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Pienso que los candidatos y los proyectos que favorecen la libertad individual suelen perder en las contiendas electorales porque la mayoría de los electores no los apoyan. La realidad es que hay demasiados ciudadanos que no quieren ser libres, por lo que una y otra vez rechazan a candidatos que defienden el libre mercado, las libertades civiles, el comercio global y otras ideas y principios similares. Por el contrario, apoyan el proteccionismo, las regulaciones y el intervencionismo en los hábitos y en la vida personal, restringiendo la libertad individual bajo el espejismo de la perfecta seguridad, se trate de las amenazas de terrorismo, las medicinas bajo prescripción o el medio ambiente. Así tratan de hacer uso de los impuestos que otros pagan con el fin de controlar las vidas de los demás y para evitar supuestos peligros.
La ciudadanía no está siendo engañada por los medios de comunicación ni por los políticos. No, la gente lo que quiere son cosas gratis que paguen los demás. En el actual proceso electoral en Estados Unidos, el precandidato presidencial que apoya abiertamente las políticas libertarias, Ron Paul, no tiene posibilidades de triunfo.
Esta campaña electoral deja claro que a los votantes no les interesa la raza ni el sexo del candidato presidencial sino los recursos que el Gobierno le extraerá a Pedro para regalárselos a Juan. No importa que los beneficiarios sean muy pocos. Se trata de algo parecido a los jugadores que van a Las Vegas con la esperanza de ganar mucho, aunque saben que lo más probable es que pierdan cuanto apuesten. Al igual que ellos, los ciudadanos votan con la esperanza de conseguir algo a cambio de nada.
Hay diversos grupos de la sociedad que fomentan esa manera de pensar y de actuar en las contiendas electorales. Y las escuelas del gobierno no enseñan la verdad de lo que sucede porque los maestros forman parte de esos mismos grupos que quieren lo que otros tienen que pagar. Pero es ridículo creer en un futuro próspero para la sociedad cuando tantos rechazan la productividad y más bien favorecen la dependencia.
Así, hoy vemos a mucha gente apoyando a Hillary Clinton y no creo que abandonemos los malos hábitos a corto plazo. Pero, a pesar de todo esto, soy optimista con respecto al largo plazo. La idea de una sociedad libre es bien nueva. A través de casi toda la historia de la humanidad, la gente ha vivido bajo gobiernos opresivos, donde pequeños grupos que se hacían pasar como salvadores del prójimo oprimían a sus conciudadanos.
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