LD (M. Llamas) EEUU ya tiene un nuevo
Plan E al estilo Zapatero. El proyecto ha sido anunciado por el presidente de la primera potencia mundial, Barack Obama, como una
medida urgente para tratar de salvar del abismo a la economía del país.
La votación del plan en la Cámara de representantes ha obtenido el
rechazo frontal de los republicanos, pese a ser defendido por los demócratas como una inversión pública imprescindible para afrontar la peor crisis económica que vive el país desde la Gran Depresión de los años 30.
El coste del proyecto asciende a más de 819.000 millones de dólares, a través de recortes fiscales y un ingente programa de gasto público para intentar reactivar la actividad productiva. En concreto, contempla unos 275.000 millones en recortes temporales de impuestos y cerca de 300.000 millones en programas de asistencia social, así como proyectos de infraestructuras, entre otras partidas.
Sin embargo, una parte sustancial de las inversiones que incluye el borrador, que aún tiene que pasar el filtro del Senado, parece no responder al objetivo de incrementar la productividad, sino más bien a una política centrada en subvencionar actividades de escasa relevancia económica.
50 millones para promocionar el arte
Así, el proyecto inicial, al que ha tenido acceso LD, contempla una partida de 50 millones de dólares para promocionar el arte en EEUU. Obama también pretende gastarse otros 335 millones de dólares de los contribuyentes en programas de educación sexual sobre transmisión de enfermedades.
El texto recoge también una partida de 15.600 millones de dólares para becas universitarias, cerca de 6.000 millones para modernizar colegios, así como otros 600 millones para renovar el parque de vehículos de los funcionarios del Gobierno.
600 millones para comprar nuevos vehículos oficiales
Ante tal despilfarro de recursos, no es de extrañar que el senador republicano por Alabama Jeff Sessions haya tildado el proyecto de "gran error". "Estoy convencido de que los demócratas están aprovechando esto como una oportunidad para financiar programas que antes nunca habrían recibido fondos públicos, bajo la excusa de crear puestos de trabajo", informa Reuters.
Una postura que contrasta radicalmente con la valoración de los demócratas, que alaban el plan como una herramienta imprescindible para relanza la economía del país. Sin embargo, el objetivo del Proyecto Obama parece tener un destino bien distinto.
Un "gran error", según los republicanos
Por otro lado, incuye una cláusula para que el gasto`público que se destine a infraestructuras tan sólo pueda emplear
hierro y acero fabricado en EEUU. Es decir, Obama introduce una
medida proteccionista que amenaza con provocar una
guerra comercial a nivel internacional.
Obama pretende crear cerca de
4 millones de puestos de trabajo mediante esta inyección pública de recursos y, por ello, está apremiando al Congreso y al Senado para poner en marcha su plan de estímulo cuanto antes. Pese a ello, algunos destacados analistas de Wall Street, tales como
Peter Schiff, están convencidos de que la medida no sólo no creará nuevos empleos sino que
agravará la destrucción laboral que ya sufre el país.
Otros, como el exitoso inversor,
George Soros, pone el acento en el riesgo real de quiebra de la banca estadounidense. En concreto, estima que
el sistema financiero de EEUU precisa de 1,5 billones de dólares para evitar nuevas bancarrotas. Y es que, el
tsunami bancario amenaza con estallar en EEUU y Gran Bretaña, pese a todos los
salvavidas lanzados hasta el momento por la banca central, el Tesoro y ahora también los gobiernos de ambos países.
Pese a todo, la Reserva Federal de EEUU (FED) acaba de anunciar que está dispuesta a
comprar deuda pública del Gobierno a largo plazo. Una medida que amenaza con intensificar la emisión de billetes de dólar sin respaldo en valor de ningún tipo. Un anuncio que, curiosamente, coincide con un
cambio de estrategia por parte de China en la compra de deuda pública de EUU a largo.