Gala Capital está controlada por Jaime Bergel, ex presidente de Merrill Lynch España, y Carlos Tejera, antiguo socio de Mckinsey y representante de Towerbook Capital Partners, antiguo equipo de Soros Private Equity Partners, para todas sus inversiones en España y Portugal. Entre sus accionistas se encuentran, además de Koplowitz y Jove, la familia del Pino y el fondo de pensiones de los empleados de Telefónica de España, Fonditel.
Xabier de Irala fue el máximo responsable de Iberia hasta el 12 de junio de 2003, día en que cedió el puesto al actual presidente de la compañía, Fernando Conte.
Manuel Jove, antiguo propietario de Fadesa, vendió el 54 por ciento que poseía en la compañía inmobiliaria a Fernando Martín por 2.200 millones de euros, por lo que se ha convertido en uno de los inversores más buscados en todas las operaciones corporativas.
Gala Capital vincula el éxito de Iberia en estos años sobre todo a su colectivo de trabajadores, así como a la capacidad de su equipo de dirección, por lo que su propuesta, basada en un modelo de continuidad y permanencia de los actuales gestores, asume los planes de crecimiento previstos para la compañía.
La oferta de Gala se basa en el mantenimiento de la independencia de la compañía, como base para garantizar su crecimiento. Esta independencia facilitará la potenciación de los aeropuertos de Madrid y Barcelona y su futura participación en el proceso de consolidación del mercado a nivel europeo.
La oferta de este nuevo consorcio se suma a la propuesta liderada por Texas Pacific Group (TPG) y British Airways (BA), además de los fondos españoles Vista Capital, Ibersuizas y Quercusia, que ha concluido el proceso de análisis de información contable, fiscal y legal con datos facilitados por la compañía y prevé lanzar su OPA a finales de noviembre o comienzos de diciembre, a un precio indicativo de 3,60 euro por acción.
La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha suspendido cautelarmente la cotización de Iberia después de que un consorcio liderado por Gala Capital haya solicitado información a la aerolínea ante la posibilidad de lanzarle una OPA. En el momento de la suspensión, a las 12.07 horas, las acciones de Iberia cotizaban a 3,63 euros, frente a los 3,49 euros a los que cerraron la sesión del miércoles. A su regreso al Parqué subían un 4 por ciento.


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