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Andalucía

Colectivos de extrema izquierda marchan contra el turismo en Sevilla

Adelante Andalucía apoyó la concentración y dijo que "ya basta de ser el parque de atracciones de otros".

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Adelante Andalucía apoyó la concentración y dijo que "ya basta de ser el parque de atracciones de otros".
La Torre del Oro. | David Alonso Rincón

La izquierda andaluza copia lo peor de sus homólogos en otros lugares de España al igual que del separatismo. En los últimos días el partido de Teresa Rodríguez, Adelante Andalucía, ha empezado una campaña a favor del llamado andalúh en el Senado y ha comenzado la semana alentando una marcha contra el modelo turístico en Sevilla.

Estos ataques contra el turismo ya se vieron antes de la pandemia en contadas ocasiones en ciudades andaluzas como Sevilla, Cádiz o Granada pero en otros lugares del territorio nacional como Barcelona fueron muy beligerantes. De esta guerra contra el "modelo turístico" en la capital andaluza surgió el CACTUS (Colectivo Asamblea contra la Turistización de Sevilla).

El último mes las pernoctaciones hoteleras en Sevilla han aumentado un 137,36% con respecto al mismo periodo de 2020, llegando hasta las 166.262, advierte un estudio de Hosteltur. Estos datos están aún muy lejos de los de 2019 cuando, según el Ayuntamiento de Sevilla, el año se cerró con un récord de 3,12 millones de viajeros alojados en hoteles y apartamentos, 6,7 millones de pernoctaciones y una ocupación del 76,4%. Las previsiones de la Junta sobre la visitas a la región se han revisado al alza y estiman que para final de año habrán pasado por Andalucía 21 millones de turistas después de un gran verano en la región.

Desde el propio Ayuntamiento, que dirige el líder socialista andaluz, Juan Espadas, también se han sumado a la cruzada contra el turismo y, además de una regulación de los pisos turísticos, pretende hacer lo mismo con los turistas en el centro de la ciudad.

Según el diario ABC, la capital andaluza cuenta con un millar más de pisos turísticos que antes de la pandemia. El registro de la Junta de Andalucía cuenta con 6.605 viviendas turísticas que suman una capacidad de 32.214 viajeros cuando en 2019 esos número estaban en 29.000.

Manifestación contra el modelo turístico

En la tarde del pasado lunes se concentraron en la Plaza Nueva de Sevilla, donde se encuentra el Ayuntamiento, el Colectivo Asamblea contra la Turistización de Sevilla (CACTUS) y la Asociación de Camareras de Pisos Kellys Unión Sevilla, muy vinculadas a Adelante Andalucía, en contra de que las administraciones y las patronales apuesten por el turismo de masas como "único modelo" para dicha actividad, dados los "efectos negativos" de ello en materia de vivienda y de condiciones laborales. Sin embargo la concentración no sumó más que a un centenar de personas.

La propia Teresa Rodríguez dijo en su cuenta de la red social Twitter anunciando esta concentración que "necesitamos un turismo que no sea depredador de nuestro medio natural y nuestro derecho a empleo digno y vivienda asequible". También se posicionó a favor de "un modelo productivo que acabe con nuestra dependencia del turismo y apueste por la industria sostenible y un modelo agrícola justo".

Su partido compartió el mismo cartel de la concertación contra el turismo con el lema "Ya basta de ser el parque de atracciones de otros. Ya basta de trabajos precarios. Andalucía merece tener futuro" y las etiquetas #ElTurismoNosEmpobrece y #AndalucíaNoSeVende.

Pablo Domínguez, uno de los activistas de CACTUS, explicó a Europa Press que el acto estuvo destinado a visibilizar la problemática que afronta la sociedad como consecuencia del modelo turístico de masas, que está implicando una "rápida transformación" de los cascos históricos de las ciudades y del propio sector turístico.

"La industria hotelera no ha dejado de construir nuevos hoteles en la ciudad", han criticado estos colectivos que se han referido a los "efectos" de tal extremo sobre la vida de la ciudadanía, agregando que la proliferación de los apartamentos turísticos está causando una reducción del número de inmuebles destinados al uso residencial como tal, con el consecuente "encarecimiento" de los mismos y la paulatina expulsión indirecta de la población de las zonas urbanas afectadas por la industria turística.

Por su parte las camareras de piso han criticado que se ven obligadas a prestar servicios para empresas subcontratadas por los lugares donde trabajan, "con la temporalidad y precariedad laboral que tienen aparejadas estas modalidades de contratación". Frente a ello, estos colectivos defienden que hay "alternativas político-económicas más justas y dignas para las sevillanas y sevillanos, así como el retorno del derecho a la vivienda y la mejora de condiciones laborales para todas y todos como prioridad urgente".

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