
La naturaleza de la plaza que María Jesús Montero mantiene en reserva en el Servicio Andaluz de Salud (SAS) ha quedado definida por la documentación oficial frente al relato sostenido por el PSOE. Según publica ABC Sevilla, a pesar de que la candidata socialista a la Junta de Andalucía ha reivindicado su condición de mujer "de bata blanca" que obtuvo una plaza "de médico" a los 28 años, el BOJA de 1994 especifica que su puesto pertenece en realidad al "Grupo Técnico de Función Administrativa del Estatuto de Personal No Sanitario".
Esta categoría administrativa, de carácter técnico y de gestión, está orientada a la organización de servicios, presupuestos o contratación, y no requiere la licenciatura en Medicina que ostenta Montero, ya que a dichas pruebas podía concurrir cualquier licenciado, ingeniero o arquitecto. En consecuencia, el contacto directo con el paciente en el ejercicio de esta plaza es inexistente.
Escuchar pero no enfangar.
María Jesús Montero: "Abandonaré mi escaño del Congreso cuando coja el escaño en el Parlamento para no perder la reserva de plaza (de médica) que aprobé en unas oposiciones con veintitantos años, con mi trabajo y con mi esfuerzo. Se pongan como se… https://t.co/UzOzAEFkjl
— PSOE de Andalucía (@psoedeandalucia) April 16, 2026
Pese a esta realidad administrativa, el PSOE-A ha insistido en vincular la reserva de la plaza con la profesión médica. En un mensaje publicado el pasado 16 de abril para justificar que Montero no renuncie a su escaño en el Congreso hasta después de los comicios, el partido citó textualmente a la candidata: "Abandonaré mi escaño del Congreso cuando coja el escaño en el Parlamento para no perder la reserva de plaza (de médica) que aprobé en unas oposiciones (...). Se pongan como se pongan no voy a renunciar a mi plaza". El propio partido subrayó en negrita el término "médica", una precisión que busca conectar con el prestigio social de la profesión sanitaria frente a las labores de gestión presupuestaria que corresponden a su plaza real.
La trayectoria de Montero en el sistema sanitario andaluz se caracterizó por una rápida promoción interna bajo los gobiernos de Manuel Chaves. Tras tomar posesión de su plaza técnica de base en julio de 1994, solo pasaron ocho meses hasta que fue nombrada subdirectora médica del Hospital de Valme en febrero de 1995. Este ascenso a puestos de mando se produjo mediante el sistema de libre designación, un procedimiento discrecional reservado a cargos de confianza. Desde ese momento, encadenó puestos directivos de la mano de altos cargos posteriormente condenados por el caso ERE, como Carmen Martínez Aguayo o Francisco Vallejo, hasta alcanzar la Consejería de Salud en 2004.
Aunque en su biografía oficial existe un vacío informativo sobre sus funciones profesionales previas a 2001, la documentación técnica recabada por el diario de Vocento incide en que su puesto de origen no es facultativo. Al ser preguntada recientemente por la naturaleza exacta de su plaza en el Hospital Virgen del Rocío, la candidata eludió la precisión técnica limitándose a responder que es "personal estatutario", ocultando que su puesto de carrera es de gestión administrativa y no de ejercicio clínico.
