
Los "entrevistables" tienen que tener mucho cuidado en no emitir juicios y opiniones que luego vayan a ser objeto de crítica o de rechifla. De ahí que ese tipo humano sea tan amigo de las palabras o frases que no quieren decir nada y pueden decirlo todo.
Esa es la regla de oro de los que yo llamo "entrevistables", esto es, los hombres públicos que necesitan ser entrevistados en los medios para poder seguir en los cargos. Excluyo a los científicos, profesionales o escritores. Los "entrevistables" tienen que tener mucho cuidado en no emitir juicios y opiniones que luego vayan a ser objeto de crítica o de rechifla. De ahí que ese tipo humano sea tan amigo de las palabras o frases que no quieren decir nada y pueden decirlo todo. Otra preferencia es por las palabras largas en lugar de sus equivalentes con menos sílabas. La cosa es ganar tiempo y parecer cultos. Veamos algunos ejemplos:
No quiero decir que las expresiones o palabras de la retórica de los "entrevistables" sean algo ilegítimo. Antes bien, suelen acomodarse a un castellano culto o a expresiones castizas de mucha solera; simplemente, se trata de alargar el discurso para emitir la menor sustancia posible. De esa forma se minimizan las posibles críticas. Todo ello para desesperación de los entrevistadores o del público que desea informarse.
