El seductor

Juan Manuel Rodríguez

2014-07-24

Ya sabemos la versión oficial del Fútbol Club Barcelona sobre por qué el club catalán logró rebajar a la mitad el fichaje de Neymar: fue el poder de seducción de Sandro Rosell. ¿Por qué no se nos habría ocurrido antes?... Y, sobre todo, ¿por qué no se le habrá ocurrido antes a su señoría?... Sólo alguien como Rosell, con esa seducción conocida a nivel mundial, era capaz de contratar a un jugador por 57 cuando otros pagaban 100 por él. Lo teníamos delante de nuestras narices y no supimos verlo. Un hombre solo, un hombre contra todos, un hombre, sí, aunque no cualquier hombre desde luego sino uno capaz de hacer tambalearse la ley de la oferta y la demanda barriendo de un plumazo todos y cada uno de los principios del mercado gracias a su arrollador poder de seducción. Como decía Voltaire, "para conseguir la más pequeña fortuna, vale más decir cuatro palabras a la querida de un rey que escribir cien volúmenes". Cuatro palabras de Rosell, cuatro detallitos, y Neymar vino al Barça perdiendo dinero. Auténticos valors.

Aclarado el asunto, zanjada de raíz la polémica, yo que el juez Ruz paralizaría las investigaciones y dictaría cuanto antes sentencia: "Fue la seducción de Sandro Rosell". Del seductor (que al menos tuvo el detallazo de no entrar a la Audiencia Nacional con el casco de la moto puesto sino en un modesto taxi, cuyo importe probablemente ni siquiera tuviera que abonar gracias a su poder de seducción) está sin embargo empeñado en meter tierra por medio la actual junta directiva, y no entiendo por qué. Lejos de distanciarse, lejos de alejarse de él como si se tratara de un apestado, el okupa Bartomeu tendría que mostrarse especialmente interesado en resaltar que un presidente culé, un catalán universal, obrara el milagro y gracias a su seducción diera semejante golpe de timón, algo histórico. Jamás se habrían pagado veinte millones por Mathieu, que va a cumplir 31, de haber estado Rosell aún en la presidencia.

La seducción de Rosell no sólo derribó el muro económico sino también el de la lógica. Tal y como apuntaba ayer Ángela Martialay, Pablo Ruz cuenta en su poder con un informe de la auditora Deloitte donde ésta advertía de forma pormenorizada del "riesgo fiscal" que suponía para el Fútbol Club Barcelona el fichaje del jugador brasileño. Pero, aunque el documento fue redactado para la entidad blaugrana antes de que se firmase el contrato, tanto el seductor Rosell como el abogado Rossich aseguraron ante el magistrado que nunca llegaron a ver dicho informe y que no sabían de su existencia. Y yo me pregunto: ¿Por qué debería nadie, y mucho menos Deloitte, molestar a este nuevo Talleyrand con menudencias y letras pequeñas?... Las letras pequeñas están para ser leídas por hombres pequeños y está claro que nos encontramos ante la figura de un gigante, otro coloso de Rodas, el hombre que todo lo puede. Ciérrese el caso. Realícese el informe. Que no se importune más a Rosell, por favor. Respetemos el descanso del gran seductor.