, para mí está claro que no se trata tanto de personas, que también, como de unos principios claros plasmados en un programa político y defendidos como alternativa al actual Gobierno. Un buen ejemplo son, a mi entender, las tres enmiendas a la totalidad presentadas por Vidal Quadras y otros cinco miembros del PP a la ponencia política que se debatirá en el Congreso de junio.

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