
Los disparates son muy típicos en la descripción que hacen los pacientes ignaros de sus síntomas clínicos. Se une la ignorancia con el nerviosismo y la contumacia de los médicos en mantener los términos técnicos.
Ignacio Egea precisa que los disparates de los alumnos que me envía Herman von Kleinstad están sacados del libro Antología del disparate de Luis Díez Jiménez. Creo que es de justicia recoger esa precisión. También es verdad que muchos de esos supuestos disparates seguramente son inventados con propósitos de sana eutrapelia. A ver si queda claro que una gran parte de lo que decimos en la parla coloquial es para hacer sonreír al vecino. Lo de comunicarse, en el sentido de transmitir información, es secundario.
Gabriel Ter-Sakarian acumula un nuevo disparate estudiantil:
Don Gabriel recoge este anuncio oído en una gran superficie comercial:
Más disparates de estudiantes. Los recoge José R. Perdigón:
José Antonio Martínez Pons me envía una ristra de disparates de estudiantes, que, si no son verdaderos, son divertidos:
Es sabido que, en las conversaciones con los médicos, los pacientes suelen caer en trabucamientos muy graciosos. La explicación está en la jerga médica, tan difícil de ser comprendida fuera del círculo profesional, y la situación de especial nerviosismo de los pacientes. Francisco de A. Pineda Ortega me proporciona algunas divertidas ilustraciones sobre el particular:
Los disparates son muy típicos en la descripción que hacen los pacientes ignaros de sus síntomas clínicos. Se une la ignorancia con el nerviosismo y la contumacia de los médicos en mantener los términos técnicos. Agustín Fuentes cuenta el caso de una mujer de cierta edad [es decir, incierta] que fue al médico para que le "echara un diagnosis de esos". Realizadas las pruebas, la buena mujer resumió a su familia el resultado: "Las verticales le resonaban con poca densidad porque estaban desgastadas". Naturalmente, la señora quería decir que tenía un desgaste de las vértebras cervicales y una incipiente osteoporosis. Le habían hecho una resonancia magnética y una densitometría.
