Zapatero pudo rectificar, pero optó por ampliar aún más la brecha que le separa de las víctimas. No es que no fuera al congreso que este sábado ha concluido, es que ni tan siquiera
les devolvió la llamada. Mandó a disgusto al ministro Caamaño.
Quiroga pidió perdón en nombre de la clase política.
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