7 de Enero de 2009 - 20:29:12 - Juan Manuel Rodríguez
Por supuesto que cada uno puede colocar el listón a la altura que más le plazca y luego, cuando ve que no se cumplen sus objetivos, pedir la dimisión de éste, del otro y del de más allá, de todos. Aunque, si he de ser sincero, no veo el caso de Javier Aguirre por ningún sitio. Logró que el Atlético de Madrid se clasificara para la Champions diez años después de su última participación en la competición europea y tiene al equipo en la zona alta de la clasificación de la Liga. Ha tenido, eso sí, la malísima suerte de que le tocara un inspiradísimo Messi, más que el Barça, en los octavos de final de la Copa del Rey, pero supongo que, forofismos al margen, quien más y quien menos daba ya por clasificados a los culés, y más teniendo en cuenta que el segundo partido de la eliminatoria se jugará en el Camp Nou. Naturalmente que en el fútbol se dan las sorpresas, pero hoy, tal y como está jugando el Barcelona, constituiría un milagro que pasase el Atlético.
Si alguien vendió humo o se acostó demasiado tarde aquel día en que el Atlético superó a los merengues en la clasificación, o leyó a Manolete dando nuevamente -otra vez, vuelta insistente y machacona de la burra vieja al trigal de Concha Espina- la piel del oso blanco por vendida de antemano cuando en el Real Madrid ya tienen sus propios (y graves y acuciantes e innumerables) problemas, que vaya a reclamarle ahora al maestro armero: yo tengo el número de teléfono por si alguien lo quiere. Tal y como yo lo veo, el objetivo que debe fijarse el Atlético no debe consistir en soñar con el título de Liga o con eliminar al Barça de la Copa porque Ujfalusi y Heitinga, para qué nos vamos a engañar, no dan para eso, ni tampoco sufrir una sobreexcitación que luego habrá que calmar rápidamente con una ducha de agua fría tras superar uno o dos días al Madrid en la Liga, sino centrarse sin obsesionarse en hacer las cosas razonablemente bien en el campeonato de la regularidad y dejarse el corazón, los pulmones y el hígado en el decisivo partido de octavos de final de la Champions contra el Oporto.
¿Culpable Aguirre? ¿Culpable de qué? ¿De administrar con excesivo celo a Agüero, quizá el único capital futbolístico trascendente que han puesto en sus manos?... Cuando miro al Atlético de Madrid, club por el que siempre he tenido un especial cariño, veo a un equipo nervioso por fuera y frágil por dentro, un gigante que no hace más que mirarse a los pies no vaya a tenerlos de barro. Después de un partido como el que Messi hizo ayer en el estadio Vicente Calderón no queda otra cosa que hacer lo que hicieron los aficionados colchoneros: aplaudir a la estrella. Pero, al día siguiente de la derrota, me encuentro con unas declaraciones acusatorias de Maxi Rodríguez y un análisis, por llamarlo de alguna forma, destructivo de Enrique Cerezo. Imagino que si el delantero argentino dice que "antes corríamos los once y ahora quizás no" será porque él, autocrítico, se incluirá entre aquellos que se pasan el rato tocándose la barriga. De no ser así, cuestión ésta que me sorprendería mucho, el capitán tiene que dar nombres, apellidos y razón social.
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6 de Enero de 2009 - 22:11:29 - Juan Manuel Rodríguez
He visto pocos goleadores como Hugo Sánchez. El mejicano convivió con delanteros más habilidosos que él, pero cuando de entrar a matar se trataba no fallaba casi nunca. No en vano, Hugo está entre los cinco máximos goleadores del Real Madrid, club que a lo largo de su historia ha contado con los mejores especialistas del mundo. Por lo demás, Hugo, que yo creo que ya tenía claro desde que jugaba en el Atlético que él quería acabar en el Madrid, era uno de esos futbolistas desequilibrantes que ganaban partidos ellos solos. Y cuando me refiero al desequilibrio lo hago también al psicológico. Todavía es recordada aquella jugada del Molinón con el delantero madridista y Ablanedo, portero del Sporting, como protagonistas: Hugo pisó al guardameta, éste le respondió, el árbitro expulsó a Ablanedo y pitó penalti a favor del Real Madrid que lanzó, y marcó por supuesto, Hugo Sánchez; creo recordar que aquel partido acabó con el marcador de 1-0 para los merengues.
Del Hugo jugador de fútbol poco más se puede decir salvo que ha sido sin duda uno de los mejores goleadores del último cuarto de siglo. Era ambicioso, presumido, pretencioso, avaricioso, ególatra, individualista y vanidoso, o sea, un auténtico divo, una estrella, un
crack. Quería que se le tratara como tal, no hacía prisioneros sobre el terreno de juego ni tampoco fuera de él, dudo que tuviera muchos amigos, ni siquiera dentro de su propio vestuario, aunque era idolatrado por las aficiones de sus equipos y vilipendiado e insultado por los seguidores rivales. El mejicano se acostó un día con los ecos de los gritos de "¡indio, indio, indio!" del estadio Santiago Bernabéu resonando aún en sus oídos y a la mañana siguiente se levantó con los gritos de "¡Hugo, Hugo, Hugo!" de los mismos que antes le querían linchar. Antes y después, 54 goles en la Liga con el Atlético y 164 con el Real Madrid. Hugo Sánchez Márquez era imprescindible y él lo sabía.
Sin embargo del Hugo entrenador, como ocurre con el caso de Maradona, no sabemos nada y lo bueno o lo malo está todavía por descubrir. Del mismo modo que todos intuíamos desde que aterrizó en el Atlético de Madrid procedente de los Pumas que su ambición era acabar jugando con el Real Madrid, ahora todos sabemos que su reto es utilizar al Almería como catapulta hacia el banquillo que ahora mismo ocupa Juande Ramos. El, además, no pretende ocultarlo y con una altanería similar a la que poseía aquel
Bota de Oro de la temporada 1989-1990 declara a los cuatro vientos que se siente preparado para dar el salto y que sabe que su momento llegará. No lo sé, la verdad. En su día lo aposté todo al número de Schuster y ahora vivo debajo de un puente. Hugo y Schuster tienen demasiadas similitudes, aunque creo -quiero creer- que el mejicano es más listo que el alemán aunque tan complejo como él. En Almería está la respuesta.
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5 de Enero de 2009 - 17:49:36 - Juan Manuel Rodríguez
Anda el Madrid tan necesitado de genio, en su doble acepción de carácter firme y enérgico y de la capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables, que el debut de dos jugadores como Diarrà y Huntelaar, que en cualquier otro momento habría pasado sin pena ni gloria, ha generado una inusitada expectación, hasta el punto que sus intervenciones han sido escrutadas al dedillo y de ellas han querido extraerse conclusiones tan rápidas que resultan atolondradas. De Diarrà se dice que es un atleta, que corta y que no se complica la vida, mientras que de Huntelaar lo más bonito que he oído es que anda escaso de fondo físico y que no le llega a Van Nistelrooy ni a la suela de las botas. Lo que se espera de un Real en condiciones es que en él debuten futbolistas de esos que no te den un respiro, jugadores en cuya presencia el hecho mismo de pestañear se convierta en un artículo de lujo.
No parece que el primer partido oficial del francés y del holandés vaya a dejar una huella indeleble en el corazón de los aficionados merengues. No veo yo a un padre presumiendo en el futuro delante de su hijo, recordándole eso de que él estuvo en el debut de Diarrà, ni tampoco me imagino un programa de televisión preguntando dentro de veinte años "¿dónde estaba usted cuando Huntelaar jugó su primer partido con la camiseta del Real Madrid?"... Si se lo preguntaran a Juande Ramos, la respuesta sería muy fácil: "me estaba cortando las uñas en el banquillo". La gente debería ir al estadio Santiago Bernabéu a morderse las uñas, como cuando jugaba Butragueño, y no a cortárselas como sucede ahora. A mí jamás se me habría ocurrido cortarme las uñas en presencia de la
Quinta del Buitre o del Milan de Van Basten, Gullit, Baressi y Ancelotti. "¿Qué recuerdas del debut de Diarrà?"... "Recuerdo que tenía las uñas muy largas y aproveché el partido contra el Villarreal para cortármelas".
Si yo tuviera que elegir entre Gago, Higuaín, Robinho, Van der Vaart, Marcelo, Diarrà y Huntelaar, por poner únicamente siete ejemplos, me quedaría sin dudarlo con Carlos Tévez, uno de esos jugadores de fútbol con los que no te puedes cortar las uñas. Ferguson quiere dejar volar al
apache, aunque el problema con el que se encontraría Calderón es que el escocés ya dijo que no le vendería ni un virus. El Real Madrid se ha caracterizado siempre a lo largo de su centenaria historia por tener en su plantilla a futbolistas de carácter firme y enérgico, por un lado, y a futbolistas capaces de crear o inventar jugadas nuevas y admirables, por el otro: Tévez reúne ambas cualidades y además de todo ya llegaría comido de casa. Y por otro lado tengo la sensación de que si el argentino viera a un entrenador suyo haciéndose la manicura en el banquillo mientras él jugaba al fútbol, además de las uñas se cortaría la tensión en el ambiente. Justo lo que le hace falta al Madrid actual.
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4 de Enero de 2009 - 12:18:15 - Juan Manuel Rodríguez
A Diego Armando Maradona le reciben emocionados en el Camp Nou, cual si de miembros culés de esa cosa tan imbécil que se llama
Iglesia Maradoniana se tratara, más por lo que pudo ser que por lo que realmente acabó siendo porque, si echamos la vista atrás, nos daremos perfecta cuenta de que el mejor futbolista del mundo ilusionó más que colaboró prácticamente a agrandar la extraordinaria historia culé; lo contrario habría constituido un verdadero milagro puesto que Maradona debutó el 4 de septiembre de 1982 y disputó su último partido el 5 de mayo de 1984, veinte meses de los cuales cuatro hubo de pasarlos en la cama debido a una hepatitis y otros cuatro no pudo jugarlos porque Goicoechea le hizo trizas el tobillo. Si los números no me fallan, el argentino estuvo un año de
tiempo escurrido jugando para el Barça y luego se marchó a triunfar al Nápoles porque José Luis Núñez no le supo tratar como lo que era: el
galáctico entre los
galácticos.
Desconozco si, acaso dentro de veinte o de treinta años, a algún idiota con tiempo libre le dará por fundar la
Iglesia Messiana, pero lo que sí sé es que los actuales dirigentes del club no están dispuestos a repetir los mismos errores que en su día se cometieron con Maradona y que, aunque intenten revestirlo con un halo de cierta normalidad institucional, se dejan la piel cada día para demostrarle que él es distinto al resto, especial. Guardiola, que está demostrando ser un tipo listo y cauteloso, desmiente que Messi no quisiera entrenarse con el resto de compañeros tras la sustitución ante el Valencia y, ante el retraso navideño del argentino, no tiene tampoco ningún empacho a la hora de hablarnos de lo importante que es para Lionel su familia, como si el resto no la tuviera o no la quisiera, y echarle luego la culpa a la huelga encubierta de los controladores del aeropuerto de Madrid Barajas.
Maradona, por otro lado, le dice a Beguiristain que tiene que cuidar a Messi, y el director deportivo del Barcelona hace añicos en dos minutos el acuerdo alcanzado en su momento con la AFA para que el chico no jugara con Argentina los partidos amistosos. Está claro que el Barça tiene
messidependencia dentro del terreno de juego, y no hay más que echarle un vistazo al partido disputado ayer mismo contra el Mallorca, y también fuera. Morajela: en el fútbol absolutamente todo el mundo es prescindible -entrenadores, directivos, periodistas, muchos jugadores...- salvo los futbolistas excepcionales, y Lionel Andrés Messi lo es. Y, a diferencia de lo que ocurrió hace un cuarto de siglo con Diego Maradona, que ha sido sin duda uno de los tres mejores futbolistas de toda la historia, los actuales dirigentes del Fútbol Club Barcelona lo saben. Supongo que, cuando hayan pasado veinte años, no querrán recibir a Leo embargados por la emoción de lo que pudo haber sido sino de lo que realmente acabó por ser, y para ello están dispuestos a pasar por el aro como, por otro lado, haría cualquier hijo de vecino.
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2 de Enero de 2009 - 13:30:20 - Juan Manuel Rodríguez
Me imagino que si ahora casi nadie cree a Ronaldo cuando afirma que está feliz en Manchester y que no hay ningún acuerdo con el Real Madrid para la próxima temporada es debido a que el chico agotó su crédito cuando el verano pasado estuvo jugando a la
tarara con todo el mundo. La historia del fichaje del portugués volvió a resucitar cual
zombie periodístico, cuando todo parecía indicar que estaba muerta y definitivamente enterrada, tras la publicación de unas presuntas declaraciones del dueño de
Joy Eslava, a la sazón directivo de Ramón Calderón, según las cuales el club blanco habría llegado a un acuerdo con los ingleses para permitir que Cristiano cumpliese su sueño de jugar vestidito de blanco en junio de 2009. Por lo que observo, las declaraciones del
crack portugués no han calado y hoy se dice que forman parte de una campaña de marketing cuya finalidad es retener al jugador.
Surge entonces un problema: ¿a quién creer? ¿A un componente de la directiva más mentirosa de la historia del Madrid o a un chaval que se cree el centro del universo y que estuvo jugando con unos y con otros durante cuatro largos meses? ¿Cómo voy a creerme yo algo de lo que salga de una junta presidida por el hombre que empeñó su palabra -la suya, no la de otro, la suya, su propia palabra- en el fichaje de Kaká y que no dimitió tras traicionar a los socios? ¿Cómo podemos creer a Ronaldo, tan buen futbolista como inmaduro y poco fiable? Al único que creo, y eso que no es precisamente un personaje por el que tenga especial devoción, es a Alex Ferguson; cuando el escocés dice que no le vendería ni un virus a Ramón Calderón, le creo a pies juntillas. Y si el hombre más poderoso de uno de los clubes de fútbol más poderosos del mundo afirma que él no le vendería ni una gripe al actual Real Madrid, yo me quedo con él antes que con Pedro Trapote, sinceramente.
Hablar no cuesta dinero. Filtrar es gratis. Mentir, como venimos apreciando, no constituye un problema insalvable. El caso es que a Calderón le han puesto de repente a tripular el
Queen Mary 2 cuando sólo tiene mentalidad de
La Dorada. Ojo, que se me interprete bien, Chanquete era un tipo sensacional, tocaba muy bien el acordeón y tenía una filosofía de vida muy positiva, pero lo más probable es que si le hubieran colocado al frente de un transatlántico de 1.957 metros cuadrados, con 5 piscinas, cancha de golf, jardín interior, salón de baile, teatro, spa, casino, 17 cubiertas, 1.310 habitaciones, 37 ascensores, un gimnasio y 14 bares, el hombre se habría hecho un lío. No es que, como le decía el jefe de policía Brody al capitán Quint en la película
Tiburón, a Calderón le haga falta un barco más grande puesto que ya conduce el más grande del mundo; lo que ocurre es que los pasajeros, que son los socios, han puesto a Chanquete al frente del Queen Mary, y ahora mismo ocupan las oficinas del estadio Santiago Bernabéu
Tito, Bea, Javi,
Pancho y
Piraña. Y hasta junio de 2010, la letra es la de
Los Pajaritos: "Pajaritos, a bailar. Cuando acabas de nacer, tu colita has de mover. Para un pajarito ser, este baile has de bailar y a todo el mundo alegrar".
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1 de Enero de 2009 - 14:46:06 - Juan Manuel Rodríguez
Hay quien asegura que 2009 será el año del ministro -así, con
m minúscula, salvo, claro, que te caiga muy bien el titular del Ministerio, éste sí con
m mayúscula, aunque el departamento pueda ser perfectamente un brindis al sol (ahí están la ministra Corredor y el Ministerio de Vivienda para corroborarlo)- de Deportes, y quien también apuesta decididamente por la ecléctica figura del silente y ponedor secretario de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte como futuro responsable de la susodicha cartera. El ascenso del químico inane sería, por cierto, lógico y catastrófico a partes iguales; sería lógico por un lado, pero no ateniéndonos a la primera definición del adjetivo
lógico, ca que aparece en el Diccionario de la Lengua Española ("perteneciente o relativo a la lógica") sino a la quinta y última: "Dicho de un suceso: cuyos antecedentes justifican lo sucedido".
Teniendo en cuenta que Jaime Lissavetzky lleva ocupando los últimos cinco años la máxima responsabilidad deportiva en España, parece bastante lógico pensar que si al final José Luis Rodríguez Zapatero se saca de la manga un Ministerio de Deportes a petición del ex capitán de Copa Davis, éste pase a ocuparlo el señor Díez o, en su defecto, el señor Vicario, que para eso fue el cerebro pensante. Y el nombramiento del químico será igualmente catastrófico puesto que, y ya que estamos hablando todo el rato de la lógica, es lógico deducir que la política que Lissavetzky llevará a cabo al frente del futuro Ministerio en lo que a la defensa de la dignidad e integridad del Reino de España, que es lo que a mí realmente me preocupa, será muy similar a la que ya ha puesto en práctica a lo largo de todo el lustro anterior, esto es: taciturnidad y callada por respuesta ante la grosera utilización del deporte por parte del independentismo.
Está muy bien eso de la reforma de la Ley del Deporte, y me habría parecido igualmente fenomenal que, justo al día siguiente en que Vicente Ordaz y el equipo de deportes de la Cadena Cope en Valencia descubrieron una conversación acerca del posible amaño del partido entre el Athletic Club de Bilbao y el Levante en el que, todo sea dicho de paso, uno de los participantes, si no los dos, implicaban al presidente de la Federación Española de Fútbol, el señor Díez nos hubiera regalado su opinión al respecto, aunque quizá no hubiera sido políticamente correcto. Pero supongo que un secretario de Estado habrá de tener sus prioridades, y para un secretario de Estado de España no debe exitir mayor prioridad que la de defender en público y en privado la integridad de su nación, que sigue siendo a estas horas de la tarde y mientras
Urkullusku no se salga con la suya, la nación española. Puesto que Lissavetzky ha callado en la mayoría de asuntos que a mí realmente me preocupan y su actitud ha sido pelotilla con unos y pelotari con los otros (y ustedes ya me entienden), yo no puedo por menos que valorar su gestión con una nota de cero... patatero, por supuesto. Aunque la lógica del presidente del Gobierno me haga temerme efectivamente lo peor de cara al año que hoy inauguramos.
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30 de Diciembre de 2008 - 14:08:21 - Juan Manuel Rodríguez
Anoche estuvo con nosotros en
El Tirachinas Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español. Creo que Blanco ha sido un magnífico presidente del COE e imagino que, si no sucede nada extraño, será otra vez candidato a la presidencia en 2009 y seguirá otros cuatro años más al frente del olimpismo español. Es un hombre que siente verdadera pasión por la tarea que desempeña y sólo el entusiasmo que transmite ya valdría dinero en los tiempos que corren. Aunque mi valoración de la gestión de Alejandro Blanco al frente del COE no me impide, por supuesto, divergir con él en algunas cuestiones. Es posible que él, por el cargo que ocupa, no pueda decir algunas cosas que quizá le apetecería decir, y esa es la ventaja que yo tengo con respecto a él porque a mí me sucede justamente todo lo contrario y es por la posición que ocupo que puedo y tengo que decir algunas cosas.
Una de ellas es la idoneidad de la designación por parte del Comité Olímpico Internacional de Pekín como sede de los pasados Juegos Olímpicos. El
establishment del deporte se tiene muy bien aprendida la lección y, como si de un sólo hombre se tratara, tira de manual para repetirnos machaconamente eso de que los Juegos son para los deportistas, que la influencia de los mismos en la calidad de vida de los ciudadanos chinos se podrá ver con más nitidez cuando pase el tiempo y que las reivindicaciones que se produjeron parecían prefabricadas con objeto de estropear la competición. Y no es que no entienda perfectamente el empeño y la dedicación que pone un deportista que se deja la piel con objeto de acudir a una cita olímpica, lo que ocurre es que, colocados en un fiel de la balanza el esfuerzo, la superación y el interés del deportista, y en el otro el sufrimiento del torturado, del ajusticiado, del perseguido o del represaliado, yo, si he de ser sincero conmigo mismo, me quedo sin pensarlo dos veces con la defensa a ultranza de los derechos universales del hombre. Y si, con objeto de defender con más efectividad esos derechos, alguien decide aprovechar el eco de unos Juegos Olímpicos, yo firmaré sin dudarlo a pie de página.
Para llegar a la conclusión de que la elección de Pekín como sede de los Juegos fue un error del COI no hace falta esperar un año o dos, y además conviene repetirlo ahora, cuando la llama olímpica está apagada y los derechos humanos en China más pisoteados si cabe que en agosto, no vaya a ser que, si dejamos pasar más tiempo, nos digan que ya sólo interesa Londres 2012, y la justicia y la libertad individuales están pasadas de moda y se llevan otras historias más
in. Lo único cierto es que hoy, aparcada la llama, silenciados los clarines, cerrados los estadios y colgadas en un cuadro las medallas obtenidas por Michael Phelps, el Gobierno comunista de la República Popular de China se ha decidido a represaliar, con más saña si cabe que hace cuatro meses, a aquellos que piensan, sienten, sueñan o creen en otra cosa que no sea la mal llamada
Revolución Cultural. Es posible que los ideales del barón de Coubertin hayan quedado reducidos a cenizas en el actual
Movimiento Olímpico, y que el Comité Olímpico Internacional sea un negocio como otro cualquiera. Esa será, en último extremo, una responsabilidad exclusiva de quienes hayan contribuido a deformarlo hasta su estado actual. Pero, aunque sólo sea de vez en cuando, entre Huntelaar y Guardiola, entre Nadal y Ferrari, entre Gasol y Cristiano Ronaldo, conviene abrir un paréntesis, tomarse un respiro y decir otra vez lo que hay que decir. Aunque ya no sea noticia. Aunque ya no esté de moda. Aunque no sea guay.
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29 de Diciembre de 2008 - 12:48:19 - Juan Manuel Rodríguez
Lo malo que tiene el espectáculo de la Fórmula Uno es que resulta previsible hasta sus últimas consecuencias. Lo más probable es que la Liga de fútbol la acaben ganando Real Madrid o Barcelona, pero siempre existe la posibilidad de que se alce con el título el Deportivo de La Coruña, el Valencia o el Atlético de Madrid, sin embargo la distancia que existe en la Fórmula Uno entre Ferrari, (14 campeonatos de pilotos y 15 de constructores) Mc Laren (11 campeonatos de pilotos y 8 de constructores) y Williams (7 campeonatos de pilotos y 9 de constructores) es abismal con respecto al resto de competidores. Si la gente se divierte tanto con la lluvia en las carreras es justamente porque la condensación del vapor de agua contenido en las nubes ejerce como improvisado e inevitable handicap, igualando las fuerzas entre unos y otros. Hay aficionados que sólo ven la salida, y eso es así porque, si no ocurre nada extraño, el motor no se rompe o el piloto no se vuelve loco, de una buena salida depende el cincuenta por ciento del éxito de la carrera.
De ahí, por ejemplo, que al realizar su vaticinio acerca de lo que sucederá en la próxima temporada, Lewis Hamilton no cuente con Fernando Alonso, que tiene dos campeonatos en su haber, entre los favoritos al título. No es que el inglés le tenga especial manía al español, que a lo mejor también, sino que sabe muy bien que resulta improbable que Fernando se cuele entre los más rápidos conduciendo como conduce el auto de los hermanos Macana. Aún así, porque Alonso es el más inteligente y el más hábil de todos los pilotos del circuito, protagonizó un final de temporada excepcional en el último campeonato, pero la ventaja adquirida por sus rivales hizo de "colchón" y para el español resultó una misión imposible poder colocarse más arriba. Parece lógico y normal que el equipo más fuerte y prestigioso de la Liga quiera hacerse cuanto antes con los servicios del máximo goleador del campeonato: Ferrari acabará fichando a Alonso.
Dice Luis García Abad que a nadie se le escapa que Fernando quiere correr en Ferrari, y es cierto que a nadie se le escapa. Y comprendo muy bien a Alonso. Para él, que ha ido quemando etapas a lo largo de una prolífica carrera deportiva, no debe existir ya mayor motivación que la de acabar pilotando un Ferrari. Y si los propietarios de la escudería italiana tomaron buena nota de lo que ocurrió la pasada temporada, que yo creo que lo hicieron, para ellos también tiene que ser un objetivo deportivo inaplazable la contratación del piloto de Renault. Para Fernando debe resultar decepcionante y frustrante ver cómo le superan en la clasificación pilotos inferiores a él. Será francamente divertido ver qué pasa si al final se confirma el acuerdo entre los italianos y el español desvelado por
La Gazzetta dello Sport. Aunque "divertido" no sea probablemente el adjetivo más acertado para definir ese "matrimonio" porque lo que sucederá es que, entre 2011 y 2014, Ferrari y Alonso ganarán al menos tres campeonatos de constructores y de pilotos respectivamente, ya lo verán. Y los demás quedarán para tirar el arroz y gritar "¡Vivan los novios!".
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28 de Diciembre de 2008 - 14:08:49 - Juan Manuel Rodríguez
No conviene que perdamos más tiempo: Euskal Herria es una fantasía utilizada por los proetarras. Da lo mismo que ayer se manifestaran mil, dos mil o tres mil personas por las calles de Bilbao (una minoría, en cualquier caso); yo mismo me manifesté absolutamente sólo el otro día en la Plaza Mayor de Madrid a favor de que Charlize Theron cenase una noche conmigo, he de reconocer que con suerte desigual. Y eso que la pancarta estaba bien clara: "Charlize Theron: una mujer, una cita, un desayuno en la cama". Pero nada, ni caso. Que el Gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero otorgase a una selección de Euskal Herria el rango de oficialidad sería tanto como que el Gobierno de Gordon Brown decidiese concederle carta de naturaleza a un combinado nacional de la Academia Hogwarts, ficción surgida, como bien saben todos los niños y todas las niñas del país, de la cabeza de la millonaria y además escritora J.K.Rowling.
Tanto da, pues, la manifestación en sí, el número de personas que la encabezaran, el recorrido empleado o la leyenda de la pancarta. Es sólo otra manifestación más. Y con idéntico resultado, por cierto, a la que yo protagonizara el otro día. Si no fuera porque el químico inane, ponedor y silente ocupa en la actualidad la secretaría de lo que nos queda de Estado para lo que nos queda de Deporte, estaría por asegurar que servidor tiene infinitas más posibilidades de quedar con Charlize Theron que Labaka de ver una selección oficial que no sea la nacional española. Sí es recomendable, sin embargo, que conozcamos de quienes se hicieron acompañar en su reclamación Garitano, Ansotegi, Garmendia, López Rekarte o el propio Labaka. Lo hicieron de miembros de Batasuna-ETA y de dirigentes de la desaparecida HB. Conviene que sepamos quienes somos nosotros y quienes son ellos.
La pena es que todo esto que yo escribo aquí desde hace tiempo no lo corrobore quien tiene la máxima responsabilidad del deporte en nuestro país. Ayer oí a Lissavetzky sacando pecho por los éxitos del año 2008, el mejor de la historia del deporte español. El químico se sirve de los triunfos de nuestros atletas, ajenos en cualquier caso a la Administración, con el único objeto de tomar impulso hacia el Consejo de Ministros y ocupar un lugar a la diestra de su amigo Alfredo y a la siniestra del compañero Miguel Angel. Pero, tal y como yo lo entiendo, un político no está para hacerse la foto o colocarle a la carrera a Samuel Sánchez el
iPhone para que pueda felicitarle el presidente del Gobierno sino para poner las cosas en su sitio y decir lo que hay que decir, aunque, como es el caso, pueda resultar incómodo o peligroso. De Labaka espero que vaya del brazo de Tasio Erkizia. De un miembro destacado del Gobierno del Reino de España exijo que defienda nuestra dignidad y no que meta la cabeza bajo el ala.
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27 de Diciembre de 2008 - 15:53:19 - Juan Manuel Rodríguez
Es una verdad de Perogrullo que el orígen de la nueva ópera bufa protagonizada por el director deportivo del Real Madrid se encuentra en su nombramiento: si Ramón Calderón no hubiera designado como su compañero de viaje a Pedja Mijatovic, un hombre con escasa experiencia en esas lides aunque con el suficiente tirón mediático como para poder arrancar un centenar de votos en unas elecciones a la presidencia, el club no estaría fichando deprisa y corriendo en diciembre lo que no quiso traerse en junio debido a la hemorragia de satisfacción y autocomplacencia que generaban las dos Ligas. Habrá quien diga que sin Mijatovic al frente el Real tampoco habría conseguido esos dos títulos, pero el Madrid ya ganó algunas cosillas sin importancia antes de Pedja y seguro que seguirá ganándolas cuando al montenegrino le hayan desalojado de su despacho.
No había ensillado aún su caballo Calderón cuando ya galopaba excitado hacia la contratación de Cristiano Ronaldo, primero, y hacia la tercera Liga consecutiva y la décima Champions, después, cuando el palentino se dio cuenta de que el portugués seguía en el Manchester United y que Alex Ferguson, según declaraciones del todopoderoso escocés, no le vendería ni siquiera un virus. Varió entonces sobre la marcha el mensaje y, a la espera de que estuviera inspirado el flautista de Hamelín, se dejó caer que al campeón no le hacían falta refuerzos. Pero la teoría duró lo que el Barça tardó en empezar a carburar y, a partir de ese preciso instante, el desconocimiento ha dado paso a la precipitación: de ahí, por ejemplo, que el club haya contratado a Huntelaar y Diarrà cuando, según la normativa de la UEFA, sólo pueden utilizar a uno de los dos en la competición europea.
Juande, pues, deberá elegir entre el holandés y el francés. Por supuesto que, tal y como deja caer el nuevo comunicado oficial del club, (redactado, por cierto, con la misma celeridad con la que fichan jugadores) estos dos futbolistas no vienen sólo por seis meses, entre otras cosas porque ningún jugador del mundo aceptaría esas condiciones salvo que estuviera tan desesperado como Calderón, pero, preguntado por nuevas adquisiciones en el mercado de invierno, Mijatovic dijo en la misma rueda de prensa en la que confirmó la destitución de Schuster que los que llegaran tendrían que ser jugadores que pudieran ayudarles entre diciembre y junio, contradiciendo el comunicado oficial publicado ayer. Los actuales dirigentes del Real Madrid podían elegir entre reconocer que no conocían el artículo de marras, en cuyo caso quedarían como unos verdaderos zoquetes, o afirmar que lo conocían perfectamente y que todo era interpretable. Puede que sí y puede que no, decidirá la UEFA. Aquí lo único que no es interpretable es que si Calderón no hubiera elegido a Mijatovic, el Real Madrid no estaría haciendo gárgaras con una botella de Perrier-Jouët, 4.000 euros por botella.
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