Encerrados tras una puerta de acero que sólo se abría con un código electrónico
Elisabeth Fritzl, la mujer de 42 años que acusó a su padre de encerrarla durante 24 años, violarla sistemáticamente y de tener con él siete hijos, vivió desde 1984 y hasta hace pocos días en unos 60 metros cuadrados bajo tierra con tres de sus hijos, que crecieron sin conocer la luz natural. (Regrese a la noticia)

Comentarios (3)
soldado dijo el día 29 de Abril de 2008 a las 20:58:16
Estoy de acuerdo con Marianma. Este tipo es un psicópata, peligroso, desequilibrado, antisocial, amoral, pero consciente de las barbaridades que estaba haciendo. Creo que la condena podría cumplirla en su propio zulo. Eso sí que sería justicia. Las visitas podrían ser por video, sin contacto personal con nadie, excepto con alguien que sea su carcelero, y que le traiga comida y poco más, ya que esa ha sido la forma de vida que él ha impuesto a su propia descendencia. De paso, ese zulo, al final de sus días, también podría ser su propia tumba, como siniestro homenaje a ese mausoleo del horror. La duración de la condena debería ser de 24 años, los mismos que ha quitado a su hija, aunque nada podrá resarcir ni rehabilitar completamente los daños hechos a su familia. Su libro de cabecera también podría ser "El Coleccionista", de John Fowles, para que recuerde que ni siquiera es original en su enloquecida tortura. También, si se presta a ello, podría tener una Biblia, para que busque en Dios la misericordia que los hombres le ha de negar para siempre.
zgz_1978 dijo el día 29 de Abril de 2008 a las 15:52:16
ZP, PRISA y los matrimonios GAYS tienen la culpa de esto...
Marianma dijo el día 29 de Abril de 2008 a las 15:21:03
Es una noticia espeluznante, jamás creí conocer sobre algo así. ¿Y si este hombre, que ya era bastante mayor, hubiese muerto cualquier día por cualquier causa? Todos los del sótano hubieran permanecido allí hasta su propia muerte. Pero ¡que ser tan malo!, es el diablo personificado. Me pregunto que será de esos hijos ya mayorcitos que se han criado ahí dentro. Arrastrarán secuelas tanto físicas como psiquicas el resto de sus vidas. ¡Qué pena! Y mientras tanto en este país alentado a niños y jóvenes a que hagan y practiquen el sexo como quieran y con quien quieran. Venga, así cada vez somos más bestias que es de lo que se trata. Educarse ¿para qué? Eso es de fachas.