A su juicio, el crecimiento económico debe basarse en la estabilidad presupuestaria, en las reformas fiscales, en la liberalización de los mercados, en la internacionalización de las empresas y en el fortalecimiento del tejido productivo, con especial atención a las pymes.
El presidente del PP se comprometió a aumentar la independencia y transparencia de las Comisiones Nacionales de Competencia, de la Energía, del Mercado de las Telecomunicaciones y del Mercado de Valores y a evitar la politización del Banco de España.
En este sentido subrayó que los presidentes, consejeros y vocales de estos organismos serán nombrados por una mayoría de tres quintos del Parlamento entre profesionales de gran prestigio y tras celebrarse una audiencia previa en el Congreso de los Diputados. Asimismo Rajoy destacó que estos mandatos se alargarán y no se podrán renovar.
Entre las principales reformas estructurales que hará en la economía estará la tendente a aumentar la competencia, para lo que integrará la defensa de los consumidores y la unidad de mercado, con más medios materiales y humanos. Además, para corregir los problemas de la unidad de mercado, se comprometió a aprobar una nueva Ley Orgánica de Unidad de Mercado.
Rajoy incidió en que al Gobierno "le da miedo hablar del futuro" y añadió que "no hay peor ciego que el que no quiere ver". En su opinión, el actual Ejecutivo vive de la inercia y de la herencia económica dejada en la anterior legislatura, y contrapuso ese periodo del mandato del PP "en el que se hacían reformas de forma continuada" con la "inacción" del Gobierno actual.
El líder del PP subrayó los problemas de la economía española con una inflación al alza y muy superior a la de la zona euro, con la mayor pérdida de poder adquisitivo entre 2004 y 2006 y con un incremento de las desigualdades entre los españoles.
También criticó la pérdida de competitividad, el incremento del déficit exterior, "el más alto de los países desarrollados", y el volumen elevado de la deuda de las familias y de las empresas. Rajoy afirmó que "un cambio de caras no le vendría nada mal a la economía española, es imprescindible".
Además destacó que la bajada de impuestos anunciada por el PP es "la mayor propuesta que se ha hecho en democracia" y añadió que "es la mejor baza para ganar competitividad". El líder del PP insistió en que "España necesita sentido común y no ocurrencias, ni genialidades, ni improvisaciones", y añadió que él ofrece "sensatez, seguridad, certidumbre y sentido común".

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