El presidente electo de EEUU, Barack Obama
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SEGÚN EL CONGRESO NORTEAMERICANO

EEUU se gasta en su plan de rescate financiero más dinero que en todas las guerras

El coste de los planes de rescate en EEUU durante 2008 superan ya el dinero destinado a todas las grandes guerras en las que ha participado el país norteamericano, ajustando el efecto de la inflación en los años que han trascurrido desde los conflictos bélicos.


Consulte el estudio del Congreso de EEUU
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Noticia publicada el 12-01-2009

LD (L. Ramírez / M. Llamas) Estados Unidos se prepara para afrontar un endeudamiento masivo sin precedentes en la historia. Como advirtió el presidente electo Barack Obama la semana pasada, la siguiente generación de norteamericanos estará hipotecada como consecuencia de los mega-rescates financieros realizados en 2008.

Tal como adelantó LD el pasado noviembre, la factura de las ayudas públicas aprobadas durante el pasado año se han disparado hasta los 8,5 billones de dólares (el 60,7% del PIB) sin contar con la supuesta garantía pública que se pretende extender al mercado de derivados, las ayudas al sector automovilístico que ha prometido la Casa Blanca y el nuevo plan de estímulo de 800.000 millones de euros que abandera ahora Obama.

Esta cantidad supera con creces el coste de los conflictos bélicos en los que ha estado inmerso EEUU desde su fundación, según indica un estudio elaborado por el servicio de investigación de la Cámara de Representantes norteamericana (Congressional Research Service).

En concreto, el documento cifra en 7,2 billones de dólares el volumen de gasto destinado a las grandes guerras, ajustando el volumen de fondos a la inflación registrada en los años que han transcurrido desde que se produjeron los conflictos bélicos. Así, por ejemplo, la II Guerra Mundial requirió 296.000 millones de dólares que, volumen tras el ajuste de la inflación, se sitúa en los 4,1 billones de dólares.

Además, el coste ajustado de la Guerra Civil norteamericana es de 60.400 millones, según la Cámara de Representantes de EEUU, uniendo el dinero que gastaron los dos bandos.

En cuanto a la Guerra de Vietnam, el Gobierno necesitó 686.000 millones de dólares, mientras que el actual conflicto en Iraq asciende a 648.000 millones según las últimas cifras disponibles. Por su parte, a la guerra de Afganistán se han destinado, de momento, 171.000 millones de dólares.

El Estado y los ciudadanos están sobreendeudados

La diferencia entre los conflictos bélicos y los rescates en términos económicos, es que tradicionalmente las guerras se han financiado mediante deuda del Estado que adquirían las familias y las empresas para ayudar a su país en época de guerra.

Según explica el consejero delegado de la consultora Casey Research, Olivier Garret, a la cadena norteamericana CNS News “la Segunda Guerra Mundial fue financiada mediante el ahorro, los ahorros del pueblo de EEUU, con bonos de guerra americanos; sin embargo en la actualidad se necesita que inversores extranjeros compren la deuda pública, porque el Estado y las familias están sobreendeudados”

La causa estriba en la inyección de dinero que ha aprobado la Administración, por un volumen que carece de precedentes, según los cálculos realizados por la agencia de noticias económicas Bloomberg y desglosados por organismos institucionales. Éstas son las partidas más importantes:



 

 

 



Lejos queda el plan Paulson de 700.000 millones

Lejos quedan ya las cifras del famoso plan de rescate bancario abanderado por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y que requirió de varias votaciones en la Cámara de Representantes por la negativa de algunos congresistas a aprobar el uso de dinero de los ciudadanos para salvar la ineficiencia de los mercados financieros, tapando el fraude con fondos públicos y dejando a las familias al borde de la quiebra.

De aquellos 700.000 millones de dólares se ha pasado a los actuales 8,5 billones. El gasto comprometido por los programas de la Reserva Federal (el equivalente al Banco Central Europeo en EEUU) alcanza los 5,5 billones de euros. En esta partida destacan los 900.000 millones destinados a rebajar el tipo de interés que presta la Reserva Federal a los bancos y los 1,8 billones para comprar deuda de las empresas en apuros.

Además, otros 1,5 billones de dólares han sido destinados a avalar los préstamos que realizan los bancos entre sí (el mercado interbancario) y al patrimonio de compañías como General Electric y Citigroup, esta última afectada de forma muy importante por los activos tóxicos (cédulas hipotecarias de alto riesgo) que desataron la tormenta subprime en EEUU.

“Mantener la esperanza y rezar”

En cuanto al Departamento del Tesoro, el dinero que ha comprometido Paulson en 2008 es de 1,1 billones de dólares (aquí se incluyen los 700.000 millones aprobados por el Congreso para la compra masiva de activos de entidades financieras). A todos estos fondos habría que sumar los 600.000 millones de dólares gastados en planes anticrisis por el Gobierno Federal.

“Sólo podemos mantener la esperanza y rezar para que todos estos compromisos y garantías de dinero público aprobados por el Gobierno no se lleven finalmente a cabo. Si tenemos que hacer frente a todo este volumen de dinero, aunque sea sólo durante uno o dos años, será un hecho desastroso para la calificación de la deuda del Estado y para los contribuyentes.

La futura generación de norteamericanos deberán financiar esta enorme cantidad de deuda con su trabajo”, indica Pete Sepp, portavoz de la Unión Nacional de Contribuyentes (National Taxpayers Union).




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