La mano inocente

Juan Manuel Rodríguez

2014-03-22

Por mucho que nos empeñemos ya no quedan en el mundo demasiadas manos inocentes, tampoco las de un niño. Hasta los recogepelotas son oportunamente aleccionados por sus mayores para que le escondan el balón a un jugador vacilándole o arrojen la segunda pelota al campo cuando ataca el rival, y así luego puedan los chicos jactarse de su proeza vía Twitter. Y eso cuando no te hacen directamente una peineta. La de Luis Figo no es desde luego una mano futbolística inocente porque él quiere que la Champions la gane su Madrid. Figo dejó plantado al periodista de TV3 al acabar el sorteo y, cuando éste estaba contándolo todo en directo, se dirigió hacia él por si no quedaba del todo claro y le espetó lo siguiente: "No hablo para la prensa de Barcelona". Pasarán más de mil años, muchos más, y el ex jugador portugués seguirá sangrando por la herida del maltrato recibido por parte del club catalán y de sus terminales mediáticas, un comportamiento poco edificante y que tuvo poco o nada que ver con el seny y los valores que predican.

Figo sacó primero la bolita del Barça e inmediatamente después la del Atleti. A renglón seguido extrajo la del Real Madrid y más tarde la del Borussia de Dortmund. Era sin duda alguna lo más parecido al cruce soñado por el madridismo puesto que con un único golpe de muñeca portuguesa se lograba emparejar a sus dos máximos rivales en la lucha por la Liga y después se repetían las semifinales del año pasado ante el equipo de Klopp, mucho más debilitado ahora sin Götze (otro canterano del Bayern de Guardiola) y con Lewandowski de momento ausente en el partido de ida que se jugará en el estadio Santiago Bernabéu. La teoría indica que el Barça-Atleti desgastará aún más a ambos equipos en la Liga y que el Madrid, al que se le ofrece la posibilidad añadida de una venganza servida en plato frío, tendrá una eliminatoria algo más relajada. Claro que la teoría es una cosa y la práctica otra bien distinta.

La mano de Figo le hizo un favor al Madrid y las mentes calenturientas empezaron a pensar inmediatamente en las bolas calientes. Es curioso porque más o menos los mismos que se empeñan en desacreditar el favoritismo arbitral hacia el Barça y desprecian la posibilidad de que Villar, que se reunió a escondidas con Rosell en un hotel madrileño para decirle aquello tan famoso de "¿Qué más quieres que te dé, Sandro, si ya te lo he dado todo?", y Sánchez Arminio, que salió por primera y última vez públicamente a desacreditar a uno de sus chicos por haberse equivocado presuntamente a favor del club blanco, estén directamente implicados en dicha tendencia arbitral (lo que un ex presidente culé definió como "saldo"), no perdieron ni medio minuto de su tiempo en hablar de tongo y de cosas aún peores. Es decir: Villarato no, Platinato ahora sí.

Figo no oculta que él quiere que el Real Madrid gane la Décima. Y es normal. Cuando llegó a la capital lo hizo a regañadientes pero luego fue muy feliz aquí mientras que allí le lanzaban cabezas de cochinillo, le llamaban Judas y le tiraban botellas vacías de JB. Figo, como decía, sangra por la herida del maltrato recibido por su ex club y por los periobarcelonistas, y en la ciudad condal no han conseguido conciliar el sueño después de tantos años reviviendo una y otra vez, y otra más, aquella magistral operación de Florentino Pérez que acabó de la noche a la mañana con el luso vistiendo la camiseta madridista, y que nadie tenga la más mínima duda de que de aquellos polvos vinieron estos lodos del "caso Neymar". Aquí lo único calenturiento que hay no son las bolas sino las cabezas de algunos periodistas, más o menos los mismos que intentan tapar el presunto fraude fiscal culé y que dejan entrever que el cerebro gris del problema de Messi con la Hacienda pública está en el Palacio de La Moncloa.