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FRESNEDILLAS: ¿Un “Echelon” a la española?

Estados Unidos y el Reino Unido, junto con otros países aliados, cuentan con una serie de bases desde donde “pinchan” las comunicaciones vía satélite en todo el mundo. A mediados de 2001, el Parlamento Europeo denunció la existencia de esta red de espionaje, cuyo nombre en clave es “Echelon”.

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(Libertad Digital) Como demostró la Eurocámara, hay al menos veinte bases similares por todo el mundo y cada una de ellas está equipada con grandes antenas parabólicas que captan todas las comunicaciones (conversaciones telefónicas, fax, telex, etc.) y las derivan a grandes ordenadores de filtrado que extractan sólo aquellas que, supuestamente, pudieran afectar a los intereses de seguridad nacional de EEUU, Reino Unido y el resto de países integrantes de la red. Por los datos que aporta Nacho García Mostazo en el libro “Libertad vigilada”, España no forma parte de esta trama de espionaje global, lo que no impide que haya desarrollado sus propios sistemas para espiar masivamente las comunicaciones.

La Estación de Seguimiento de Satélites Fresnedillas-Navalagamella no es un radiotelescopio, como confirmaron varios astrónomos consultados, ya que las antenas estarían colocadas en forma de “Y” o de “V” para sincronizarse, cuando no es el caso. Tampoco se trata de un “telepuerto” de las empresas españolas de telecomunicaciones (Telefónica, Retevisión, etc.), ni una base asociada a la NASA, que la reintegró a España en los años ochenta, ni a la Agencia Espacial Europea (ESA), cuyo centro de seguimiento está a pocos kilómetros, en la localidad de Villafranca del Castillo, también en Madrid. Además, el acceso a la base de Fresnedillas está prohibido y uno de los porteros civiles que trabajan allí dice que se trata de un puesto de “seguridad nacional” y amenaza con llamar a la Guardia Civil si el visitante toma fotografías.

Por si no fueran suficientes estos argumentos para demostrar cuáles son las presuntas actividades que allí se llevan a cabo, el informe definitivo de la Comisión del Parlamento Europeo que investigó el caso “Echelon” afirma que, “si en una estación (militar) se encuentran dos o más antenas de recepción de satélite de más de 18 metros (de diámetro), es seguro que allí se escuchan comunicaciones civiles”. De acuerdo con esta definición, no cabe duda –según afirma Nacho García Mostazo en “Libertad vigilada”– de que el Ejército español estaría utilizando la base de Fresnedillas-Navalagamella para espiar las comunicaciones que transmiten los satélites al alcance de sus enormes antenas parabólicas, desde América hasta Oriente Próximo, o quizá más allá, hasta el Océano Indico.

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