El césped volvió a hacer de las suyas en el Nuevo Zorrilla

Juan Manuel Rodríguez

2014-03-09

Por no tener, ayer el Barça ni siquiera tuvo en Valladolid el merecidísimo apoyo institucional del que goza últimamente. Ningún ministro tuiteó nada después del gol de Rossi recalcando eso tan bonito de que el club catalán es el mejor embajador de la "marca España" por el mundo, y tampoco se le ocurrió a Oriol Junqueras dejar un mensaje en su muro de Facebook alimentando la brillante teoría de la conspiración descubierta después de años y años de estudio por parte del presidente del Consejo Superior de Deportes Miquel Cardenall, que ahí sigue por cierto, o resaltando que todo era fruto ni más ni menos que de la "pinza" ejercida contra el club catalán por los jueces de la Audiencia Nacional, la Fiscalía y la Hacienda pública. Tampoco Hernández Hernández tuvo ocasión de echar a la calle a un jugador pucelano dejando al rival con diez, que es como se encuentra más cómodo últimamente el equipo del Tata Martino, o arrastrando, en aras por supuesto del noble interés nacional, dentro del área una falta cometida fuera sobre Messi.

El Valladolid, que va a luchar hasta el final de la Liga por no bajar, le dio al Barcelona un soberano baño de actitud mental, tensión ambiental y presión física. Vamos, que jugó mejor al fútbol. El equipo de Martino, eso sí, tuvo un apabullante, esplendoroso y arrollador 81% de posesión, constatando una vez más el hecho de que lo verdaderamente importante no es tenerla todo el rato sino saber qué hacer con ella. El equipo de JIM estuvo mejor dispuesto sobre el campo y se comió a su rival desde el principio hasta el fin pero todo el mérito de un adversario tan humilde como para contar sólo con 23 millones de presupuesto, que debe ser más o menos lo que el padre de Neymar debe gastarse en relojes, se lo ventiló Xavi, como siempre despreciativo, altanero y chulesco hacia el rival, con su ya conocida alusión al desastroso estado del césped, otro elemento más a añadir a esa conspiración judeo-masónica que el Estado de Derecho ha decidido iniciar contra el club catalán con la abierta oposición, eso sí, del Quijote Cardenall. Para Xavi, como para el historiador inglés William Camden, una mala excusa es mejor que ninguna excusa, aunque la gente ya empieza a calar al lobo con piel de lobo y empieza a tomársele a pitorreo en círculos cada vez más amplios.

¡Y yo que creo que el desplome lo ha agudizado la mentirijilla (o mentirijona, según se mire) de Rosell primero y de Bartomeu después acerca del coste real del fichaje de Neymar!... Ese sostenella y no enmendalla contra todo y contra todos, ese catenaccio argumental haciendo furiosa oposición al más puro sentido común, el ridículo espantoso de una junta directiva tratando aún hoy de tomarle el pelo a un país entero no han debido hacerle ningún bien a una plantilla que de entrada ya no daba futbolísticamente de sí lo que dio con Guardiola y luego con Vilanova. Con todo y con ello, ni el Barcelona está por supuesto muerto ni sería tampoco aceptable la relajación por parte del Madrid y del Atleti. Queda mucha Liga y, ahora más que nunca y fieles a la primera consigna de Simeone (porque luego la cambió por la del presupuesto) hay que ir partido a partido. Más aún si tenemos en cuenta que por ahí siguen sueltos, libres como el ave que escapó de su prisión y puede, al fin, volar y haciendo de las suyas tanto Villar como Arminio y Cardenall, Miquel Cardenall, el nuevo Quijote culé sacado a hombros por Artur Mas, otro gran defensor de la "marca España" como todo el mundo sabe.