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Trichet, por fin, se ha salido con la suya. Ha conseguido poner el tipo de interés oficial al 4,25%. Lo que no sé es si con eso logrará controlar los precios. El tipo de interés influye en los precios, según la teoría, contrayendo la demanda de la economía. A más alto tipo de interés, más caro es endeudarse para gastar en bienes de consumo e inversión, que son las partidas de la demanda privada (la demanda pública no es sensible al tipo de interés, pues es una decisión política).
Así, el tipo de interés, cuando se eleva, produce efectos contractivos directos sobre el consumo y la inversión, e indirectos, pues genera ex
pectativas de menores ventas en el futuro y, en una segunda ronda, produce planes de reducción de plantilla y despidos. A su vez, estos, recortan los planes de gasto de las familias y... (Naturalmente, lo contrario es cierto, pero no simétrico.) Como se ve en el sencillo grafico, la subida de tipos de interés retrae la curva de demanda total de DD1 a DD2, con lo que, si la oferta se mantiene, la inflación baja. Con un coste en actividad y empleo inversamente proporcional a la elasticidad de las curvas de oferta y demanda, determinada, a su vez, por la flexibilidad de los mercados.
El problema es que no estamos en una situación de oferta normal y demanda excesiva que hay que enfriar. Estamos en una situac
ión sin antecedentes (no es estanflación, como creen algunos, sino algo peor), en la que la oferta no tiene la suave inclinación positiva del gráfico. Los precios que se han disparado han sido los de alimentos y energía, y lo han hecho por una súbita contracción de la oferta. En el gráfico siguiente tenemos un sencillo esquema de los efectos de estos mercados: Una oferta que ha girado a la izquierda y es rígida, o incluso de inclinación negativa, como sucede ahora con el petróleo y bienes básicos, que contraen su oferta al aumentar el precio. Esto sucede porque no hay stocks de reserva, la producción está al límite de capacidad... Y no sólo eso, sino que las condiciones que perfilan esa oferta se endurecen constantemente, lo que hace que la misma se desplace a la izquierda (de oferta1 a oferta2), pues muchos países productores de alimentos han cortado o penalizado las exportaciones de alimentos y de petróleo; los unos para contener los precios internos de los alimentos; los otros, encantados de perforar menos y que siga subiendo el precio. Pues no les interesa tanto el dinero al contado: prefieren especular con el petróleo bajo tierra.
En cuanto a la demanda, resulta que por el tsunami financiero, ya se han retraído hasta la posición DD2, a pesar de que países como EUU y RU hayan bajado los tipos. Es más, estos países, como España, se aproximan a gran velocidad a una severa y prolongada recesión. Subir los tipos es simplemente añadir severidad a esa recesión: es poner a la gente en dificultades, con su renta más baja y su hipoteca más alta, las cosas aún más difíciles.
Supongamos que Trichet tenga algo de lógica en su argumentación de que esto es un movimiento preventivo, para evitar que los salarios quieran recuperar parte de la capacidad adquisitiva perdida. Pero entonces, ¿Por qué no explica qué pasa con el Euribor, que está más de un punto por encima del oficial? ¿No es suficiente ese 5,3% de euribor para desalentar efectos alcistas en los salarios? ¿No ese margen una expresión de la permanencia de la crisis financiera y de las restricciones crediticias, suficientes para enfriar la demanda?
Hasta agosto de 2007, el euribor se movía un décima por encima del tipo oficial. Eso es el margen normal. Cualquier margen superior es indicio de malestar y una penalización a la demanda: es como si el tipo del BCE estuviera al 5,25%. Sino, que se lo pregunten a lo hipotecados españoles, y a las empresas...
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