
El sociólogo y presidente de GAD3, Narciso Michavila, ha analizado este martes en el programa En Casa de Herrero el escenario de las elecciones andaluzas de este fin de semana y ha advertido de que el Partido Socialista Obrero Español podría firmar "el peor resultado de su historia en Andalucía". Durante la entrevista con Luis Herrero, Michavila ha señalado que el suelo electoral socialista "es todavía más bajo que el suelo extremeño" y que "los 30 escaños no los tiene garantizados, ni muchísimo menos", aunque reconoce que al PSOE le sigue sosteniendo "un suelo muy resistente".
El presidente de GAD3 ha explicado que una de las claves de la jornada electoral será observar no solo cuánto vota la gente, sino dónde aumenta o disminuye la participación. En ese sentido, ha recordado que ya en 2018 detectaron un patrón muy concreto en Andalucía: "En las zonas de votante conservador la participación era muy elevada", mientras que en los territorios tradicionalmente de izquierdas "se estaba hundiendo". Por ello, ha insistido en que "no basta con el nivel de participación, sino dónde está subiendo o bajando".
Según Michavila, los datos del voto por correo apuntan a un escenario similar al de hace cuatro años, aunque con una ligera subida de participación debido a que "hay muchas ganas de votar" entre un sector del electorado que aprovecha cualquier cita con las urnas ante la ausencia de elecciones generales.
El efecto Moreno y la debilidad socialista
Uno de los factores que, a juicio del sociólogo, explican las buenas perspectivas del Partido Popular es el liderazgo de Juan Manuel Moreno. Michavila ha asegurado que el dirigente andaluz "le añade siete puntos de ventaja a la marca PP" y consigue atraer a votantes moderados o desmovilizar a antiguos electores socialistas.
Así, ha explicado que muchos simpatizantes del PSOE no terminan respaldando al PP, pero tampoco consideran merecedor de su apoyo al actual liderazgo socialista. "Yo no puedo votar a la derecha por mi ideología, pero desde luego los míos no se merecen que yo vaya a votar", ha resumido al describir el comportamiento de parte de ese electorado.
Durante la entrevista también ha abordado la evolución de Vox y la percepción de que su crecimiento se había frenado tras los pactos autonómicos. Michavila ha defendido que el problema de la formación ha sido, sobre todo, de "gestión de expectativas", ya que pequeños movimientos de voto generan grandes titulares cuando se trata de partidos emergentes.
En su opinión, el acuerdo de gobierno en Extremadura ha servido además para reforzar la utilidad percibida de Vox entre sus propios votantes. Según ha explicado, muchos de ellos no buscan necesariamente que gobierne la formación, sino que tenga capacidad de influencia: "Quiero que Vox esté ahí para controlar y para poner en práctica nuestro programa electoral".
A partir de ahí, Michavila considera que la estrategia de movilización basada en el temor a Vox pierde fuerza elección tras elección. "Si aún así deciden apostar por ese resultado, es que realmente el miedo a Vox ya no funciona", ha afirmado durante la conversación.
"La sociedad española no está crispada"
El presidente de GAD3 también ha cuestionado la idea de una sociedad española profundamente polarizada. Frente a ese diagnóstico, ha sostenido que la crispación política responde más a determinadas estrategias partidistas que a la realidad cotidiana de los ciudadanos. "Lo que es falso es el análisis de que la sociedad española está polarizada y crispada", ha afirmado, antes de añadir que "quien vive la crispación es el que no puede ofrecer gestión".
Precisamente por eso, Michavila considera que el perfil moderado de Moreno rompe con la lógica política de confrontación permanente y puede resultar atractivo para una mayoría de votantes cansados del enfrentamiento ideológico.
La conversación ha derivado también hacia el Gobierno de Pedro Sánchez y el papel del Centro de Investigaciones Sociológicas. Michavila ha cuestionado la capacidad de gestión del Ejecutivo por la ausencia de Presupuestos y ha criticado las diferencias entre distintos estudios demoscópicos publicados por el CIS en apenas unos días. En referencia a esos cambios, ha ironizado con que "pasar de 40 grados a menos 50, eso no hay quien se lo pueda creer", reprochando las oscilaciones de las estimaciones electorales.


