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Andalucía

La tormenta murciana y el oasis andaluz: el clavo ardiendo de Susana Díaz

Susana Diaz sólo necesita 5 votos para vencer en una moción de censura, a corto o medio plazo.

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Susana Diaz sólo necesita 5 votos para vencer en una moción de censura, a corto o medio plazo.
Susana Díaz, líder socialista de Andalucía. | Europa Press

Nada hay más peligroso para un oasis –desafortunada imagen para Inés la "Arrimada" a Moncloa y para el dúo genovés porque lo que no es oasis es desierto y peligro–, que una tormenta de arena que nace en un punto pero crece y crece extendiéndose y sepultándolo todo, lo malo, lo regular y lo bueno.

Consideremos que lo del gobierno del "cambio" andaluz –gestiona más que cambia–, es un oasis. Para admitirlo, habría que asentar que los tres partidos que lo hacen posible tienen sus patios interiores controlados y que las dinámicas electorales no les van a afectar en un futuro discreto.

Además, para calificarlo como edén de esperanza ante el infernal panorama nacional habría que dirimir si el infierno interior, léase la posibilidad de que Susana Díaz, la única candidata posible para el PSOE andaluz, pueda articular una maniobra similar a las diseñadas por Pedro Sánchez y por su ya más que amiga Inés.

Vamos con los patios. Ninguno de los patios está limpio del todo. El más ordenado es el de Vox, debido más que nada a la verticalidad abascaliana de una única autoridad moral y política para toda España que implica una red de comisarios políticos que velan porque nada se desmadre antes de tiempo. Hay rencillas como en todo manantial de poder y puestos pero controlado por el buen hacer de Alejandro Hernández e Iván Vélez, el adelantado en el Sur.

El patio del PP se ha hecho ruidoso en los últimos días por la pelea por el control del partido que protagonizan Pablo Casado, Juan Manuel Moreno y, en la sombra, Javier Arenas. Moreno y el campeón de Olvera se van imponiendo progresivamente aunque en Córdoba y Sevilla parece claro que ganará Casado, y poco más. Es un lío, pero es un lío doméstico, que no tendrá repercusiones más que las de hacer que Casado dure más o menos en el futuro, pero no en el oasis.

Otra cosa es el patio de Ciudadanos. La división en sus filas es patente. Según buenos conocedores de este cercado, si Inés Arrimada y Fran Hervías, alias el Lobo y excontrolador de Organización del partido en toda España pero muy especialmente en la Andalucía que le dio esposa, Juan Marín podría quedar en escaños menores. Málaga y Cádiz, en parte, están con Marín y Almería obedece a la presidenta del Parlamento, Marta Bosquet. Granada, con el senador socialista Luis Salvador de alcalde, se sospecha

En las demás provincias, su influencia es menor porque fue El Lobo el que las estructuró. En la Junta, a Rocío Ruiz se la considera cuota del PSOE, Juan José Imbroda bascula según, Rocío Blanco siempre ha sido más próxima al PP. No es un patio previsible, sobre todo cuando aparezca el fantasma de la indisciplina originado por la falta de autoridad moral de la cúpula "arrimada" al PSOE.

O sea, que el oasis tiene virus desérticos. Pero el peligro derivado de la tormenta murciana puede amplificarse si Susana Díaz se agarra al clavo ardiendo, el único que le queda, para no ser desalojada del poder en el socialismo andaluz.

Los números de una moción del PSOE

En el Parlamento andaluz, la relación de fuerzas es la siguiente. PP, 26. Cs, 21, Vox, 11 (1 en el grupo de los no adscritos). Total 58, 3 diputados más de lo que la mayoría absoluta exige. Visto desde la otra orilla, Susana Díaz tiene 33 votos, Izquierda Unida y Podemos, 6 y los Anticapitalistas expulsados al grupo de no adscritos, 11. 50 en total. Esto es, Susana Diaz sólo necesita 5 votos para vencer en una moción de censura, a corto o medio plazo.

Si la crisis de Ciudadanos sube de nivel interno y conduce a la indisciplina de voto, por poner un ejemplo, Susana Díaz, que hace buenas migas con Rocío Ruiz, podría contar con tales votos para un triunfo que no sólo desalojaría del poder el gobierno "del cambio" en un tiempo récord sino que impediría que Pedro Sánchez la ejecute en la plaza pública andaluza sin anestesia política.

Luego está la dinámica de los apoyos electorales predichos por ahora. El PP puede ganar o no, pero mejoraría su posición gracias al efecto Presidencia. El PSOE puede ganar o no, pero a la baja y dependiente de una izquierda comunista dividida y a la baja. Cs va del infinito al cero, es decir, de 21 escaños a 5 ó menos. Vox al alza puede alcanzar los 20 escaños o más.

Esto es, en Ciudadanos va a haber cuchilladas por un puesto remunerado y va a haber decenas y decenas en las colas del paro político porque de segundo partido del centro derecha va camino de la tercera y muy menguada. En este clima y con una división nacional de caballo, las maniobras personales en la oscuridad pueden tener muchos adeptos en una formación en la que el concepto político claro y definido no es lo suyo.

¿Por qué no ha hecho ya Susana Díaz lo que el cuerpo le tiene que pedir? Su autobombondadoso argumento de que la pandemia y sus dolores populares le impiden preocuparse de otras cosas –argumento que al parecer no vale para el PSOE de Murcia, ni el de Castilla y León ni el de Madrid que tenía la moción de censura en el cajón– puede responder a la verdad, quién sabe.

Pero es tan creíble, al menos, como esta otra explicación: la que conjetura que una moción de censura en Andalucía es imposible, por ahora, porque tiene que contar, además de con la "seducción" de cinco votos de Ciudadanos, con el apoyo total de una Teresa Rodríguez a la que PSOE e IU han corneado de manera inmisericorde echándola incluso del grupo parlamentario que ella misma fundó, Adelante Andalucía.

Teresa Rodríguez nunca quiso apoyar a Susana Diaz en el pasado. Es más, la incluía en la bolsa de corrupción socialista que asoló Andalucía durante décadas y nunca ha dado su visto bueno a la participación en un gobierno de coalición, como tampoco quiso que Podemos participara en el gobierno de Pedro Sánchez. De todos modos no se olvide que PP y Cs participaron en el suplicio parlamentario de la líder anticapitalista, a la que defenestraron de la mano de la otra izquierda socialcomunista.

Las cosas pueden cambiar, claro, y a no tardar mucho. En política, ya se sabe, se hacen extraños compañeros de cama y la palabra dada vale menos que un cenicero en una moto, como a veces se dice. Por ahora, ni Vox cree que una moción de censura con capacidad de desalojo del gobierno de PP y Cs que sostiene, sea posible. Pero recuérdese que es el clavo ardiendo de una Susana sin otra salida, que la necesidad hace virtud.

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