Tras insistir en que la "violencia es un absoluto error", el líder espiritual tibetano reiteró que no presiona a favor de un Estado independiente para su nación, sino que Tíbet puede ser un "ciudadano feliz" en China.
Las revueltas sufridas en el Tíbet y zonas vecinas en marzo pasado se saldaron, según Pekín, con 19 muertos y, según los tibetanos en el exilio, las víctimas mortales ascendieron a más de de 140.
En una entrevista para la cadena de televisión NBC, el Dalai Lama reiteró el viernes su apoyo a la celebración de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, pero rechazó la represión contra los manifestantes tibetanos.
"Yo apoyo esos juegos. No estoy contra China. Pero también soy un hombre comprometido con la democracia y no podría mandar a callar a los manifestantes", señaló el líder espiritual de 13 millones de tibetanos.
"No somos partidarios de un boicot (pero) debemos dejar claro que los antecedentes chinos en relación con los derechos humanos no son buenos", agregó entonces el Dalai Lama, quien vive exiliado en la India desde 1959.
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