La crisis de los ocho goles

Juan Manuel Rodríguez

2014-09-21

El último futbolista al que se ha faltado aquí al respeto ha sido Javier Hernández Balcázar, conocido popularmente como Chicharito. Nada más llegar al Real Madrid a Chicharito le recibió en el aeropuerto Adolfo Suárez el habitual comité de bienvenida que se organiza instintivamente para estos casos. Y todo porque el personal (yo también) esperaba un fin de fiesta por todo lo alto con el fichaje de Falcao. Como no se trajo al colombiano, que es un estrellón, el mejicano se antojaba poca cosa, un segundo o tercer plato. He de confesar que yo también estaba un poco fastidiado por Radamel pero luego, al escucharle, me quedé mucho más tranquilo cuando supe que fue él quien desechó la oferta del Madrid y no al revés, y que su sueño (como el de Di María) había sido siempre vestir la camiseta del United. Menos mal. Aunque oyendo a su padre uno diría que fue todo al revés...

Pero volvamos a Chicharito, que es el nuevo condenado a cadena perpetua que nos ocupa. El manta meijicano marcó ayer dos golazos en Riazor y la gente empezó a celebrarlos como si hubieran sido con él solidarios desde que llegó, como si se hubieran percatado de que este futbolista iba a recibir el mismo maltrato por parte de un sector de la prensa que recibieron antes que él Cristiano, Bale o el propio James, los autores de los otros goles ante el Depor. El otro día decía Amancio en Fútbol esRadio que si, con los antecedentes mordedores que tiene el chico, a Florentino Pérez se le hubiera ocurrido fichar a Luis Suárez, el uruguayo no habría tenido campo para correr de la somanta de palos que le iban a estar dando desde el día de la presentación y hasta que se fuera de aquí aburrido. No lo dijo textualmente así El Brujo pero yo, con su permiso, me permito la licencia de traducirle. Pero tranquilos, a Suárez lo fichó el Barça: desde ahora no diga usted Suárez sino san Luis arrepentido y mártir de la FIFA.

El manta de Chicharito marcó ayer dos golazos en Riazor, campo que no se le ha dado nada bien al Real Madrid en los últimos tiempos, después de que el chulo se colocara a dos tripletes de Zarra y de Di Stéfano y de que el herniado al que el otro día patearon el coche a la salida del entrenamiento marcara otros dos y el jugador que ha venido para conseguir más contratos para ACS en Colombia le quitara las telarañas a la portería de Lux en el que probablemente haya sido el gol de la cuarta jornada liguera. Trece goles ha marcado el diez veces campeón de Europa entre Champions y Liga en las dos últimas jornadas pese a lo cual, y en algunos foros, el equipo madridista no parece poder deshacerse de ese estigma absolutamente artificial de crisis permanente, la crisis de los ocho goles. la crisis de La Décima y la Supercopa de Europa.