En mayo de 2007, en plena euforia en el PP por haber ganado al PSOE en número de votos las elecciones autonómicas y municipales, Ruiz-Gallardón volvía a mostrarse dispuesto a ayudar a lo que estuviera en su mano para que Rajoy fuera jefe del Ejecutivo.
Meses después, en agosto, en una entrevista con Efe, el alcalde expresó de nuevo su disposición a ir en las listas y aseguró que su responsabilidad como primer edil sería, "por supuesto", compatible con un escaño en el Congreso. Afirmaciones que abrían un gran debate en el PP, a las que se sumaban unas palabras de Manuel Fraga que apuntaban la conveniencia de ir preparando la sucesión.
El debate lo cerraba Rajoy el 4 de septiembre de 2007 al afirmar ante todos los diputados de su grupo que elaboraría las listas que "convengan al partido y a su presidente".
Sin embargo, Angel Acebes subrayó entonces que su partido cumple siempre sus estatutos, pero admitió que el Comité Ejecutivo Nacional "puede establecer excepciones" y recordó que actualmente hay en el Congreso diputados que son alcaldes.
En medio de los reiterados ofrecimientos de Ruiz-Gallardón para ir en las listas populares, Aguirre dijo que "hay muchas veces que calladito está más guapo". A Rajoy, sin embargo, le pareció "igual de guapo callado que hablando".
Si el alcalde de Madrid quería ser el delfín del Partido Popular, nunca se sabrá si esta vez también por la boca murió el pez.

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