Menú

El saqueo de la finca Daktari

0
La situación en Venezuela para los opositores a Hugo Chávez es francamente difícil. A falta de una semana para que se decida finalmente si se permite el referéndum revocatorio contra el mandatario venezolano, las últimas acusaciones del chavismo contra la oposición de promover golpes de estado ha desatado una ola de represión focalizada en escritores, periodistas y medios de comunicación. Es el caso de Robert Alonso. Este escritor nacido en Cuba y nacionalizado venezolano se exilió en Venezuela cuando tenía 11 años, exactamente en 1961. Con estatus de residente en Estados Unidos, Alonso es hermano  de la cantante y actriz cubano-venezolana-norteamericana María Conchita Alonso, milita en diversas organizaciones anticastristas y es un destacado antichavista.
 
Hace una semana, con la excusa de los supuestos golpes de estado que preparaban paramilitares colombianos, en la sesión plenaria de la Asamblea Nacional de Venezuela se aprobó con los votos del chavismo la petición para que se revoque la nacionalidad venezolana a Gustavo Cisneros, Robert Alonso, Norbeto Mazza, Marta Colomina y Napoleón Bravo, entre otros destacados opositores. En el debate se acordó la creación de una comisión especial que investigará el caso de los presuntos paramilitares colombianos detenidos, muchos de ellos menores de edad, y a los que ahora Chávez ofrece asilo junto a sus familias. La represión contra la oposición se ha incrementado en general y contra Robert Alonso en particular. Desde algún lugar en la clandestinidad este opositor explica cómo el pasado miércoles su residencia de la Daktari fue saqueada:
 
Desde la clandestinidad a 20 de mayo de 2004
 
Anoche, desde mi refugio en la clandestinidad y a través de la pantalla chica de Glovovisión vi como saqueaban nuestra finca, DAKTARI. Lo primero que me pregunté fue que hizo que se demoraran tanto en hacerlo. Debo confesar que a veces me equivoco, pues pensé que lo harían mucho, muchísimo antes.
 
Verán ustedes, las revoluciones, por más "bonitas" que sean, sacan a flote lo más perverso que se encuentra dentro de cada uno de nosotros... aunque hay quienes son más perversos que otros, claro. No es la primera vez que veo cómo saquean una propiedad de mi familia, espero –con la ayuda del bravo pueblo venezolano– que sea la última; no tanto por mí, sino por lo que significan estos impunes actos de vandalismo colectivo amparados por la vista gorda e, incluso, aupado por las autoridades (“revolucionarias”) de la “ley y el orden”.
 
En la Cuba de Fidel, que dejamos atrás hace mas de cuatro décadas, nuestra casa - “Korea” - fue saqueada por nuestro jardinero, un pobre hombre a quienes mis padres habían ayudado a curarse la tuberculosis costeando la hospitalización en el prestigioso hospital (capitalista-imperialista) de Tope de Collantes. Estando nosotros todavía en La Habana, esperando el turno para montarnos en el buque español “Marqués de Comillas” que nos traería a tierras de libertad en Venezuela, nos llegó la noticia que Mateo, el jardinero, había entrado a “Korea” por uno de los huecos donde hacía horas había un aparato de aire acondicionado y se dio a la muy revolucionaria tarea de saquear nuestro hogar, como solían hacer aquellos “soberanos” (la chusma) de Cuba en cada casa del vecino que se iba al exilio en total derrota espiritual.
 
Con profundo malestar he recibido ya demasiadas cartas solidarias cargadas de lamento y tristeza, cuando lo que deberían reflejar estas notas de condolencia es una tremenda rabia ante el evidente desmoronamiento final de nuestra sociedad, provocada por el odio y el rencor que este desajustado social ha provocado en el corazón mismo de nuestro pueblo.
 
DAKTARI, en el plano material, era todo lo que mi familia tenía. He querido compartir con ustedes el portal privado de lo que un día fue nuestro hogar, cuya dirección es la siguiente: http://www.geocities.com/daktari_alonso/ .. Ahí verán su comienzo y crecimiento. Gran parte de las estructuras fueron construidas por nuestras propias manos, y muchos de los vecinos que ayer la saquearon fueron contratados en la todavía- inconclusa obra que duró varios años. Si se pasean por las fotos verán cómo fue creciendo, cambiando de color y llenándose de jardines y flores. Ahí nacieron dos de nuestros hijos y crecieron otros dos. Hubo una época en la cual cada noche se abría un lirio de agua, o nacía un potro. Jamás he visto un amanecer o una puesta del sol mas espectacular que los que se veían desde sus balcones.
 
Todo lo que logramos reunir lo invertimos en DAKTARI. Esa finca fue testigo de mucha alegría y tristeza. Ahí murió nuestra bebi, Verónica... y esta plantada una chiflera gigante que trajo desde Cuba - arropada en una bolsa con tierra cubana - mi ya-fallecida abuela... en honor a ella le llamábamos “Carmelina”.
 
El joven que entrevistó GLOBOVISIÓN mientras saqueaba nuestra propiedad y alegaba estar muy molesto conmigo por haber perdido - a causa del “parashow” - dos semanas de clases, es hermano de “Panchito”, un niño a quien su familia me llevó a DAKTARI una madrugada “picado” por una mapanare y a quien inyecté con suero polivalente y llevé al hospital de Coche para evitar que muriera desangrado, en medio de horripilantes dolores. Me pregunto si José Urdaneta y Miguelito (mis vecinos ex capitalistas - ex adeco, el primero - convertidos en “soberanos” dirigentes del “Círculo Bolivariano” que funciona a escasos metros de la entrada de la finca) se llevaron algo de mis recuerdos para sus casas... y si Milagros Nieto participó en el festín.
 
Pero lo material no cuenta. Muchísimo mas me duele el haber perdido las viejas y malogradas fotos y películas en blanco y negro que con tanto esfuerzo logramos sacar de Cuba, donde - entre otras cosas - aparece mi hermana María Conchita dando sus primeros pasos en “Korea”, cuando aprendía a caminar. Me pregunto, también, cuanto tiempo duraran mis cachivaches en casa del “soberano”. Seguro estoy que ninguno de ellos le sabrá dar el sagrado valor sentimental que para mi familia tienen aquellas cartas que escribí cuando niño, desde mi internado en la Loyola Military Academy, relatando los acontecimientos de “La Noche de las Cien Bombas”, en La Habana... o cuanto añoraba mi casa en Cienfuegos, mis amigos y hermanos que se encontraban, entonces, muy lejos de mí Tal vez “el soberano” no entienda de esas cosas tan sencillas y edificantes que jamás podrá reponer el dinero que ellos tanto aseguran despreciar.
 
Por otro lado, sin embargo, me enorgullece mucho que el pueblo de Venezuela pudiera ver los logros - reflejados en la Finca Daktari - de un muchacho que llegó con su familia y 50 dólares escondidos en el entre-forro de la cartera de su madre y que gracias a su esfuerzo y la libertad que encontró en esta tierra, logró construir una vivienda, aun cuando ésta - al igual que el resto del país - haya terminado en las manos de unos desalmados y apatridas depredadores, atroces promotores de la destrucción de esta nación, Venezuela, a la cual le debo todo y mas.
 
No lloren por la suerte de DAKTARI ni por las desventuras que hoy le ha tocado vivir a la familia Alonso. Pongan, mas bien, sus bardas en remojo y mírense en mi espejo. Si no hacemos algo - Y PRONTO - vuestras viviendas terminaran de igual manera y - además de perder la dignidad - podrían perder lo mas preciado que tiene el ser humano: !la tierra que nos vio nacer!
 
Robert Alonso

En Internacional

    Lo más popular

    0
    comentarios