Gracias, Pipita

Juan Manuel Rodríguez

2013-08-02

Del Real Madrid suele decirse que compra caro y vende barato. Y hasta cierto punto es normal. Cualquier jugador se revaloriza en cuanto el club blanco, que es el más prestigioso y rico del mundo, se fija en él, de eso ya se encargan tanto el propietario como el representante del futbolista. En muchas ocasiones se utiliza el nombre del Madrid en vano única y exclusivamente para poner en órbita al primer desconocido que pasa por allí. El problema surge cuando se quiere dar salida a jugadores con fichas muy altas y pocas ganas de hacer turismo. El ejemplo más claro de esto que digo es sin duda Kaká. El brasileño costó 65 millones de euros y cobra 12 por temporada; así las cosas, y por mucho que se apele a su orgullo o se le tiente con el Mundial de 2014, está visto que al jugador no le sacarán de aquí no con agua caliente. Kaká ya no es futbolista, así de simple, o al menos no futbolista del máximo nivel.

Por lo demás, Kaká es un mal ejemplo porque gana mucho y hace poco o nada y porque el auténtico crack de esa plantilla, que es Cristiano, puede estar tentado de pensar que si su compañero cobra 12 por sestear él debería llevarse al menos el triple de esa cantidad por ganar partidos. Tiene cierta lógica. De Kaká ya se ha dicho absolutamente de todo y si Mourinho, que es el mayor motivador del fútbol mundial, no pudo conseguir que esprintara no creo que vaya a hacerlo Ancelotti por mucho que se conozcan de tiempos pasados. El Madrid, es cierto, suele vender mal aunque ese criterio no sea en absoluto aplicable a lo que está sucediendo en el mercado de verano. Higuaín, que costó entre 11 y 13 millones, ha sido traspasado por 40, Albiol por 12 y Callejón por 10. Hasta de los traspasos de Garay del Benfica al Manchester y de Negredo del Sevilla al City se va a sacar una tajada de 14,4 millones.

A Higuaín, que conviene recordar que llegó aquí del bracero de Gago, que iba a ser el nuevo Redondo según Valdano, hay que estarle agradecido. Dio lo que tenía, mucho o poco, y acaba de dejar un regalito en caja que probablemente será reinvertido en un fichaje superior, el de Bale. Yo he pasado de ser un antihiguainista de tomo y lomo a alabar las virtudes del chico, que es cierto que era todo pundonor. Creo que el paso del tiempo le ha dado la razón a mi primera sensación, la de que Gonzalo no tiene calidad para ser el delantero centro titular del Real Madrid, pero nunca vagueó como sí está haciendo clarísimamente Kaká desde que llegó, y al contrario que el brasileño sí dio buen ejemplo a los chavales demostrando que a la casta también se la puede sacar partido. Higuaín, y él lo sabe, ha retrocedido tres o cuatro peldaños deportivos para ser cabeza de ratón y, quién sabe, puede que para reiniciar de nuevo la escalada hacia la cumbre. Al contrario que Kaká, que más que alpinista es mochila, y además de las incómodas, de esas que cuando las cargas demasiado se te clavan el tenedor y el cuchillo en la espalda.