Un grupo sin identificar atacó anoche dos veces consecutivas la sede de la ONU, situada cerca del aeropuerto de Mogadiscio. Tras abrir fuego contra el personal, fueron repelidos por los guardias de seguridad. La base recibe continuas amenazas de muerte y ha sido atacada en sucesivas ocasiones.
L D (EFE) Tras colocar una bomba en el portón de entrada al recinto y abrir fuego contra el personal, se inició un tiroteo que obligó al grupo desconocido a retirarse sólo para volver una hora después y reanudar el ataque con los guardias de forma mucho más fuerte, sin que, no obstante, se registrasen víctimas.
La base de la ONU, cercana al aeropuerto de Mogadiscio, está amenazada por una autoridad, la somalí, que ha exigido en repetidas ocasiones que no se distribuya ayuda ninguna en las zonas controladas por los insurgentes islámicos. Somalia vive en el caos y sin gobierno central, sometida a clanes tribales que controlan con milicias feudos que consideran privados: la situación empeoró cuando en 2006 los clanes islámicos somalíes se hicieron con Mogadiscio y el sur del país.
Ningún grupo insurgente a reivindicado de momento el atentado, y los funcionarios gubernamentales no se muestran dispuestos a comentar lo sucedido. Existen diversos precedentes a la situación: la explosión de una bomba el pasado 28 de enero causó la muerte de tres cooperantes en la zona, o la detención en octubre del director local del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, Idris Mohamed Osman, por tener, según autoridades somalíes, vínculos terroristas.