Subvenciones a la cultura

Diego Cardeña

2014-02-12

A raíz de la última gala de los premios Goya, hemos podido leer diferentes comentarios de autocomplacencia o reivindicación en diferentes medios de comunicación. Una avalancha de glosas que como siempre, hacen ahínco en la subida del IVA y la reducción de subvenciones al séptimo arte patrio.

Si bien es cierto que nuestro cine es de calidad y está compuesto por grandes profesionales artísticos y técnicos, creo que la permanente reclamación de subvenciones para poder crear cultura, aburre. Y lo digo sin ninguna pretensión de atacar u ofender a los componentes de dicho sector. Pero deberían entender que otros sectores de la cultura, término que parece exclusivo del cine, progresan diariamente sin ayudas de ningún tipo.


Un buen amigo, inmerso en diversas producciones audiovisuales y con importantes contactos dentro de la industria cinematográfica, me comentaba la cantidad de trabas que tienes que sortear para hacerte un nombre o un hueco en el sector. Y se refería exclusivamente al recorte de ayudas por parte de organismos públicos, las cuales se destinaban “a los de siempre”. Eliminando la posibilidad de recibir el apoyo de diferentes instituciones, si no tienes un bagaje previo o un buen padrino.

Y aquí arrancó una discusión, nada acalorada, comparando la industria cinematográfica y discográfica. Yo le planteaba la situación de un joven cualquiera, cuya pasión es la música. Primero tendrá que invertir mucho dinero e incontables horas en aprender a ejecutar un instrumento. Pasada la fase, debería tener unos conocimientos mínimos de composición, así como ir perfeccionando la ejecución de su instrumento. Inmerso en dicho proceso, seguramente creará su primera banda junto a amigos o conocidos, con los que buscará un local de ensayo. Con el tiempo, siempre y cuando la banda funcione y trabaje, invertirá en un buen equipo y se planteará grabar un Ep en un estudio que tenga una buena relación de calidad y precio. Lógicamente, deseará mostrar su música en directo, con lo cual, alquilará una sala para ofrecer un concierto. Si tiene suerte y comienza a mover gente, algún sello se interesará en ellos y les ofrecerá un contrato discográfico donde tendrán que pagar la grabación del disco y sus fases, la edición y su distribución.

Si no conocéis muy bien el mundo musical, haceros a la idea de que un buen profesor de guitarra, canto, batería, piano… etc, oscilará entre los diez y cincuenta euros la hora. Un instrumento básico, por ejemplo guitarra y su correspondiente cabezal y pantalla, no bajará de los 350€. Un local de ensayo en Madrid, de unos 20m2, no va a costar menos de doscientos cincuenta euros al mes y muchos no garantizan ni la seguridad, ni un buen acondicionamiento acústico. Si queréis comodidad, amplitud, higiene, insonorización profesional, seguridad, WIFI y horario ilimitado para poder ensayar, id preparando más de 600€ al mes.

Ahora intentemos tener una carrera profesional, es decir, tocar en locales, grabar Ep´s con la calidad que precisan público y sellos, así como haceros unas buenas fotos. Pues bien, según la sala y su ubicación, de 300€ para abajo no encontraréis nada decente que alquilar en cuanto a sonido y aforo. Si pretendéis grabar un Ep (de tres a cinco canciones) de calidad sin productor, a partir de 1500€ empezamos a hablar. Y si por un  casual, un sello decide apostar por la banda, espero que tengáis ahorrados, mínimo, unos 12.000€ para poder grabar y ver en las tiendas una pequeña tirada de copias de vuestro disco. Y no contabilizo los gastos que se generan por el camino, que a la larga son unos cuantos miles de euros más.

Por otro lado, hasta que un director se hace nombre y accede a hacer una película, se ha desfogado en cortometrajes y ha demostrado su valía. Unas producciones que suelen tener gastos de catering, alquiler de equipos, transporte, pero rara vez cuenta con gastos de personal, ya que muchos actores y técnicos no ven ni un euro por sus horas de trabajo. Y lo digo por experiencia.

Entiendo que alquilar un equipo decente de luces, cámara, sonido, así como todo el material necesario para la postproducción de un cortometraje sea caro. Pero no me imagino a una banda, argumentarle a un técnico de sonido o al propietario de un estudio, las posibilidades que tiene el disco y que si funciona bien, en el próximo les podrán pagar y que probablemente cuenten con ellos. De hecho, muchos cortos ya reciben ayudas de ayuntamientos o comunidades autónomas, algo impensable en la música. Resultaría gracioso ver la cara del concejal de cultura de mi pueblo, si le expongo que necesito financiación para grabar mi primer disco o tocar en La Riviera.

Sinceramente, creo que al igual que muchos músicos consiguen patrocinadores, el cine debería buscar la financiación de sus películas en el ámbito privado, y no me refiero a productoras, sino a marcas tanto de alimentación como de cualquier otro sector. De hecho, ya se hace en muchos países, cubriendo los gastos de producción antes de estrenarse en los cines. Pero además, si a un empresario cualquiera, el Estado no le subvenciona el desarrollo de una actividad, ¿Por qué el cine tiene que verse beneficiado por dicho amparo? Y lo que es más increíble, ¿Por qué se destina dinero público en películas y cortometrajes que no llegan a estrenarse? Francamente, no hablo de retirar todas las ayudas públicas a la cultura, pero al menos, que no se las lleven los de siempre y que se garantice su comercialización.

Estaré encantado de que expliquéis las dudas que expongo, porque aún no he encontrado ninguna contestación lógica por parte de muchos componentes de la industria del cine. Y ya que hablamos de ayudas, os recuerdo que “Cara B – Blog N Rolla” participa en los premios 20Blogs del periódico 20 Minutos, en la categoría de música. Puedes ayudarnos a conseguir el premio registrándote aquí y votando por nosotros. ¡Es gratis!


Diego Cardeña

@DCardena_CaraB